Estimación
de los efectos ambientales y socioeconómicos del uso de plaguicidas.
Alfredo
Bruno
Ingeniero Agrónomo. Director del Programa de Producción
Responsable (PPR) del MGAP.
Coyuntura
agropecuaria - Diciembre 2007
INTRODUCCION
El
uso de plaguicidas ha tenido un aumento explosivo en las últimas
décadas. En Uruguay también se verifica un consumo alto
y creciente, especialmente en áreas frutícolas y agrícolas,
pero la investigación sobre su utilización y efectos en
el ambiente es aún muy limitada.
Cuando
un plaguicida es aplicado a un cultivo, solamente alcanza el organismo
“blanco” aproximadamente el 1%, mientras que el 25 % es
retenido en el follaje, el 30 % llega al suelo y el 44 % restante es
exportado a la atmósfera y a los sistemas acuáticos por
escorrentía y lixiviación (Brady y Weil, 1996). Posteriormente
el compuesto puede ser transportado desde el suelo hacia el aire, agua
o vegetación, pudiendo entrar en contacto - por inhalación
o ingestión - con una amplia gama de organismos, incluyendo los
seres humanos (Wesseling, 1997, Wesseling et al., 1997). Esto genera
importantes efectos tanto ambientales como para la salud humana.
Según
Burger et al. (1995), en el Uruguay se atienden anualmente unas 8000
consultas por intoxicaciones, de las cuales 18 - 20 % corresponden a
plaguicidas. Se registran desde daños leves (dolor de cabeza,
malestar hepático y gástrico, somnolencia) hasta severas
intoxicaciones. A su vez, la primera causa de muerte por tóxicos
es por plaguicidas. Accidentes graves y frecuentes son en niños
intoxicados por almacenamiento y manejo descuidado de envases de plaguicidas.
En cuanto a la exposición laboral, las etapas del manejo de plaguicidas
con mayor riesgo de absorción son el volcado o carga de recipientes,
el mezclado y la aplicación. La carga física, el calor,
los hábitos higiénicos del operador y el tipo de plaguicida
y su formulación son a la vez factores que afectan la absorción
de plaguicidas. Los trabajadores que mezclan, cargan y aplican plaguicidas
tienen mayor riesgo de intoxicación, porque manejan fórmulas
concentradas.
Según
Boroukhovitch (1992), el uso inadecuado de los plaguicidas puede provocar
problemas bioecológicos y contaminación ambiental. Entre
los primeros menciona la eliminación de enemigos naturales de
plagas y enfermedades, resistencia a las mismas, surgimiento de nuevas
especies como plagas y eliminación de fauna útil, entre
otros. Algunas poblaciones de organismos controladas naturalmente, al
ser eliminados sus parásitos o depredadores por los plaguicidas,
aumentan su número hasta niveles de importancia económica,
constituyéndose en una plaga. Por otra parte, la aplicación
masiva de plaguicidas puede generar resistencia de las plagas, lo que
provoca que al cabo de algunos años el producto sea ineficiente,
aún a dosis más elevadas o aplicaciones más frecuentes.
Con
relación a la contaminación ambiental, el deterioro de
la calidad del agua es uno de los mayores problemas asociados al uso
de plaguicidas. Este puede ser debido a alguna de las siguientes causas:
deriva de pulverizaciones, lixiviación y percolación hacia
napas freáticas, lavado de equipos y elementos de aplicación
en fuentes de agua, mala eliminación de desechos de plaguicidas
y envases, rotura de envases y accidentes con vuelco de productos hacia
fuentes de agua (Boroukhovitch, 1992). La contaminación de suelos
puede deberse a la aplicación directa de plaguicidas (herbicidas
pre-emergentes), al escurrimiento de un pulverizado desde la planta
hacia el suelo, a la deriva de las pulverizaciones y a la inadecuada
eliminación de restos de pulverizaciones o de envases.
Con
la finalidad de contribuir al conocimiento sobre la forma de utilización
de plaguicidas en la producción fruti-vitícola y sus consecuencias
sobre la salud humana y ambiental, se diseñó y ejecutó
el presente trabajo.
OBJETIVOS
Con
un objetivo general de estimar los efectos sobre la salud humana y ambiental
derivados del uso de plaguicidas en la producción fruti-vitícola,
los objetivos específicos del trabajo fueron caracterizar el
uso de plaguicidas y el contexto socioeconómico en que se desarrolla
la producción, identificar los plaguicidas de mayor riesgo ambiental
y estimar sus efectos sobre los compartimientos ambientales agua y suelo.
METODOLOGÍA
El
estudio se realizó en un área fruti-vitícola de
1346 ha contigua a Juanicó, departamento de Canelones. La información
de campo se obtuvo mediante encuestas a productores y entrevistas a
esposas de productores y técnicos asesores, realizadas entre
diciembre de 2001 y febrero de 2002. La unidad básica del diseño
estadístico la constituyó el padrón catastral,
unidad mínima a que se tuvo acceso. De los 111 padrones, se tomó
al azar una muestra de 22 (20 % del total). Estos 22 padrones pertenecen
a 18 predios, a los que se le agregó el Establecimiento Juanicó
S.A., por su tamaño e importancia en la zona. El área
cubierta por la muestra abarcó 900 ha, 67 % del total.
El
trabajo se desarrolló en cuatro etapas:
I)
Revisión bibliográfica de la problemática en general,
recopilación de antecedentes sobre la zona y el área de
estudio.
II)
Caracterización del sistema productivo, particularmente sobre
uso y manejo de plaguicidas. En esta etapa se realizaron encuestas y
entrevistas para determinar: principales rubros y sistemas de producción,
plagas y enfermedades, plaguicidas utilizados, dosis, número
y frecuencia de las aplicaciones, forma en que estas se realizan, precauciones,
conocimientos sobre el problema, etc.
III) Identificación de plaguicidas de mayor riesgo e impacto
ambiental mediante la aplicación de índices de riesgo.
Uno de los métodos utilizados fue una forma simplificada del
método de Finizio et al. (2001), en base a tres características
intrínsecas de las sustancias (coeficiente de partición
octanol-agua, vida media en días y toxicidad acuática)
y tres aspectos básicos de la tasa de aplicación (superficie,
número de aplicaciones y dosis). El otro fue el cálculo
del “Cociente de impacto ambiental” (EIQ). Este modelo fue
desarrollado en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, por Kovach
et al. (1992). Los valores obtenidos pueden ser usados para comparar
diversos plaguicidas y métodos de aplicación, seleccionando
los de menor impacto. El modelo reduce la información del impacto
ambiental de cada sustancia a un valor, obtenido a partir de una ecuación
que se basa en tres componentes: el productor, el consumidor y el ecológico.
IV)
Predicción del destino ambiental de dichos plaguicidas y la potencial
contaminación del agua y el suelo. Esta etapa se realizó
en base a la aplicación de un modelo de simulación multicompartimental,
el SoilFug. Este modelo fue desarrollado por Antonio Di Guardo en la
Universidad de Milán Italia, y posteriormente validado en diferentes
condiciones, comparando las concentraciones de plaguicidas estimadas
y medidas en cuencas hidrográficas del norte de Italia (Di Guardo
et al., 1994) (Barra et al., 1999), del Reino Unido (Di Guardo et al.,
1994) y de Chile central (Barra et al., 1995). El modelo es apto para
estimar la concentración de plaguicidas en los diferentes compartimientos
ambientales. Para la aplicación del modelo se utilizó
como insumo la siguiente información: plaguicidas, sus propiedades
físico-químicas y ecotoxicología, con énfasis
en la vida media en días; forma de aplicación de los plaguicidas:
área, número y fechas de las aplicaciones, dosis; propiedades
del suelo; área de la cuenca; temperatura media y balance hídrico
(eventos de lluvia y salida de agua del sistema).
RESULTADOS
Entre
los resultados más relevantes de las encuestas figuran la caracterización
general del área y de los predios, la asistencia técnica,
el uso de fertilizantes y las formas de control de malezas, el manejo
de plaguicidas y los problemas de la salud humana relacionados con ese
manejo. En general se observó falta de precauciones en el manejo
de los plaguicidas: largas jornadas de aplicación (en 78 % de
los predios superan las 8 horas), escasa protección de los aplicadores
(en 94 % de los predios, protección parcial o inexistente) y
problemas sin resolver: qué hacer con la mezcla sobrante, lugar
de lavado de las máquinas de aplicación y disposición
de los envases vacíos. Se identificaron 14 casos de intoxicación
aguda causada por plaguicidas en la zona.
El
72 % de los productores del área aportó información
económico-financiera parcial que permitió establecer que
los plaguicidas representan 14-15 % del costo total de producción
en viticultura y 25-26 % en manzana y pera. Estos datos fueron obtenidos
antes de la liberación del dólar, por lo que se estima
que posteriormente los costos de los plaguicidas representan un porcentaje
aún mayor.
En
39 % de los casos, incluyendo los tres productores más grandes,
la máquina aplicadora se lava en el lugar donde se carga, cerca
de la fuente de agua. En tres casos (17 %) se lava en el camino o en
la cuneta, en dos, lejos de las casas, también en dos cerca del
galpón, un productor dijo lavar a más de 40 m de la cañada,
uno en una casilla en la quinta y en dos casos no hubo respuesta.
Con respecto a la disposición de los envases de plaguicidas vacíos,
en 61 % de los predios los queman y en uno dicen que los queman “a
veces”, aunque algún productor reconoce que es una práctica
incorrecta. 22 % los acumulan, 11 % simplemente los amontonan y de los
otros dos, uno los perfora y guarda en una pieza especial y el otro
dice “reciclarlos”. Dos no respondieron.
Todos los resultados presentados se basan en el testimonio de las personas
encuestadas, y no fueron corroborados por los encuestadores. De todos
modos, las fotos anexas VII revelan la falta de cuidado con que se manipulan
y aplican los plaguicidas.
Mediante
las encuestas se determinaron también las condiciones de aplicación
de los plaguicidas (tipo, área de aplicación, número
de tratamientos, dosis). En el área muestreada se utilizan 45
principios activos de plaguicidas para diversos propósitos. A
los 12 que se utilizan en mayor área se le aplicaron dos metodologías
para determinar su “Índice de Riesgo Ambiental” (Finizio
et al., 2001) y su “Cociente de Impacto Ambiental (Kovach et al.,
1992). Para ello se utilizaron las características físico-químicas
y toxicológicas y las condiciones de aplicación de los
mismos. Los principios activos de mayor “riesgo” e “impacto”
fueron: Mancozeb, Folpet y Kresoxim- metil (fungicidas), Azinfos-metil,
Clorpirifos y Paration etílico (insecticidas) y Glifosato (herbicida).
El
SoilFug fue aplicado a los insecticidas y fungicidas referidos en el
párrafo anterior, no así al Glifosato, porque este se
disocia en contacto con el agua y no ejerce fugacidad. Las concentraciones
estimadas de fungicidas en agua y suelo no alcanzan umbrales de toxicidad,
aunque preocupa la gran cantidad de Mancozeb que se aplica en el área,
aproximadamente 20 kg/ha de principio activo. En cambio, los insecticidas
– todos organofosforados – se ubican por encima o próximos
al umbral de toxicidad para biota acuática. Azinfos-metil y Paration
etílico superan el valor de referencia, mientras que Clorpirifos,
del cual se realiza solamente una sola aplicación y en un área
reducida, queda algo por debajo. Estas concentraciones de organofosforados
en agua se mantienen desde noviembre hasta marzo. Esto explica probablemente
la mortalidad de peces que ocurre en los cursos de agua del área
y es en este período en que se debería concentrar el monitoreo
de los principales plaguicidas en aguas superficiales de las zonas frutícolas.
Las concentraciones estimadas de insecticidas en suelo no alcanzan niveles
de toxicidad para lombrices.
CONCLUSIONES
-
Los trabajadores que aplican los plaguicidas usan protección
parcial o no la usan, durante la aplicación. Esta falta de protección
se hace extensiva a la preparación de la mezcla. La situación
se ve empeorada por las largas jornadas de aplicación.
- Se identificaron en la zona 14 casos de intoxicación aguda
en personas, causados por la forma de manejo y aplicación de
plaguicidas.
- Los costos de plaguicidas representan 14 - 15 % de los costos totales
de producción en viña y 25 - 26 % en manzana y pera, sin
considerar los costos de aplicación. El estudio fue realizado
antes de la devaluación del peso uruguayo, por lo que actualmente
los costos podrían ser aún mayores.
- Las condiciones climáticas (altas precipitaciones y temperaturas)
durante el ciclo productivo determinan la proliferación de plagas
y enfermedades de los cultivos frutícolas, y de enfermedades
en viticultura.
- Para controlarlas, en el área de estudio se utilizan como plaguicidas
45 principios activos, algunos de los cuales en amplias áreas
y en un alto número de aplicaciones.
- Mancozeb es utilizado en grandes cantidades: 19,2 kg/ha en promedio.
Si bien no alcanza el umbral de toxicidad acuática, es preocupante
la gran cantidad de este ingrediente activo que se incorpora anualmente
al ambiente.
- Los organofosforados son ampliamente usados para controlar plagas
en frutales de hoja caduca. Las concentraciones de Azinfos-metil, Clorpirifos
y Paration etílico en agua son altas de octubre a enero, ubicándose
por encima del umbral de toxicidad acuática.
- Las concentraciones de fungicidas e insecticidas en el suelo no alcanzan
niveles de toxicidad para lombrices, a pesar de la preferencia por este
compartimiento de Folpet, Clorpirifos y Paration etílico.
- El Glifosato es ampliamente usado en el área de estudio, al
igual que en muchos otros sectores de la producción agrícola
uruguaya. No se conoce qué sucede con sus metabolitos, una vez
disociado en contacto con el agua.
- La persistencia de los productos químicos determina en gran
medida la concentración en los compartimientos ambientales. La
sustitución de los insecticidas más tóxicos y persistentes
(organofosforados) por otros de vida media más corta debería
plantearse en breve plazo.
- Por la magnitud de las cantidades de Mancozeb y organofosforados utilizadas,
la producción frutícola trae aparejado un mayor riesgo
ambiental y sanitario que la vitícola.
- El trabajo aporta una metodología útil para comparar
los efectos de un gran número de plaguicidas en un área
y los resultados indican que es necesario concentrar la atención
en el uso de insecticidas organofosforados y en el manejo de los plaguicidas
desde el almacenamiento hasta la aplicación.
RECOMENDACIONES
.-
Monitorear la presencia y concentraciones de insecticidas organofosforados
y de Mancozeb en cursos de agua de la zona durante el verano.
- Replicar la metodología en una cuenca hidrográfica con
producciones agrícola intensiva, fruti-vitícola u hortícola,
donde exista la posibilidad de medir el caudal del curso de agua principal,
en relación con los eventos de lluvia.
- Aplicar los índices de riesgo e impacto ambiental y los modelos
de fugacidad a los plaguicidas más ampliamente usados en la producción
agrícola y granjera, tanto convencional como de manejo integrado.
- Con base en lo anterior, ajustar los mecanismos de control para la
comercialización de los diferentes plaguicidas autorizados, llegando
a decretar la prohibición de los de mayor riesgo e impacto ambiental.
- Evaluar el Programa de Producción Integrada y otros programas
de racionalización del uso e plaguicidas utilizando las herramientas
metodológicas presentadas en este trabajo, en particular el método
más idóneo, el “Cociente de Impacto Ambiental”.
- Investigar los efectos causados por el Glifosato, a la luz del aumento
explosivo en su utilización en el país y de la falta de
idoneidad de los modelos de fugacidad para predecir su distribución
ambiental.
- Diseñar y ejecutar programas de capacitación y extensión
para productores, sobre el manejo seguro de plaguicidas y sobre los
riesgos para la salud humana y ambiental que implican los que son utilizados
actualmente.
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