17
de MAYO - COMUNICADO
DE PRENSA
Convención
de Estocolmo sobre los COPS se convierte en ley internacional, iniciando
una lucha global para eliminar 12 tóxicos peligrosos
17 de Mayo
de 2004 /RAP-AL Noticias - La Convención de Estocolmo sobre Contaminantes
Orgánicos Persistentes (COPs), firmada en el 2001, entró
en vigor hoy 17 de mayo. Con esta medida - el convenio es ahora jurídicamente
vinculante- se da inicio a un gran esfuerzo internacional para terminar
con la contaminación global del planeta, con el fin de eliminar
del mundo las sustancias más peligrosas; los PCBs, dioxinas y
furanos, así como nueve plaguicidas extremadamente tóxicos
por sus efectos crónicos y ambientales.
La Convención
fue adoptada bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente(PNUMA). Reconoce que los contaminantes orgánicos
persistentes tienen propiedades tóxicas, son resistentes a la
degradación, se bioacumulan y son transportados a largas distancias,
acumulándose en ecosistemas terrestres y acuáticos. Asimismo,
admite que provocan problemas de salud - especialmente en países
en vías de desarrollo- resultantes de la exposición local
a los COPs, en particular los efectos en las mujeres y, a través
de ellas, en las futuras generaciones.
Para la Red
de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América
Latina (RAP-AL), el Convenio de COPs es uno de los más importantes
tratados internacionales ambientales relacionados con plaguicidas, no
sólo porque el objetivo del convenio es proteger la salud humana
y el medio ambiente frente a plaguicidas clorados extremadamente tóxicos,
sino también porque incorpora en la parte operativa del convenio
el enfoque precautorio o el Principio de Precaución.
Por tanto,
si los países cumplen con lo establecido en el convenio, desarrollando
en forma adecuada, seria y oportuna los Planes Nacionales de Implementación
(NIP), estarán trabajando global y solidariamente para salvar
vidas, evitando así seguir acumulando una carga tóxica
en los organismos e hipotecando la salud y el futuro de las nuevas generaciones,
en especial de los habitantes de los países más pobres.
También es un gran paso adelante para proteger el ambiente y
las especies silvestres, muchas de ellas en extensión o gravemente
amenazadas por los COPs, como es el caso de aves ( halcones, cóndores,
águilas, lechuzas) y mamíferos marinos (ballenas).
De todos los contaminantes descargados al medio ambiente por las actividades
humanas todos los años, los COPS se encuentran entre los más
peligrosos. Durante décadas estos productos químicos altamente
tóxicos han matado y enfermado a los seres humanos y a la fauna.
Contribuyen a desarrollar cánceres y afectan los sistemas nervioso,
hormonal, reproductivo e inmunonológico. También han causado
innumerables defectos de nacimiento y daño permanente de la capacidad
intelectual.
La primera
reunión de los países firmantes y partes del Convenio
(Conferencia de las Partes) se llevará a cabo en Punta del Este,
Uruguay, durante la primera semana de mayo de 2005.
Esperamos que los gobiernos inicien con urgencia las acciones contra
los COPs y cuando se reúnan en Uruguay puedan agilizar esfuerzos
para:
- Eliminar
los productos químicos carcinógenos conocidos como dioxinas
y furanos, los cuales son producidos de manera no intencional como subproductos
de la combustión. Aunque muchas de las mejoras requeridas en
las tecnologías y procesos pueden resultar costosas, particularmente
para los países en vías de desarrollo, el convenio contempla
ayuda técnica y financiera para implementar los planes nacionales.
- Proveer
asistencia a los países que se encuentran en regiones donde persiste
la malaria para sustituir el DDT por alternativas cada vez más
seguras y eficaces. Hasta tanto dichas alternativas sean aplicadas,
la Convención permite a algunos países, que solicitaron
exenciones cuando se negociaba el convenio, continuar utilizando el
DDT solamente para combatir la malaria, siempre que no disponga de alternativas
locales seguras y eficaces. Los países deben hacer esfuerzos
y desarrollar estrategias para eliminar finalmente el uso de DDT en
campañas antimalaria.
- Apoyar esfuerzos
realizados por cada gobierno nacional para desarrollar un plan nacional
de aplicación. Mas de 120 países en vías de desarrollo
han iniciado la elaboración de dichos planes con el apoyo financiero
del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
- Medir y
evaluar los cambios en los niveles de COPs en el medio ambiente y en
los seres humanos y la fauna para confirmar si la Convención
esta realmente logrando reducir las descargas de COPs al medio ambiente.
- Establecer
el comité de revisión de los COPS para evaluar productos
químicos y plaguicidas adicionales para ser añadidos a
la lista inicial de 12 COPs.
- Finalizar
las directrices para promover las "mejores prácticas ambientales"
y las "mejores técnicas disponibles" que puedan reducir
y eliminar las emisiones de dioxinas y furanos.
Además
de prohibir el uso de los COPs, el tratado se centra en la limpieza
de las acumulaciones, en aumento de existencias no deseadas y obsoletas
de plaguicidas, y productos químicos tóxicos que contienen
COPs. Actualmente, vertederos y tambores que contienen tóxicos
acumulados entre los años cincuenta y setenta se están
descomponiendo, lixiviando productos químicos en los suelos y
contaminado los recursos hídricos, la vida silvestre y la gente.
La Convención también requiere de la disposición
de los PCBs y los desechos que contengan PCBs.
Todos los
seres humanos en el mundo portan en sus cuerpos trazas de COPs. Los
COPs son compuestos altamente estables que pueden permanecer por años
o décadas antes de descomponerse. Circulan globalmente a través
de un proceso conocido como el "efecto del saltamontes. Los COPs
emitidos en un lado del mundo pueden, a través de un proceso
repetido de evaporación y de depósito, ser transportados
a través de la atmósfera a regiones lejos de la fuente
original.
Afortunadamente
existen formas de producción limpia y alternativas para la mayoría
de los COPs. Sin embargo, por políticas públicas erradas
o escasa voluntad política de los gobiernos para enfrentar los
problemas ambientales y sociales, los altos costos, la falta de conciencia
publica, y la ausencia de infraestructura y tecnologías adecuadas,
no se habían adoptado medidas efectivas para atacar el problema
en su raíz.
RAP-AL, como miembro de la Red de Eliminación de Contaminantes
Orgánicos Persistentes (IPEN) y como organización de la
sociedad civil que lucha por la reducción y eliminación
del uso de plaguicidas ha estado involucrada desde sus inicios en todo
el proceso negociación y firma del Convenio de Estocolmo. En
este marco, además, hemos realizado anualmente desde el año
2001, seminarios, talleres y reuniones en América Latina -Mesoamérica
y el Caribe, Región Andina y Cono Sur- los "Diálogos
ONG/ Gobiernos para el monitoreo del Convenio de Estocolmo".
En ocasión
de la entrada en vigencia del Convenio reiteramos nuestro llamado a
los gobiernos a ratificarlo y demandamos que todo el proceso de elaboración,
aplicación y monitoreo del plan nacional se caracterice por tener
mecanismos claros que aseguren:
1) Participación
ciudadana y acceso público a la información. Esta participación
institucionalizada debe tomar especialmente en cuenta la consulta y
cooperación de grupos de mujeres y especialistas en salud. Los
inventarios de COPs, la información sobre las fuentes que liberan
COPs al ambiente, los sitios contaminados, etc., debe ser una información
disponible y de fácil acceso.
2) Transparencia,
tanto en sus fases de elaboración, ejecución y evaluación
como en los aspectos económicos.
3) Prevención
y el remedio, con un fuerte intercambio de información entre
los países y que promueva las "Mejores Prácticas
Ambientales" y las "Mejores Técnicas Disponibles".
Con medidas efectivas para el combate al tráfico ilegal de COPs
y monitoreos de alimentos y leche materna, y carga corporal de contaminantes.
Con mecanismos de revisión y adición de nuevos COPs al
Convenio y de limpieza de sitios contaminados.
4) Promoción
de alternativas a los plaguicidas y a la incineración. Incluyendo
alternativas a la quema de residuos en hornos cementeros, para el tratamiento
de los desechos y las existencias acumuladas de COPs obsoletos de acuerdo
a los artículos 3,6 y 9 del Convenio.
Por último,
demandamos a los gobiernos establecer mecanismos de apoyo para la defensa
legal y la compensación de daños sufridos por personas
y comunidades afectadas por los COPs. Los costos a la salud y el ambiente
deben ser asumidos por el que contamina.
En América
Latina, hasta ahora solo 5 países han ratificado el Convenio
de Estocolmo: México (10.2.003), Panamá (5.3.03), Bolivia
(3.6.03), Paraguay ( 01.4.03) Uruguay (9.2.04).
En Chile se encuentra en trámite en el Congreso de la República
y en Perú ha sido aprobada por el Congreso, faltando la publicación
en el Diario Oficial.
Mayores informes:
RAP-AL: rap-al@terra.cl; rapam@prodigy.net.mx
Fuentes: UNEP/ RAP-AL
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Coordinación Regional
Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América
Latina (RAP-AL)
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RAP-AL fundada en 1983, es una red regional de organizaciones e individuos
que se trabajan en la reducción y eliminación del uso
de plaguicidas y transgénicos. Fomentan alternativas viables
para el desarrollo de una agricultura sustentable.
Forma parte de PAN internacional (Pesticide Action Network)
www.pan-international.org