Glifosato: contaminación ambiental, la toxicidad y los riesgos potenciales para de salud humana a través de los alimentos contaminados

Resumen

El glifosato ha sido el herbicida más usado durante las últimas tres décadas. Bajo el sistema de clasificación de toxicidad aguda, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) clasifica al glifosato como "prácticamente no tóxico y no irritante.” Esta clasificación se basa principalmente en los datos de toxicidad y debido a su modo de acción única a través de una ruta bioquímica que sólo existe en un pequeño número de los organismos que utilizan la vía del ácido shikímico para producir aminoácidos, la mayor parte de las cuales son las plantas verdes.

Esta clasificación es apoyada por la mayoría de la literatura científica sobre los efectos tóxicos del glifosato. Sin embargo, en 2005, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informó que el glifosato y su metabolito principal, aminometilfosfónico (AMPA), son una preocupación potencial toxicológica, principalmente como resultado de la acumulación de residuos en la cadena alimentaria.

La FAO afirma, además, que el riesgo de consumir glifosato y AMPA es poco probable si no se supera la ingesta diaria máxima de 1 mg kg-1 de peso corporal (pc).

Investigaciones han demostrado que el glifosato puede persistir en el medio ambiente, y por lo tanto, la evaluación de los riesgos para la salud asociados al glifosato son más complicados de lo sugerido por los datos de toxicidad aguda, que se relacionan principalmente con la alta tasa de exposición accidental. Se ha utilizado la literatura reciente para evaluar los posibles riesgos asociados a la presencia de residuos de glifosato en los alimentos y el medio ambiente.

Conclusión

El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo y su demanda sigue creciendo. Aunque, la mayoría del glifosato después de la aplicación es mineralizado, la vida media del glifosato y sus metabolitos es larga en ciertas condiciones, y residuos de glifosato y AMPA pueden persistir en el suelo, el agua y en las plantas en algunas circunstancias. De hecho, investigaciones recientes sugieren que la contaminación del suelo, agua y en algunos alimentos se produce en concentraciones que puedan suponer riesgos ecológicos.

Sin embargo, la mayoría de la literatura concluye que los niveles de contaminación no suponen un riesgo para la mayoría de los organismos y es improbable que causen un riesgo ambiental, si la cantidad de aplicación recomendadas se respetan y si se evita la repetición.

En 2015, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) informó que el glifosato y su metabolito principal, AMPA, pueden estar presentes en los alimentos consumidos por los seres humanos. Si bien es poco probable que la exposición humana alcance niveles de Ingestión Diaria Máxima Teórica (TMDI) a través del consumo de los cultivos contaminados u otros alimentos, esta revisión no sólo mostró que es posible, sino también que la exposición crónica al glifosato en bajas concentraciones potencialmente puede dar lugar a riesgos para la salud humana.

No obstante, la literatura revisada por expertos, reveló una escasez importante de análisis de glifosato y AMPA en residuos de alimentos, incluyendo una completa ausencia de datos para cualquier especie de pez.

Recientemente, y a pesar de los informes contradictorios en la literatura, la clasificación carcinogénica del glifosato fue cambiada a “probablemente carcinógeno” para los seres humanos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), clasificación basada en pruebas limitadas de carcinogenicidad en estudios en humanos, pero con suficientes pruebas de investigación con animales (Guyton y col. 2015). A pesar de ello, esta clasificación fue rechazada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA 2015).

Es conveniente la realización de estudios adicionales, que analicen residuos de glifosato y AMPA en los alimentos y que se explore el potencial de toxicidad crónica del glifosato.

El glifosato es una herramienta para el manejo de malezas profesionales de la agricultura y jardinería.

A la luz de las investigaciones recientes, hay una necesidad de identificar los escenarios ambientales y toxicológicos más sensibles, para garantizar la no contaminación ambiental y sin impacto en la salud humana.

Bai, S. H., & Ogbourne, S. M.
Environmental Science and Pollution Research
doi: 10.1007/s11356-016-7425-3. 2016.

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