Insecticidas que afectan a sapos, ranas ... y humanos

En la edición de agosto de 2009 en la revista “Environmental Toxicology and Chemistry” se publicó un nuevo estudio donde se da a conocer que los insecticidas utilizados en las zonas agrícolas del Valle Central de California afectan a anfibios que se reproducen en las montañas de Sierra Nevada. Agrega que las evidencias sobre los impactos de estas sustancias sobre la fauna son cada vez mayores, incluso cuando se encuentran lejos de las zonas donde se aplican.

Investigadores del laboratorio de “Cooperative Wildlife Research” de la Universidad de Illinois y del “Geological Survey (USGS)” de Estados Unidos examinaron la toxicidad crónica de los dos insecticidas de mayor uso en el Valle Central de California: clorpirifos y endosulfan. Los investigadores constataron una notoria disminución en poblaciones de una especie de sapo (Pseudacris regilla) y de la rana de patas amarillas (Rana boylii), que viven y crecen en las praderas que rodean a la Sierra Nevada.

El estudio examinó como estos insecticidas afectan a los anfibios. Durante la evaluación, estos anfibios fueron observados en distintas etapas de desarrollo para ver como dichos insecticidas afectaban su desarrollo y salud.

Los investigadores encontraron que el endosulfan era más tóxico que el clorpirifos para ambos anfibios y que las dos especies desarrollaron anormalidades al ser expuestas a concentraciones altas de endosulfan, afectando el número de nacimientos y su desarrollo. También hallaron que la contaminación por estos insecticidas altera su comportamiento y los deja más vulnerables frente a predadores, o ante alteraciones hídricas como sequías o inundaciones.

Los investigadores también afirman que el viento hace volar residuos de insecticidas hacia la montaña, que luego caen como lluvia o nieve y que su descomposición es lenta debido a las bajas temperaturas reinantes en la zona.

Finalmente, el estudio agrega que las evidencias de los impactos negativos de estos agrotóxicos resultó ser mayor al que ellos preveían y que este daño llega a afectar a anfibios que habitan lejos de donde son aplicados.

Estudios anteriores realizados por las mismas instituciones habían concluido que para los anfibios el endosulfán fue 1000 veces más letal que otros agrotóxicos examinados y que la disminución de la población de anfibios se había registrado en áreas prístinas lejos de zonas con aplicación de agrotóxicos. Otro estudio realizado por USGS encontró que la descomposición de sustancias del clorpirifos y otros agrotóxicos son 10 a 100 veces más tóxicas para anfibios que otras sustancias con componentes parecidos, que a su vez también son conocidos por sus impactos negativos para los anfibios.

No solo afectan anfibios

Los efectos negativos del endosulfán y el clorpirifos son ampliamente conocidos. Sin embargo, su uso ha crecido enormemente en nuestro país.

A continuación se repsoducen fragmentos del trabajo "Mucho más que glifosato. Soja transgénica y su paquete asociado de agrotóxicos" (*)

El clorpirifos es un insecticida organofosforado. Es inhibidor de una enzima vital en el sistema nervioso de animales y humanos y allí radica su efectividad como insecticida. Los organofosforados como el clorpirifos se absorben con facilidad por inhalación, ingestión y penetración dérmica. El envenenamiento por vía cutánea puede ser fácilmente mal diagnosticado y así algunos casos de exposición profesional no quedan registrados. El clorpirifos puede producir una variedad de efectos sobre el sistema nervioso, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, lagrimeo, excesiva salivación, secreción nasal, mareo, confusión, debilidad o temblores musculares, náusea, diarrea y cambios bruscos en el latido del corazón. La exposición a altos niveles puede producir sudor profuso, pérdida del control intestinal, serios temblores musculares, convulsiones, pérdida del conocimiento (coma) o la muerte.

En Uruguay están registradas 35 denominaciones comerciales de insecticidas a base de clorpirifos etil o clorpirifos metil. Algunos de esos insecticidas contienen clorpirifos en hasta un 75%.

Durante 2008 ingresaron al país más de 400 toneladas de clorpirifos. Esto significa un aumento de casi 1300 % respecto al año 2000. Dicho aumento bien se podría vincular a la expansión de los cultivos de soja transgénica, que es en unos de los cultivos en los que se utiliza.

El endosulfán es un organoclorado. Está clasificado por la EPA y la Unión Europea como categoría Ib, lo que significa que es altamente peligroso y muy tóxico para prácticamente todo tipo de organismos. Incluso a muy bajas concentraciones, afecta gravemente la salud de los seres humanos, animales y el ambiente. Tiene un elevado potencial de bioacumulación. Estudios con peces de agua dulce y de agua salada indican factores de bioconcentración muy altos; desde 2.400 hasta 11.000. Puede transportarse grandes distancias en el medio ambiente. Es persistente y se dispersa a través del viento, ríos y corrientes marinas, trasladándose a todas partes del planeta.

A pesar de que todas las investigaciones científicas disponibles indican que hace mucho tiempo que el endosulfán debería estar completamente prohibido en todo el mundo y que de hecho lo está en muchos países, en nuestro país se lo sigue utilizando a gran escala.

A partir del “boom” de la soja transgénica, se dio un aumento explosivo de las importaciones de endosulfán. Durante 2007, por ejemplo, se importaron casi 250 toneladas de endosulfán, unas 50 veces la cantidad importada 7 años antes. Si bien la cantidad importada durante 2008 fue levemente menor, las 190 toneladas importadas ese año representan de todas formas una cantidad muy grande.

A fines de marzo de este año las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca restringieron su uso y ahora “solo” está permitido para el control de insectos plaga pertenecientes a la Familia Pentatomidae, comúnmente llamados “chinches”, plaga que ataca a los cultivos de soja. Es decir, que está permitido en el mayor cultivo que tiene el país, por lo que su uso sigue siendo enorme. En el país se encuentran a la venta 21 sustancias con este principio activo.

En abril de este año hubo una muerte de casi 60 terneros en Guichón (Paysandú), por un accidente donde fueron derramados miles de litro de endosulfán en un predio de recría de ganado, causando al mismo tiempo la muerte de centenares de peces. A pesar de que se sabe que los efectos de esta sustancia son los mismos que producen el DDT y el Mirex, organoclorados prohibidos en nuestro país, el uso del endosulfan sigue siendo permitido. ¿Hasta cuándo? ¿Qué más hace falta para que sea definitivamente prohibido?


Fuentes:

http://www.beyondpesticides.org/dailynewsblog/?p=2130

"Mucho más que glifosato. Soja transgénica y su paquete asociado de agrotóxicos" - Flavio Pazos, RAPAL Uruguay, Setiembre 2008. Disponible aquí: http://www.rapaluruguay.org/agrotoxicos/Uruguay/Mucho_mas_que_glifosato.html

RAPAL Uruguay
Julio 2009