Gobiernos europeos prohíben los plaguicidas que dañan el cerebro, clorpirifos y clorpirifos-metilo. En Uruguay, ¿qué se hace?

El 6 de diciembre 2019 en Bruselas, representantes de los Estados miembros europeos del Comité de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Unión Europea (SCOPAFF) votaron prohibir los plaguicidas neurotóxicos clorpirifos y clorpirifos-metilo del mercado de la UE. Hecho histórico, que ha sido gracias a la dedicación de distintos grupos que trabajan en salud y medio ambiente desde hace largo tiempo.

La Unión Europea (UE) también sugiere prohibir este plaguicida a nivel mundial a través del Convenio de Estocolmo.

Se indica que una vez se adopte formalmente por la Emisión Europea en enero de 2020, habrá un período de plazo de 3 meses para que los gobiernos miembros prohíban todos los registros y no permitan su venta. También en 2020 se espera aprobar una nueva regulación sobre los límites permisibles de clorpirifos y clorpirifos metílico en alimentos, que será “al nivel más bajo posible” detectable por los laboratorios.

Clorpirifos y sus impactos

El clorpirifos se encuentra entre los insecticidas más utilizados en Europa y sus residuos a menudo están presentes en frutas, verduras, cereales y productos lácteos, así como en el agua potable. La exposición al clorpirifos, incluso en pequeñas dosis, es peligrosa y se ha relacionado con trastornos del desarrollo neurológico en los niños, como un mayor riesgo de autismo, pérdida de memoria de trabajo, Trastorno Hiperactividad con Déficit de Atención) (ADHD por su sigla en inglés) y disminución del coeficiente intelectual. Los niños están especialmente en riesgo porque sus cerebros aún se están desarrollando. Muchos estudios apuntan al clorpirifos como un químico disruptor endocrino, mientras que también se ha asociado a trastornos metabólicos, cánceres de mama y pulmón e infertilidad masculina. Se ha demostrado que la exposición al clorpirifos causa daño al ADN.

Aunque está menos documentado, el químico clorpirifos-metilo es muy similar en estructura al clorpirifos y, al igual que su similar, tiene el potencial de dañar el ADN. Además, ambas formas de clorpirifos comparten la misma evidencia epidemiológica para la toxicidad del desarrollo neurológico.

Situación en Uruguay

Esta decisión es muy significativa para Uruguay y América Latina, este plaguicida es altamente peligroso, de amplio uso en la agricultura e incluso para control de mosquitos vectores de dengue y otras enfermedades, no solo en nuestro país sino en toda la región.

Con esta prohibición es muy probable que la Unión Europea lo postule como candidato para ingresar a la lista de sustancias a eliminar dentro del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes.

Las autoridades regulatorias de Uruguay deben tomar nota, particularmente el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT), que se ocupa del asesoramiento toxicológico y la categorización de los plaguicidas agrícolas, centro que perteneciente a la UDELAR, junto con la Dirección General de Servicios Agrícola (DGSA) perteneciente al Ministerio de Agricultura y Pesca (MGAP), organismo que autoriza la venta y uso de estas sustancias.

El MGAP en abril del presente año, resolvió “extender la exigencia” de receta profesional obligatoria para la venta del clorpirifos, y reconoce los efectos adversos en el medio ambiente, y los peligros para la salud humana. A su vez el CIAT (Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico) ha informado de incidencias en intoxicaciones involuntarias y en intentos de autoeliminación.

Dado que se cuenta con información y datos específicos sobre los impactos en en medio ambiente y la salud en los seres humanos, deberían el clorpirifos incluirse en la lista prioritaria de plaguicidas altamente peligrosos que deben ser prohibidos en nuestro país.

María Isabel Cárcamo

Diciembre 2019