La Red de Agroecología del Uruguay y el Día Mundial del Agua

El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua, establecido por Naciones Unidas como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

De acuerdo con la Constitución “El agua es un recurso natural esencial para la vida. El acceso al agua potable y el acceso al saneamiento, constituyen derechos humanos fundamentales” y la política nacional estará basada en “la gestión sustentable, solidaria con las generaciones futuras, de los recursos hídricos y la preservación del ciclo hidrológico”. La prioridad es el abastecimiento de agua potable a las poblaciones.

Cómo en nuestro país, más del 80% del agua que se extrae se destina a la agricultura, (muy por encima de usos industriales o municipales), es ineludible la responsabilidad del sector en aspectos vinculados a la calidad y cantidad de agua.

Se sabe que la producción agropecuaria explica el 80% de la contaminación por nutrientes del Río Santa Lucía, principal fuente de agua potable del país. Esto se asocia principalmente a exceso de fertilizantes, erosión del suelo, efluentes de tambos, cría intensiva de ganado (Feed lots). El 20% restante se origina en el aporte de zonas urbanas e industrias. En general nuestras cuencas presentan problemas de eutrofización (exceso de nutrientes). Cuando el agua contiene un alto contenido de nutrientes (como fósforo y nitrógeno) crecen en exceso cianobacterias, algas y plantas acuáticas, se produce pérdida de biodiversidad, descenso del oxígeno del agua y generación de sustancias tóxicas que afectan la salud de personas y animales.

El uso de biocidas, como el glifosato favorece, el crecimiento de cianobacterias, que muestran resistencia al herbicida e incluso lo utilizan como nutriente.

Los efectos del cambio y variabilidad climática se suman para hacer más grave el problema, por ejemplo, el aumento de la temperatura del agua y el exceso de lluvia y modificación de la salinidad del agua son factores que favorecen el crecimiento de cianobacterias. El represamiento de cursos de agua, para generación de energía o para fuente de agua para riego favorecen también estos desequilibrios porque la menor velocidad de circulación del agua favorece la reproducción de estos organismos.

Las recomendaciones de los expertos para bajar la contaminación difusa, originada en el sector agropecuario son coincidentes en las principales medidas a tomar: bajar o eliminar la fertilización con fósforo, controlar la erosión, recuperar y mantener zonas de monte en las riberas de ríos y arroyos, no permitir el acceso al ganado a los cursos de agua, no cultivar las zonas de inundación de los cursos de agua, incorporar el pastoreo rotativo, control y tratamiento de los efluentes de tambos.

Los agricultores/as integrantes de la Red de Agroecología del Uruguay cultivan una variedad de alimentos siguiendo principios de manejo que respetan y cuidan el agua, el suelo y la biodiversidad. Estos principios se concretan en prácticas que además están escritas en normas técnicas de producción, que son controladas en forma participativa por nuestra organización, integrada por agricultores/as, consumidores, técnicos y organizaciones de apoyo a la agroecología. El sello de calidad ecológica de la Red de Agroecología comunica que los alimentos fueron producidos en sistemas respetuosos de la naturaleza y de las personas, ya sean las generaciones presentes como las futuras.

No utilizamos agrotóxicos, no se admiten semillas transgénicas. La fertilidad de los suelos se mantiene promoviendo la vida en el suelo, integrando cultivos y animales y cuando es necesario se utilizan fertilizantes minerales, de baja solubilidad. Al no utilizar fertilizantes químicos de alta solubilidad se minimizan las pérdidas desde los campos hacia el agua y el ambiente.

Un grupo creciente de productores/as ecológicos está avanzando en manejos del pastoreo (por ejemplo, pastoreo rotativo) que mantienen un crecimiento vigoroso de las pasturas en toda el área y en todo momento y de esta forma evitan la erosión y degradación del campo natural (por sobrepastoreo) mientras reciclan nutrientes que se mantienen en el suelo y no contribuyen a la contaminación del agua. Los animales no acceden a cursos de agua para abrevar, porque disponen de bebederos en los potreros. La cantidad de animales por hectárea se encuentra limitada para evitar acumulación excesiva de estiércol.

En otros casos se están instalando sistemas agroforestales de protección de las riberas de ríos y arroyos (zonas de amortiguación con árboles y arbustos), que tienen múltiples propósitos como por ejemplo controlar la contaminación del agua, aumentar la biodiversidad y ofrecer productos para las familias (por ejemplo, frutas nativas, forraje, leña).

En los sistemas más intensivos, como los hortícolas y frutícolas, hay experiencias en la incorporación de abonos orgánicos, diversos tipos de compost y biofertilizantes, rotación con praderas y abonos verdes, uso de laboreo conservacionista. Este tipo de manejo mejora la salud del suelo y también promueve la calidad del agua.

Durante mucho tiempo se dijo que la agricultura ecológica u orgánica, era una moda que se imitaba de países desarrollados y que en nuestro país lo importante era aumentar la producción por hectárea, utilizando una tecnología “mejorada”, basada en la utilización de cada vez más insumos químicos externos a los predio y energía proveniente de fuentes no renovables.

Para los agricultores/as familiares estos modelos no fueron los más apropiados porque los hicieron dependientes de vendedores de insumos, bancos e intermediarios. Los costos crecientes y los problemas en la comercialización son parte de las causas del abandono del campo por miles de familias que no podían competir con la escala de empresas cuya lógica es la acumulación de capital.

Ahora a los problemas sociales de la agricultura industrial se revelan con crudeza los problemas ambientales vinculados al agua: contaminación del agua con agrotóxicos, aumento de las floraciones con cianobacterias afectando peces, ganado y finalmente gran parte de la costa uruguaya, afectación del turismo, aumento de costos para el tratamiento del agua que paga la sociedad.

Creemos que vamos por el buen camino, pero necesitamos mejorar. Los costos de cambiar de manejo pueden ser altos y los resultados no siempre se obtienen en pocos años. Por ejemplo, instalar nuevos alambrados, plantar árboles, elaborar compost y otros insumos de origen natural, mantener y mejorar semillas criollas, requieren de esfuerzo e inversión. Hacer la transición de un manejo convencional a otro de base agroecológica requiere de mejorar la capacidad de los agricultores/as y asesoramiento técnico. Enfrentamos nuevos problemas que requieren ser investigados. Mantener organizaciones activas en la promoción de estos sistemas, realizar la certificación participativa, desarrollar nuevos canales de comercialización que acerquen productores y consumidores, participar en el manejo de las cuencas, también son esfuerzos que hay que desarrollar desde las organizaciones sociales.

Parte de estos desafíos esperamos que puedan ser facilitados por la concreción del Plan Nacional de Agroecología, cuya ley fue recientemente aprobada.

Como Red de Agroecología sumamos nuestro modesto aporte a todas las personas y organizaciones que defienden y cuidan el agua.

Al cuidar el agua nos cuidamos nosotros mismos porque nuestros alimentos, nuestros animales y nosotros mismos somos agua. Las prioridades deben estar claras: primero el agua para beber, para nuestros alimentos, para la vida.


*La Red de Agroecología del Uruguay es la articulación entre productores ecológicos, consumidores, procesadores y distribuidores de alimentos y diversas organizaciones sociales, instituciones y personas que comparten una visión positiva e integral sobre los impactos sociales, económicos y ambientales de la agroecología y acuerdan contribuir a su desarrollo.

Contacto: redagroecologiauruguay@gmail.com

Regional Sur de la Red de Agroecología del Uruguay
regionalsurmontevideo@gmail.com
Ing. Agr. Alberto Gómez Perazzoli

Marzo de 2019