Peces
contaminados con dioxinas y furanos en el río Uruguay
Forestal
web, página de información forestal del Uruguay, publicó
el día 25 de setiembre una noticia donde se da a conocer que
investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela trabajan
en un proyecto con el objetivo de obtener compuestos no contaminantes
para blanquear celulosa que serían de utilidad en las industrias
papelera, textil, láctea o de detergentes.
El
doctor Marcelino Maneiro, quien dirige la investigación, explica
que el proceso del blanqueo de la pasta de madera, consiste en la eliminación
selectiva de la lignina, una substancia vegetal, y otras estructuras
coloreadas que pueda contener.
Agrega
que tradicionalmente, la lignina residual de la pasta de celulosa tipo
Kraft, era degradada por agentes químicos que contenían
cloro, pero aunque este elemento y el dióxido de cloro son "efectivos
y selectivos" en este proceso, también dan lugar durante
el proceso del blanqueo a una serie de compuestos clorados tóxicos.
Además,
algunos de los procesos que se utilizan para producir cloro para emplearlo
como oxidante en la industria papelera son también "altamente
contaminantes".
Por
ello, según Maneiro, "es necesario superar las tecnologías
basadas en oxidantes clorados para minimizar los riesgos medioambientales,
con la estimulación del desarrollo de procesos de blanqueo con
oxidantes no corrosivos". Propone procesos de blanqueo con compuestos
no contaminantes junto con oxidantes económicos libres de cloro.
"Los efectos inmediatos en la mejora del medioambiente se mostrarían
evidentes, dando lugar a una disminución de los contaminantes
liberados y a una mejor calidad de las aguas residuales" también
válidos desde el punto de vista medioambiental.
Cabe
señalar que la planta de Botnia ubicada en Fray Bentos produce
celulosa tipo Kraft y realiza el blanqueo de la misma con dióxido
de cloro, producido en el mismo predio en el que está ubicada
la planta. Ello implica la emisión de “compuestos clorados
tóxicos”, altamente contaminantes.
Audiencias
en La Haya
A
principios de este mes se llevó a cabo en la Corte Internacional
de Justicia (CIJ) de La Haya la última audiencia sobre el diferendo
entre Argentina y Uruguay. Estas audiencias tuvieron el objetivo de
dilucidar la posible contaminación de la fábrica de celulosa
de Botnia, empresa que se encuentra a las orillas del río Uruguay,
compartido por ambos países.
Argentina
presentó como prueba el haber hallado en el río peces
contaminados con dioxinas y furanos. El abogado que representa a Uruguay,
Paul S. Reichler, miembro del colegio de abogados del Tribunal Supremo
de Estados Unidos, sostuvo ante el Tribunal de La Haya que: "Argentina
no ha suministrado ninguna prueba de que Botnia haya causado un aumento
de dioxinas ni furanos", alegando que los peces hallados con estas
sustancias en su organismo "son migratorios", por lo pueden
haberse contaminado en otro lugar, “como en el río de la
Plata".
Informe
de la Dirección Nacional de Medio Ambiente
De
acuerdo al informe presentado el 10 de agosto por la DINAMA, tercero
desde que empezó a funcionar la planta de Botnia en noviembre
de 2007, “El desempeño ambiental de la planta de Botnia
continúa cumpliendo con la normativa, autorización y criterios
de los Mejores Técnicas Disponibles (BAT)”.
En
relación a las emisiones de dioxinas y furanos, el informe señala
que en ninguno de los tres muestreos realizados se registraron valores
por encima de sus respectivos límites de detección. Sin
embargo en la presentación no se informó acerca de mediciones
de las mismas.
Peces
contaminados en el Río Uruguay
De
lo anterior surge un panorama muy preocupante. Por un lado, Argentina
presenta pruebas de haber hallado peces con dioxinas y furanos y Uruguay
acepta la evidencia como cierta. Si bien una parte culpa a Botnia y
la otra sostiene que pueden haberse contaminado en otro lugar, “como
en el río de la Plata", lo cierto es que ambas partes reconocen
la existencia de peces contaminados con estas sustancias, altamente
tóxicas para el ser humano.
Por
su parte, la DINAMA se limita a decir que no se registraron valores
por encima de sus respectivos límites de detección, pero
sin informar si se han realizado o no mediciones en organismos como
peces u otros seres que viven en el río.
Que
los peces contaminados sean migratorios, no es la esencia; lo que importa
es que están en las aguas del río Uruguay. La pesca en
el río Uruguay es desarrollada en las dos orillas y ambas comunidades,
ya sean argentinas o uruguayas, están consumiendo pescado envenenado.
Sea cual sea su origen, resulta por tanto urgente hallar la fuente de
dicha contaminación –en Botnia o en lugar que sea- para
hallar una solución a un problema que puede afectar gravemente
la salud de mucha gente.
Menos
La Haya y que haya más sentido común
A
casi dos años de funcionamiento de Botnia, y como resultado del
conflicto binacional y la gran politización del tema, las personas
de ambos países seguimos sin saber a ciencia cierta el nivel
de contaminación del río resultante de la actividad de
esa empresa.
Sin
embargo, tal como lo afirman los investigadores de la Universidad de
Santiago de Compostela, se sabe que las plantas de celulosa que utilizan
dióxido de cloro en el proceso de blanqueo emiten compuestos
clorados tóxicos, que también son emitidos en la producción
de dióxido de cloro. Cabe agregar que las dioxinas y furanos
se encuentran entre los compuestos clorados más tóxicos
que existen y que se los vincula en particular a la industria de la
celulosa.
Por
lo tanto, el sentido común debería llevarnos a pensar
que es más que posible que tanto la fábrica de celulosa
y como la de dióxido de cloro instaladas en Fray Bentos hayan
emitido cierta cantidad de dioxinas y furanos durante sus casi dos años
de funcionamiento y que esa haya sido la fuente de contaminación
de los peces.
En
ese contexto, Uruguay podría beneficiarse del proyecto de los
científicos españoles con el objetivo de impulsar procesos
no contaminantes para blanquear celulosa y de esta manera asegurarse
que la contaminación no solo esté por debajo de lo permitido,
sino que en algunos casos pueda ser casi nula, como podría ser
el caso de las dioxinas y furanos.
María
Isabel Cárcamo
RAPAL Uruguay
Octubre 2009