Comunicado de la RALLT a la VII reunión de las partes del protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (COP-MOP), sobre árboles transgénicos

Pyeongchang, República de Corea, entre 29 de septiembre al 3 de octubre.

La red para una América Latina Libre de Transgénicos dice detener el exterminio de la Biodiversidad - detener los árboles genéticamente modificados

La Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB) que nace de la Cumbre de la Tierra de 1992, debería ser un instrumento jurídico internacional para garantizar la protección de la biodiversidad-reconocido como un activo mundial de gran valor para la supervivencia de las generaciones presentes y futuras. Se suponía que iba a reconocer la necesidad de viajar en un camino que no implican la destrucción de la biodiversidad y que tenía un marco de justicia social.

Hoy reafirmamos esta necesidad, pero tenga en cuenta que estamos llegando más lejos de la meta. El mundo está siendo arrastrado por poderosas fuerzas empresariales cuya consideración principal es el lucro, lo que lleva a un desarrollo basado en el exterminio, la explotación y la exclusión.

Estas fuerzas son también en el trabajo en el CDB, como lo demuestra el esfuerzo por legitimar árboles-una ingeniería genética nueva herramienta de control, dominación y exterminio.

Hay dos aspectos muy peligrosos en el modelo de los árboles transgénicos: por un lado está la ingeniería genética - con sus muchas preguntas sin respuesta y las consecuencias a largo plazo aun poco entendidas, - y por otro, el modelo de monocultivo, con base en el control absoluto de los territorios donde se asientan. Los monocultivos requieren la apropiación de cantidades de tierra, a expensas de la soberanía alimentaria de los pueblos. Son el resultado en el exterminio de los ecosistemas, el suelo, el agua y las comunidades que viven en y con estos ecosistemas.

La ingeniería genética de los cultivos agrícolas tienen como principal objetivo aumentar las ganancias de las corporaciones propietarias de patentes, mientras que han generado una gran devastación de la biodiversidad en los territorios donde se ha adoptado masivamente esta tecnología.

El modelo de desarrollo que subyace en la propuesta de los árboles transgénicos - ya sea manipulado para reducir el contenido de lignina, o para resistir a los insectos, o para crecer más rápido o soportar el frío - converge con el modelo de los monocultivos de árboles: ambos son negocios que pretenden crecer al infinito a cualquier costo, y que se nutren del exterminio de los ecosistemas naturales.

Los árboles transgénicos tienen la amenaza adicional: la de invadir y contaminar los bosques naturales, aumentando así la amenaza a la biodiversidad.

Los monocultivos de árboles, junto con la investigación en ingeniería genética, acentuarán el modelo de acaparamiento de tierras, a expensas de la soberanía alimentaria. También destruirán ecosistemas, suelos, aguas y empeorarán las condiciones de vida de las comunidades que viven en estos ecosistemas.

En relación con el uso de agroquímicos, el argumento utilizado por el lobby de la biotecnología es que con la introducción de los cultivos transgénicos - como la soja y el maíz – se usará menos pesticidas y fertilizantes, lo que ya se ha demostrado que es falso. No hay ninguna razón plausible para esperar que el uso de "productos químicos", entre ellos los agrotóxicos, van disminuir como resultado con la adopción de árboles transgénicos. Por el contrario, se incrementará su uso al mismo ritmo con el que con el aumentará la ocupación de los territorios y el agotamiento de los nutrientes del suelo.

La Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT) cree que sólo las empresas que se benefician del negocio de los árboles transgénicos recibirán algún beneficio, mientras que grandes territorios estará expuestos a esta peligrosa tecnología, junto con las comunidades que los habita.

Por eso decimos NO a la liberación de árboles transgénicos en América Latina.

Setiembre 2014