Las víctimas mudas y los culpables sordos
Impactos de la agricultura intensiva sobre las abejas

Tanto los cultivos transgenicos como los plaguicidas, no solo representan riesgos para la salud del consumidor. Por eso, algunas leyes y reglamentaciones existen y deben existir para limitar o prohibir las sustancias peligrosas. ¿pero que pasa cuando las víctimas no tienen la posibilidad de quejarse de la situación, cuando no tienen ningún derecho a sobrevivir sin ser contaminadas? como es el caso de las abejas.

De acuerdo a Christine Legrand, periodísta de Le Monde, (23/09/11) tanto en Argentina como en Uruguay, las abejas no resisten a las fumigaciones de agrotoxicos, como es el caso del glifosato, herbicida usado masivamente en el cultivo de la soja transgénica.

Los trangénicos ocasionalmente causan otros problemas para los apicultores. La utilización intensiva del glifosato, principio activo del Round up comercializado por Monsanto, transforma “el campo en un desierto verde para las abejas” . El glifosato mata toda la vegetación excepto la soja transgénica y no deja alimento para las abejas.

Lucas Martinez, presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores, dice que: “la discusión sobre los trangenicos [en nuestro país] no existe”.

La mortandad de las abejas no podemos ignorarla, ya que pareciera que en principio no concerniera directamente a los seres humanos. Las abejas son una de los seres vivos que cumplen el proceso de polinización luego del desarrollo de la mayoría de las plantas, incluyendo las frutas y verduras que comemos.

Las autoridades y las empresas que son responsables de las consecuencias de lo que hacen y de lo que ocurre bajo de su jurisdicción, son sordos. Lo que podría cambiar esta situación, es la difusión de la información, y el desarrollo de una conciencia colectiva sobre estos temas.

En lo que concierne a las abejas, una cosa que pareciera marginal, su desaparición, se vuelve capital.

Eso es lo que debemos denunciar, porque nosotros no somos mudos.

Basado en el artículo: Un golpe para los apicultores argentinos
RAPAL Uruguay
Octubre 2011