Maíz transgénico, glifosato y ratas afectadas

Un estudio realizado en Francia por un período de dos años y publicado recientemente, da a conocer los efectos en la salud en 200 ratas alimentadas de tres maneras diferentes: únicamente con maíz transgénico NK603, con maíz transgénico NK603 tratado con glifosato (el herbicida más utilizado del mundo) y con maíz no modificado genéticamente tratado con glifosato.

La mortalidad de las hembras de las alimentadas con maíz transgénico tratado con glifosato se duplicó y triplicó en relación a la población control, en su mayoría debido a grandes tumores mamarios. La glándula pituitaria, o glándula "maestra" del sistema endócrino, que controla las funciones de las otras glándulas, fue el segundo órgano con más alteraciones. El equilibrio hormonal del sexo fue modificado por la alimentación del maíz transgénico y con el tratado con glifosato. En los machos alimentados con este maíz transgénico y bajo el tratamiento con glifosato, sufrieron congestiones hepáticas y necrosis, esta fue de 2,5 a 5,5 veces mayor que la población control.

Esta patología se confirmó por microscopía óptica y transmisión electrónica. Nefropatías renales marcadas y severas también fueron entre 1.3-2.3 mayor que la población control. Los machos presentaron cuatro veces tumores más grandes que la población control, palpables a nivel de los riñones y también de la piel. Esto puede deberse a una disrupción endócrina, alteración hormonal vinculada al glifosato. También se constataron reacciones bioquímicas y procesos físico-químicos, debido a la transgénesis del cultivo.

Los resultados bioquímicos confirman deficiencias renales crónicas muy importantes en la alimentación con maíz transgénico. En ambos sexos, el 76% de las alteraciones fueron renales. El estudio sugiere que los cultivos transgénicos y los agrotóxicos deben ser evaluados por investigaciones a largo plazo para medir los efectos tóxicos.

El maíz en cuestión

Las ratas estudiadas fueron alimentadas con el maíz NK603 de la empresa Monsanto como también lo es, el glifosato que acompaña a este cultivo transgénico.

En nuestro país en octubre del 2010 el comité de bioseguridad autoriza a la firma Monsanto Uruguay S.A. la realización de ensayos de investigación de este evento. En junio 2011 este maíz es solicitado para comercializarse y en el mismo mes es aprobada su solicitud para todo uso. ¿Cuánto de este maíz transgénico estamos comiendo? No es posible contestar esta pregunta, pero si es factible asociar los efectos de las ratas estudiadas con los posibles impactos en la salud de la población alimentada con este maíz transgénico.

¿Será esta asociación una preocupación para las autoridades de la salud de nuestro país?

Artículo basado en:
Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637

RAPAL Uruguay
Setiembre 2012