Nano- plaguicidas: Principio Precautorio, necesidad urgente

El nivel actual de conocimientos no permite una evaluación certera de las ventajas y desventajas que se derivan de la utilización de nano-plaguicidas.

La nanotecnología y en este caso nano-plaguicidas, son sistemas y procesos que operan a una escala de 100 nanómetros (nm) o menos, el nanómetro es una medida de longitud utilizada para medir radiaciones y equivale a una millonésima parte de un metro. Esta tecnología supone la manipulación de materiales y la creación de estructuras y sistemas a nanoescala de a nivel de átomos y moléculas.

La posibilidad de evaluación de riesgos a esa escala requeriría sistemas muy complejos que fueran capaces de evaluar no solo la producción de los nanoplaguicidas como los efectos después de su aplicación y/o disposición final.

Las normativas vigentes en relación al ingreso, producción y venta de agrotóxicos a los países, se rige por reglamentos arcaicos y clasificaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con décadas de antigüedad que no están siendo efectivos para el control de los plaguicidas comunes cuyos efectos son apreciables, medibles y visibles. Por lo tanto, normativas para la fabricación, introducción y liberación de los nano-plaguicidas está lejos de poder implementarse con un mínimo de seguridad.

La investigación sobre los riesgos y los supuestos beneficios de los nano-plaguicidas para la salud humana y del medio ambiente, es una necesidad urgente a evaluar, y el Principio Precautorio es una prioridad para la conservación de la calidad tanto de la cadena alimentaria como del medio ambiente.

Melanie Kah y Thilo Hofmann, del Departamento de Geociencias Ambientales de la Universidad de Viena, realizaron recientemente un análisis exhaustivo en este campo emergente de la investigación. El estudio presenta el estado científico actual en la que se encuentran los nano-plaguicidas e identifica y prioriza la necesidad de mayores investigaciones.

Se han invertido muchos millones de dólares en la nanotecnología se ha en los últimos diez años y se han creado nuevos materiales con una amplia gama de aplicaciones potenciales. Algunos de esos materiales aparecen como prometedores para reducir la contaminación del medio ambiente, como es el caso de los nanotubos de carbono y nano-partículas metálicas para la limpieza de aguas contaminadas y los suelos.

Sin embargo, el riesgo que las nano-partículas puedan presentar para la salud humana y el medio ambiente, todavía no está del todo claro, por consiguiente, el Principio de Precaución sugiere mantener, como mínimo, que la liberación ambiental de nano-partículas se detenga hasta que su destino y toxicidad se entienda mejor, y de esta manera evaluar si los supuestos beneficios superan los posibles nuevos riesgos.

Entre la numerosa propaganda que acompaña la nanotecnología, se anuncia que podría revolucionar las prácticas agrícolas y los sistemas alimentarios, argumento utilizado permanentemente por la industria agroquímica desde hace más de 50 años. Sin embargo la investigación se ha centrado en la creación de nuevos productos agrotóxicos, con “propiedades nuevas o mejoradas”, e inevitablemente los nuevos productos darán lugar a nuevos riesgos para la salud humana y del medio ambiente, y sus supuestos beneficios tal vez jamás podrán compensarse o equipararse a los daños que se producirán.

Los nano-plaguicidas abarcan una gran variedad de productos, algunos de los cuales ya están en el mercado, con un desconocimiento total de la población en general y trabajadores en particular. Y con el agregado, que la aplicación de nano-plaguicidas, sería la única entrada difusa intencional de grandes cantidades de nano-partículas de ingeniería genética en el medio ambiente.

La industria apela a que con los nano-plaguicidas habría reducción de las tasas de aplicación de agrotóxicos y reducción de pérdidas, ya que estos atacarían directamente al objetivo deseado. Sin embargo, los nano-plaguicidas también pueden crear nuevos tipos de contaminación de suelos y cursos de agua, debido a la movilidad, persistencia más larga y una mayor toxicidad.

En el Taller Internacional Nanotecnología y Sociedad en América Latina, organizado por la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad (ReLANS) y por el Centro de Nanotecnología y Sociedad de la Universidad de California, Santa Bárbara (UCSB-CNS), realizado en el mes de setiembre en Curitiba, Brasil, se aprobó una declaración basada en la posición defendida por la Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles. Restaurantes, Tabaco y Afines (Rel-UITA), donde demandan que:

1.- Las empresas se comprometan a informar a los sindicatos cuando incorporen nanomateriales manufacturados o nano-estructuras en sus procesos productivos o sus productos.
2.- Los gobiernos y organizaciones internacionales tales como la OMS, OIT y FAO se comprometan a adoptar enfoques precautorios para la protección de los trabajadores en sus políticas y recomendaciones sobre salud y seguridad relativas a la nanotecnología.

Ambos puntos acompasan las investigaciones científicas que alertan sobre la importancia de proporcionar mayor información y apelar al Principio de Precaución antes de tener que lamentar daños irreparables

María Isabel Cárcamo
Noviembre 2013