Siete mitos en torno a los cultivos transgénicos y las verdades que esconden

Informe de Greenpeace


Un informe de Greenpeace desmonta las promesas sobre los cultivos transgénicos veinte años en Estados Unidos (y en Argentina) los primeros cultivos transgénicos, que fueron acompañados de deslumbrantes promesas sobre esta nueva tecnología. Dos décadas después, las promesas no han dejado de crecer, pero los cultivos transgénicos no han cumplido ninguna de ellas. No solo se suponía que esa tecnología iba a hacer más sencillos, seguros y eficientes los sistemas alimentarios y agrícolas, sino que se pregonaba —y se sigue haciendo, cada vez más— que los cultivos transgénicos son la clave para “alimentar al mundo” y “luchar contra el cambio climático”.


MITO 1: Los cultivos transgénicos pueden alimentar al mundo

REALIDAD: Ningún cultivo transgénico está diseñado para producir grandes rendimientos. La ingeniería genética no está adaptada para resolver los problemas de los que se deriva el hambre y la malnutrición, sino que refuerza el modelo de agricultura industrial que hasta ahora no ha logrado alimentar al mundo.


MITO 2: Los cultivos transgénicos son la clave para la resiliencia frente al cambio climático

REALIDAD: La ingeniería genética va a la zaga de las técnicas convencionales de mejora de los cultivos en el desarrollo de variedades que permitan que la agricultura haga frente al cambio climático. La resiliencia frente al cambio climático depende en gran medida de unas prácticas agrícolas que promuevan la diversidad y alimenten el suelo, no del sistema agrícola ultrasimplificado para el que están diseñados los cultivos transgénicos.

MITO 3: Los cultivos transgénicos son seguros para los seres humanos y para el medio ambiente

REALIDAD: No existen programas de seguimiento ambiental y de salud a largo plazo, y los que existen no son adecuados. Los investigadores independientes se quejan de que se les niega acceso al material para investigar.

•Más de 300 investigadores rechazan el consenso sobre la seguridad de los transgénicos (2015)
•26 científicos escribieron al gobierno de Estados Unidos afirmando que las empresas impiden la investigación independiente sobre los cultivos transgénicos (2009)
•Las pruebas para evaluar la seguridad de los alimentos transgénicos duran apenas 90 días.


MITO 4: Los cultivos transgénicos simplifican la protección de los cultivos

REALIDAD: Al cabo de unos años, están surgiendo problemas como súper-plagas o plantas silvestres resistentes a los herbicidas como consecuencia del uso de cultivos transgénicos tolerantes a los herbicidas y resistentes a los insectos, y ante esto se han tenido que aplicar plaguicidas adicionales.

FRACASOS DE LOS TRANSGÉNICOS

•En Estados Unidos han surgido 14 especies adventicias con resistencia a herbicidas como resultado del uso continuado del mismo herbicida. En 2004 había apenas cinco.
•En el 2010, más de 12 millones de hectáreas de soya transgénica estaban infestadas con especies adventicias resistentes a glifosato.
•En Estados Unidos entre 1996 y 2011 ha incrementado el 183 millones de kilos de herbicidas en los cultivos transgénicos.
•En Argentina el uso total del glifosato aumentó 56 veces en los cultivos de soja transgénica, se multiplicó aproximadamente por 56 entre 1996/1997 y 2002/2004, a medida que los agricultores se cambiaban a la soja con resistencias al Round-up.
•En los campos con algodón transgénico en Andhra Pradesh – India, se tiene que usar tres distintos herbicidas debido al desarrollo de resistencia.
•Si se cultivaran en la Unión Europea variedades transgénicas de soja, maíz y remolacha azucarera tolerantes a herbicidas, la previsión de escenarios indica que el uso de los herbicidas a base de glifosato se podría incrementar en más de 800%, y el uso total de herbicidas en más de 70%.

MITO 5: Los cultivos transgénicos son económicamente viables para los agricultores

REALIDAD: Los precios de las semillas transgénicas, protegidas por patentes, no han dejado de subir en los últimos veinte años. Además, la aparición de plantas silvestres resistentes a los herbicidas y de superplagas suponen un incremento de costes para los agricultores que reduce aún más su margen de beneficio.

El precio medio de las semillas de maíz por unidad en 2012 fue de 263 dólares para el maíz transgénico y 167 dólares para el convencional. El promedio, el precio del maíz transgénico es el doble que de los híbridos no transgénicos y 5 veces más que las variedades de polinización abierta.

En el caso de las semillas nativas, la mayoría de campesinos guardan sus semillas, por lo que no tienen que comprarlas.

Los agricultores que siembran algodón transgénico gastan en promedio 101 dólares por hectárea en plaguicidas.

En la India, los algodoneros transgénicos gastan 7 veces más en fertilizantes que los agroecológicos y entre 15 – 150 dólares por hectárea en plaguicidas.(en Andhra Pradesh)

El precio de la soja ha subido en un 200% desde el año 2000. En los 25 años anteriores subió el 65%

MITO 6: Los cultivos transgénicos pueden coexistir con otros sistemas agrícolas

REALIDAD: Los cultivos transgénicos contaminan los cultivos no transgénicos. Hasta la fecha se han registrado unos 400 incidentes de contaminación transgénica en todo el mundo.

•Mantener los cultivos convencionales y ecológicos libres de transgénicos supone para los agricultores unos costos adicionales considerables, a veces imposibles de asumir.
•Se han registrado 396 incidentes de contaminación transgénica entre 1994– 2013.
•63 países han sido afectados por contaminación transgénica


MITO 7: La ingeniería genética es el camino más prometedor para innovar en los sistemas alimentarios

REALIDAD: Los métodos avanzados de mejora de las plantas ya están produciendo la clase de rasgos que prometían los cultivos transgénicos, incluyendo resistencia a las enfermedades y tolerancia a inundaciones y sequías. Los cultivos transgénicos no solo son un tipo de innovación ineficaz, sino que además restringen la propia innovación por culpa de que los derechos de propiedad intelectual están en manos de un puñado de empresas multinacionales.

Fuente

Abril 2016