Resistencia a los antibióticos y plantas manipuladas genéticamente

por Richard Caplan 25/11/2002

La Campaña Alerta contra los Alimentos Manipulados Genéticamente es una coalición de organizaciones preocupadas por la protección de los derechos de los consumidores, la salud pública y el ambiente. En un esfuerzo por generar conciencia en la opinión pública, la Campaña Alerta contra los Alimentos Manipulados Genéticamente ha lanzado una campaña en todos los países sobre los riesgos asociados con los alimentos manipulados genéticamente

Introducción

Los cultivos manipulados genéticamente fueron lanzados al mercado en medio de un vacío legislativo. El Congreso de Estados Unidos nunca aprobó una ley que regulara específicamente esta nueva tecnología radical. A falta de una legislación referida directamente a los cultivos manipulados genéticamente, los organismos federales crearon un marco regulatorio que resultó inadecuado en varios aspectos. Dicho marco, centrado en gran medida en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Departamento de Administración de Alimentos y Drogas (FDA), fallaba desde el inicio. A fines de los 80 el marco regulatorio fue impugnado legalmente por motivos de interés público, procurando su anulación; el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia decidió que, si bien el marco regulatorio “no es un modelo de claridad” permanecería porque era “tan solo un primer esfuerzo por ayudar a formular las políticas del organismo”. Sin embargo, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental y la FDA apenas si revisaron sus reglamentaciones, salvo quizás para atenuarlas.

Es un hecho indiscutible que quienes impulsan los cultivos manipulados genéticamente han pedido y han obtenido la posibilidad de autoregularse básicamente en todos los aspectos de los cultivos manipulados genéticamente. Y hasta ellos reconocen que la industria ha trazado su propio camino. La industria ha ejercido una enorme influencia en el ámbito del gobierno. Como reconoció el ex director de asuntos de biotecnología de la FDA, “los organismos gubernamentales de Estados Unidos han hecho exactamente lo que las grandes empresas de la agroindustria les pidieron y les dijeron que hicieran” (2). También se ayudaron en buena medida dando pródigas contribuciones a las campañas de algunos miembros del Congreso (3). Una de las consecuencias de esa laxitud en la supervisión es que algunas prácticas potencialmente peligrosas, como la de la inclusión de genes marcadores con resistencia a antibióticos, han prosperado sin que mediara el suficiente debate y escrutinio científico y público.

II. ¿Qué son los genes marcadores con resistencia a antibióticos y por qué se utilizan?

El proceso de insertar determinado gen en una planta es rudimentario, fortuito e indiscriminado. Los científicos no pueden definir con facilidad dónde se asentará un gen, o incluso si efectivamente ha logrado incorporarse a la célula de una planta. Hay dos métodos comunes de inserción de genes. El primero utiliza una “pistola de genes” que dispara a alta velocidad partículas microscópicas cubiertas de ADN al organismo deseado. El segundo método utiliza un tipo de bacteria que lleva adjuntada a ella el gen que interesa transmitir, para infestarla e insertar de esa manera el gen. Ninguno de los dos métodos es preciso ya que ambos no ofrecen garantías acerca de dónde se asentará el gen en el organismo huésped, y tampoco si el gen de interés ha sido insertado siquiera en el organismo huésped. Los genetistas utilizan esos métodos para insertar genes, pero necesitan una herramienta adicional para determinar si el gen de interés termina finalmente por incorporarse en el organismo huésped. Como resultado de esa imprecisión, los científicos utilizan genes marcadores para determinar qué células vegetales contienen el gen insertado que se quiere transmitir. El gen marcador es parte de un cassette genético que también incluye el gen que se quiere transmitir y un promotor potente que funciona como un “activador” genético. Por ejemplo si una genetista procura incorporar un gen de pescado en una planta de tomate, podría tratar de insertar el gen de pescado adjuntado al promotor y un gen marcador dentro de la planta de tomate mediante una pistola de genes. Podría determinar si el gen de pescado logró asentarse en la célula del tomate observando el gen marcador. Los genes marcadores primarios son o bien de resistencia a antibióticos o de tolerancia a herbicidas. Cuando se utiliza un gen con tolerancia a herbicidas como marcador, al medio de cultivo de la planta se le agrega un herbicida que mata las células de la planta que no incorporaron el gen marcador con tolerancia a herbicidas, mientras que sobrevivirán las pocas células que incorporaron el gen. La misma lógica se aplica para el gen marcador con resistencia a antibióticos. Cuando se añade antibiótico al medio de cultivo de la planta, aquél mata a las células de la planta que no incorporaron el gen marcador con resistencia a antibióticos, y las células que incorporaron el gen lograrán vivir.

Fuera del laboratorio, el gen marcador con resistencia a antibióticos no cumple ninguna función (4). Sin embargo se lo encuentra en numerosos productos que actualmente están a la venta. El Anexo A indica cuáles son los cultivos que se comercializan y contienen genes marcadores con resistencia a antibióticos, y a qué antibióticos están destinados a ser resistentes.

III. ¿Cuáles son los riesgos para la salud humana de los genes marcadores con resistencia a antibióticos?

La principal preocupación por la utilización de genes marcadores con resistencia a antibióticos es que reducirán la eficacia de los antibióticos en los seres humanos y en los animales. La presencia masiva de genes con resistencia a antibióticos en el ambiente y el suelo, así como en los alimentos ingeridos por animales y seres humanos, podría transferir la característica de resistencia a antibióticos rápida y ampliamente. Esto puede darse a través de una transferencia de genes marcadores con resistencia a antibióticos a las bacterias presentes en los intestinos de animales o seres humanos, o a las bacterias presentes en el ambiente. Muchas bacterias tienen la capacidad de recoger genes de su entorno y pasarlos a otras especies de bacterias –entre ellos los genes marcadores con resistencia a antibióticos-. Esos genes podrían a la larga ingresar en las bacterias que causan enfermedades, provocando resistencia a los antibióticos y por lo tanto dificultando su tratamiento.

La posibilidad de que los genes con resistencia a antibióticos puedan ser transferidos a las bacterias presentes en el aparato digestivo humano es real, y recién ahora ha comenzado a ser debidamente investigada. Investigaciones preliminares indican que, de hecho, puede ocurrir una transferencia, y se ha encontrado que la boca del ser humano contiene bacterias capaces de absorber y expresar ADN que contiene genes marcadores con resistencia a antibióticos (5).
Si bien a menudo se piensa que en condiciones normales el ADN se desintegra rápidamente en partículas demasiado pequeñas como para ser funcionales, hay pruebas que muestran posibles absorciones de ADN. En ciertas condiciones, la alimentación directa de ratones con ADN libre obtenido de bacteriófagos (virus que infestan a las bacterias) dio como resultado que ciertas partículas de ADN quedaron integradas a las células del intestino del ratón y a otros tejidos (6).
Una prueba importante en este tema la brinda la investigación llevada a cabo en el Instituto Estatal para el Control de Calidad de Productos Agrícolas de Wageningen, Holanda. Los científicos descubrieron que, a diferencia de lo que asegura la industria, los genes marcadores con resistencia a antibióticos podían saltar a las bacterias de los intestinos del ganado y crear agentes patógenos resistentes a antibióticos (7) Su investigación demostró que el ADN permanece en el intestino y confirma que las bacterias manipuladas genéticamente pueden transferir sus genes marcadores con resistencia a antibióticos a las bacterias presentes en el intestino. Según el organizador de la investigación, “Fue una sorpresa ver que el ADN persistió tanto tiempo en el colon”. El científico que diseñó el aparato digestivo controlado por computadora declaró que, como el ADN tiene una vida media de seis minutos en el intestino delgado, “Esto permite que esté disponible para transformar a las células”. Este trabajo añade peso a los resultados de la Universidad de Leeds, en los que se demostró que el ADN de una planta sobrevive a un tratamiento suave (8).

Aún cuando los genes marcadores con resistencia a antibióticos están destinados a conferir resistencia únicamente a un antibiótico, la realidad es que también esa resistencia puede extenderse a otros antibióticos. Los genes de resistencia a la ampicilina han sufrido mutaciones significativas; el gen causa resistencia no sólo a la ampicilina sino a una vasta gama de antibióticos, entre ellos antibióticos clínicamente importantes (9). Según el Organismo de Normas Alimenticias del Reino Unido, “Si ese tipo de mutaciones significativas ocurrieron en genes con resistencia a antibióticos utilizados como marcadores selectivos, que luego fueron transferidos a los microorganismos de los intestinos, podrían tener consecuencias para el tratamiento clínico de infecciones graves entre las que se cuentan la meningitis meningocóccica u otras enfermedades” (10).

También está aprobado el uso comercial de los genes con resistencia a la Kanamicina, a pesar de la preocupación por la reacción cruzada entre éste y otros antibióticos relacionados. La Kanamicina es miembro de una familia de antibióticos que incluye la estreptomicina, la gentamicina y la tobramicina. Los científicos han demostrado la resistencia cruzada dentro de esta familia de antibióticos, y los tres antibióticos mencionados son utilizados para el tratamiento de enfermedades humanas (11). La Kanamicina también tiene una serie de aplicaciones médicas (12).

El Comité Asesor de Alimentos y Procesos Nuevos, del Reino Unido (ACNFP, por su sigla en inglés) se describe a sí mismo como un “organismo de expertos independientes cuya experiencia es reconocida en todo el mundo” (13). Monsanto consultó al referido Comité acerca de su gen aad (aminoglicósido adeniltransferasa), un gen marcador con resistencia a antibiótico, y sus posibles riesgos para la salud humana (14). El informe del Comité critica los argumentos de Monsanto sobre la seguridad del aad en una serie de aspectos. Cuestiona las conclusiones de Monsanto en determinados puntos por “estar reñidas con los estudios más recientes”, y califica como “desatinadas” las extrapolaciones de datos que hace la compañía. El informe señala que el riesgo de utilizar el gen aad, si bien es pequeño, “causa seria preocupación por las consecuencias potenciales, hasta con riesgo de vida, en el caso de que patógenos humanos, en particular la Neisseria gonorrhoeae, adquieran el gen aad, que confiere resistencia a la estreptomicina y la espectinomicina”.

El informe continúa en un tono de advertencia prudente. Establece que, si bien la resistencia a la estreptomicina y la espectinomicina está generalizada (entre otros factores), el ACNFP “está en desacuerdo con la afirmación de la compañía de que esto hace seguro el uso del marcador”. De hecho, uno de los principales patógenos tratados por esos antibióticos “podría adquirir potencialmente el gen aad de una planta transgénica durante la infección del sistema digestivo. Las consecuencias serían graves”. Esto es porque la espectinomicina se utiliza actualmente para las cepas resistentes de Neisseria gonorrhoeae, y las enfermedades provocadas por este organismo, tales como la endocarditis, la artritis séptica, y otras, no podrían ya ser tratadas con eficacia. Además del riesgo de que los genes marcadores con resistencia a antibióticos pasen de los alimentos manipulados genéticamente a las bacterias intestinales, también preocupa que los genes marcadores con resistencia a antibióticos transmitan esa resistencia a las bacterias presentes en el suelo. Esas bacterias podrían, a su vez, transferir los genes con resistencia a otras bacterias. Algunos científicos han demostrado que los genes con resistencia a antibióticos del tabaco manipulado genéticamente pueden sobrevivir en el suelo durante cuatro meses (15). Además, la investigación ha demostrado que hay una especie de bacteria del suelo que podría asimilar el rasgo de resistencia a antibióticos de una remolacha azucarera manipulada genéticamente (16).
IV. Supervisión del gobierno de Estados Unidos, científicos independientes y la industria sobre el uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos

A. La Administración de Alimentos y Drogas

La Administración de Alimentos y Drogas (FDA) pronunció su primera Declaración de Política con respecto a los alimentos manipulados genéticamente en 1992 (17). La Declaración no era una reglamentación y por lo tanto no exigía a los fabricantes de alimentos manipulados genéticamente requisitos tales como la realización obligatoria de pruebas de seguridad antes del lanzamiento del producto al mercado. Sin embargo, se refirió a la cuestión de utilizar genes marcadores con resistencia a antibióticos. En 1990 la compañía de biotecnología Calgene ya había solicitado al organismo que brindara su opinión asesora sobre el uso del gen con resistencia a la kanamicina en sus tomates Flavr Savr, así como en otros cultivos. Después de publicar su Declaración de Política, la FDA no tenía claro si emitiría una opinión asesora o decidiría que los genes marcadores con resistencia a antibióticos eran de hecho aditivos alimenticios, que requerían una petición de aditivo alimenticio.

En uno de los apartados de la sección “Temas científicos relativos a la salud pública” de la Política de 1992 titulado “Marcadores seleccionables con resistencia a antibióticos”, la FDA discutió en particular el gen con resistencia a la kanamicina y el tema de los genes marcadores seleccionables en general. El organismo reconoció que el gen con resistencia a la kanamicina “no tiene ningún otro propósito útil” fuera del laboratorio y que los genes marcadores con resistencia a antibióticos “pueden reducir la eficacia terapéutica del antibiótico cuando es tomado por vía oral si la enzima del alimento inactiva el antibiótico” (18). La FDA también reconoció que sería importante seguir estudiando el tema, lo que aduce ya está en marcha como resultado de la petición de Calgene.

La FDA emitió su norma final sobre el gen con resistencia a la kanamicina el 23 de mayo de 1994 (19). La FDA aceptó el gen como seguro, basando su decisión en una investigación obsoleta realizada en 1978 sobre la rápida digestión del ADN, lo que contradicen investigaciones más recientes descritas anteriormente. El organismo adujo que “es muy poco probable que el gen [con resistencia a la kanamicina] pueda trasladarse del genoma de la planta a los microorganismos del suelo a través de la transferencia horizontal de genes”, un argumento que también contradice una investigación más reciente. La norma de la FDA se aprobó a pesar de las recomendaciones de un Comité Asesor convocado por la FDA para analizar el tema del gen con resistencia a la kanamicina. Algunos miembros del comité recomendaron al organismo que, de aprobarse, todavía no debía considerarse segura la utilización a gran escala del gen con resistencia a la kanamicina por las reparos que existen acerca de la transferencia horizontal de genes, y que lo mejor sería realizar una evaluación cuidadosa en cada caso. Pero el organismo ha ignorado en gran medida esta advertencia.

La falta de precaución de la FDA fue completada luego con su decisión de que, para el gen con resistencia a la kanamicina “no hay necesidad de establecer una tolerancia para la cantidad [de gen] que será consumida”. También estableció que “no hay necesidad de exigir controles de calidad y procedimientos que aseguren que el grado [del gen]” es bajo. La FDA adujo que el gen no tendría la capacidad de interferir con antibióticos de uso clínico. El organismo también consideró que “no es necesario realizar estudios en animales de los efectos de la ingestión de [genes con resistencia a la kanamicina] en la eficacia de los antibióticos, ni tampoco etiquetar de manera especial los alimentos”. El organismo mostró una seguridad inequívoca de su conclusión de que “no se comprometerá la eficacia clínica [de los antibióticos]” (20).

La última vez que el organismo estudió formalmente este tema fue en el proyecto de directrices de 1998 denominado “El uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos en plantas transgénicas” (21) El documento se alinea en términos generales con la posición anterior del organismo acerca de la utilización de genes marcadores con resistencia a antibióticos, declarándolos seguros y con riesgos mínimos, si es que existe alguno. Sin embargo, el organismo reconoció que si los antibióticos son la única droga disponible para tratar ciertas enfermedades, las compañías de la industria biotecnológica no deberían utilizarlos como genes marcadores. La FDA también declaró que “es importante considerar la posibilidad de que la resistencia a los antibióticos en los microorganismos podría esparcirse a través de la posible transferencia horizontal de genes con resistencia a antibióticos de las plantas a los microorganismos presentes en el aparato gastrointestinal o en el ambiente”. El organismo no tomó ninguna medida con relación a las recomendaciones de expertos consultados para la preparación del documento, en especial las recomendaciones de controlar la transferencia de resistencia a antibióticos y examinar el grado de resistencia a antibióticos presente en numerosas poblaciones microbianas.

Tal como se describe en este informe, nuevas investigaciones plantean dudas acerca de la seguridad que brinda la FDA sobre sus propias políticas. Resulta interesante que, en diciembre de 1998, un representante del Ministerio de Agricultura, Alimentos y Pesca del gobierno del Reino Unido, comentó sobre la política de la FDA y presentó una serie de riesgos con relación a la utilización de genes con resistencia a antibióticos, que la FDA no consideró de manera adecuada (22). La carta dice: “La utilización generalizada de transgénicos con genes marcadores con resistencia a antibióticos implicarán una amplificación masiva de esos genes en la biosfera. Aún cuando esos genes no se expresen, la amplificación de la escala que ocurrirá cuando se planten cultivos transgénicos en grandes extensiones de campo significa que perderá fuerza el argumento sobre el carácter excepcional de posibles eventos de transferencia”.

B. Científicos independientes

Fuera de los laboratorios de las industrias, las comunidades médicas y de la salud son unánimes en la opinión de que los genes marcadores con resistencia a antibióticos son innecesarios y conllevan riesgos. La Asociación Médica Británica, por ejemplo, estableció claramente que “debería prohibirse la utilización de genes marcadores con resistencia a antibióticos en los alimentos modificados genéticamente ya que el riesgo para la salud humana de la resistencia a antibióticos es una de las mayores amenazas a la salud pública que enfrentamos en el siglo XXI” (23). La Asociación Médica Americana, que ha adoptado una posición decididamente positiva con respecto a los cultivos manipulados genéticamente, ha reconocido que “la mayoría de las organizaciones han concluido que ... debería eliminarse el uso de marcadores que confieren resistencia a los antibióticos utilizados clínicamente” (24). Una consulta técnica de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que, en el caso de los genes marcadores con resistencia a antibióticos que confieren resistencia a drogas importantes, “la posibilidad de transferencia y expresión de esos genes es un riesgo que amerita que sean evitados en los genomas de los organismos transgénicos diseminados ampliamente así como en los alimentos e ingredientes de alimentos transgénicos” (25).

C. La industria

A raíz de esta amplia coincidencia entre los profesionales de la salud, las compañías de la industria de la biotecnología aplicada a cultivos se comprometieron a eliminar progresivamente los genes marcadores con resistencia a antibióticos. Sin embargo, muchas no han cumplido. Las empresas involucradas en la ingeniería genética emitieron una declaración en 1998 diciendo que eliminarían “los genes marcadores con resistencia a antibióticos, toda vez que fuera posible, de la próxima generación de productos modificados genéticamente” (26). La declaración anuncia que “se están creando” alternativas al uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos y que “pasarán algunos años antes de que los productos que se elaborarán utilizando algunos de esos métodos comiencen a ser vendidos comercialmente, al menos para el caso de algunos cultivos”. La declaración no aclara qué es lo que las compañías que trabajan con ingeniería genética consideran como la “próxima generación”, ni ofrece indicación alguna de qué ocurrirá con los productos que ya se comercializan y contienen genes marcadores con resistencia a antibióticos. Y lo que es más importante, no reconoce que hace ya cierto tiempo que hay métodos alternativos disponibles. Varias de las grandes compañías que realizan investigaciones en torno a plantas manipuladas genéticamente, conjuntamente con la Organización de la Industria de la Biotecnología, lanzaron recientemente una campaña multimillonaria de relaciones públicas con los auspicios del “Consejo para la Información sobre Biotecnología” (27). En el documento de posición del Consejo sobre los genes marcadores con resistencia a antibióticos, la industria ofrece básicamente los mismos argumentos que la FDA, es decir, que “una serie de investigaciones han concluido que el uso de marcadores con resistencia a antibióticos es seguro” (28). Si bien la industria reconoce que la transferencia de genes puede ocurrir y que el ADN puede no ser degradado totalmente por el sistema digestivo, el documento de posición describió estos eventos como poco probables y de escasa importancia. El documento del Consejo también aduce que ninguno de los genes con resistencia a antibióticos en uso tiene valor clínico, lo cual quiere decir que, básicamente, no son significativos desde el punto de vista médico. Este argumento es discutido y refutado en la Sección III. El documento no cita ninguna investigación posterior a 1998, ni establece que las compañías estén eliminando el uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos. Simplemente establece que la industria “explora opciones de marcadores que no utilicen genes con resistencia a antibióticos”.

Monsanto sacó un documento aclarando su posición acerca del uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos en 1999 (29). La empresa aduce que “en respuesta a la preocupación pública, Monsanto está trabajando en alternativas a los genes marcadores con resistencia a antibióticos y métodos para eliminarlos. Esas tecnologías están en la etapa de investigación y todavía no son aplicables a los productos comerciales”.

El autor se puso en contacto por correo electrónico con todas las compañías que son parte del Consejo para la Información sobre Biotecnología, involucradas en la producción de cultivos manipulados genéticamente, así como con muchas otras compañías más pequeñas. La finalidad era determinar su utilización de genes marcadores con resistencia a antibióticos en los cultivos que ya estuvieran comercializando así como en los productos que estuvieran desarrollando, y sus opiniones generales sobre el tema de la utilización de genes marcadores con resistencia a antibióticos. A pesar de sucesiva llamadas telefónicas y mensajes electrónicos, numerosas compañías, como Aventis y Monsanto, no respondieron a las preguntas formuladas. DuPont y Pioneer (ahora ambas de propiedad de DuPont), por ejemplo, se mostraron más abiertas. Ambas compañías expresaron un alto grado de escepticismo sobre cualquiera de los peligros relacionados con los riesgos por el uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos, pero manifestaron que ya habían eliminado por completo los productos que utilizaban genes marcadores con resistencia a antibióticos (en el caso de Pioneer) o bien estaban en el proceso de hacerlo (en el caso de DuPont).

V. Situación actual

Si bien algunas compañías dicen que abandonarán el uso de genes marcadores con resistencia a antibióticos, parecería que Monsanto está invirtiendo en esta tecnología. Monsanto recibió una patente sobre tecnología en 2001 que “abarca todos los métodos prácticos de fabricación de plantas transformadas que emplean marcadores con resistencia a antibióticos” (30). Según el Director de Seguridad Alimentaria para la Fundación Rockefeller, “Parece ser tan solo otra piedra en el camino para la capacidad de los investigadores del sector público de producir plantas transgénicas con” las técnicas que hayan escogido (31). Monsanto solicitó la patente por primera vez en 1983, pero una serie de dilaciones hizo que la Oficina de Patentes concediera la solicitud recién en enero de 2001, mucho después que la tecnología ya fuera de uso corriente.
La industria aduce que las alternativas a los genes marcadores con resistencia a antibióticos están en una etapa incipiente y por lo tanto no pueden ser utilizados comercialmente. No obstante, la realidad es muy diferente; las alternativas existen desde hace más de diez años. Investigaciones publicadas en 1991 describieron un método para suprimir el gen marcador después de la inserción genética (32); otro método fue descrito en una investigación publicada en 1997 (33). Otros científicos han detallado recientemente varios otros métodos para eliminar los genes marcadores (34). La tecnología existe pero no así la voluntad de la industria.

Los científicos también utilizan genes marcadores con resistencia a antibióticos en cultivos sometidos a ensayos de campo y creados en laboratorios. Una búsqueda en la base de datos de los ensayos de campo de USDA (35) reveló, por ejemplo, que en 2001 se realizaron 542 ensayos de campo solamente con el gen NptII. Ese número refleja el 45,5% de todos los ensayos de campo realizados ese año. Otro caso que refleja la preocupación relativa a las reglamentaciones inadecuadas para genes marcadores con resistencia a antibióticos es el de una decisión reciente de las Comisiones Europeas (CE). A pesar de la decisión de 12 de los 15 estados miembros de eliminar un marcador específico con resistencia a antibiótico de una variedad de maíz manipulado genéticamente antes de que pudiera pasar al circuito comercial, las Comunidades Europeas ignoraron la decisión de los estados miembros y aprobaron el cultivo (36). Si no hay directrices claras para eliminar su utilización, los genes marcadores con resistencia a antibióticos seguirán siendo vendidos por fabricantes de alimentos manipulados genéticamente.
VI. Conclusiones y recomendaciones

Los cultivos manipulados genéticamente en gran medida carecen de reglamentación, y en los casos en que se han realizado ensayos de seguridad, rara vez son sometidos al rigor de una revisión independiente por pares. El sistema para controlar la seguridad de los cultivos manipulados genéticamente antes de que salgan a la venta, en lugar de hacer preguntas recién después, es débil. Para dar credibilidad al marco regulatorio estadounidense de los cultivos manipulados genéticamente, debe haber un sistema de aprobación previo a la comercialización que sea amplio, riguroso y obligatorio. Ese sistema debe examinar los riesgos que esos cultivos manipulados genéticamente tienen para la salud humana y el ambiente. No debería aprobarse la venta de ningún cultivo manipulado genéticamente que contenga genes marcadores con resistencia a antibióticos. Fuera del laboratorio esos genes no tienen utilidad alguna y plantean riesgos importantes. Existen alternativas viables, y resulta ilógico seguir poniendo en riesgo la salud pública sin ningún motivo. Todos los cultivos que contengan esos genes y que actualmente son comercializados, deberían ser rápidamente suprimidos.

Para que los consumidores tengan conciencia de las deficientes reglamentaciones vigentes en este país con relación a los alimentos manipulados genéticamente, la asociación nacional State Public Interest Research Groups ayudó a formar la coalición Genetically Engineered Food Alert ( www.gefoodalert.org). A continuación se transcribe la plataforma de la coalición, que imprimirá mayor fuerza al control que estamos haciendo de los cultivos manipulados genéticamente.
No debe permitirse la venta comercial de los ingredientes alimenticios o los cultivos manipulados genéticamente a menos que:

1) Ensayos de seguridad independientes demuestren que no tienen efectos perjudiciales sobre la salud humana o el ambiente,

2) Estén etiquetados para asegurar el derecho del consumidor a saber, y

3) Las empresas de la industria biotecnológica que los elaboren se hagan responsables de cualquier perjuicio.

Notas

1 Foundation on Economic Trends v. Johnson, 661 F. Supp. 107, 109 (D.D.C. 1986).
2 Kurt Eichenwald. “Biotechnology Food: From the Lab to a Debacle.” New York Times. 25 de enero de 2001.
3 “Brave New Farm: The Battle Over Genetically-Altered Food.” Center for Responsive Politics. En : http://www.opensecrets.org/alerts/v5/alertv5_34.asp el 28 de enero de 2002.
4 C.S. Prakash. “Look Mom! No Antibiotic Resistance Marker Genes!” disponible en http://www.biotechinfo.net/LOOK_MOM.html
5 Mercer, D.K., K.P. Scott, W.A. Bruce-Johnson, L.A. Glover, y H.J. Flint. “Fate of free DNA and transformation of the oral bacterium Streptococcus gordonii DL1 by plasmid DNA in human saliva.” Applied and Environmental Microbiology. 65:6-10. 1999.
6 Schubbert, R., U. Hohlweg, D. Renz, y W. Doerfler. “On the fate of orally ingested DNA in mice: chromosomal association and placental transmission to the fetus.” Molecular and General Genetics. 259:569-576. 1998.
7 Debora MacKenzie. “Gut reaction.” New Scientist. 30 de enero de 1999.
8 MAFF, Ministerio de Salud y el Ejecutivo de Escocia. “Advice on occurrence of AAD gene in Monsanto insect-protected and Round-up ready [sic] cottonseed.” Disponible en
http://www.foodstandards.gov/uk/maff/archive/food/novel/cotton.htm
9 MAFF, Ministerio de Salud y el Ejecutivo de Escocia. “Health Implications of Genetically Modified Foods, Technical Annex B.” Disponible en http://www.foodstandards.gov.uk/maff/archive/food/novel/cmocsab.htm
10 ibid.
11 Joe Cummins. “Kanamycin Still Used and Cross-Reacts with New Antibiotcs.” Institute of Science in Society Report. 27 de mayo de 2001. Disponible en http://i-sis.org/kanomycin.shtml
12 ibid.
13 Puede encontrarse más información en http://www.foodstandards.gov.uk/maff/archive/food/novel/acnfphp.htm
14 MAFF, Ministerio de Salud y el Ejecutivo de Escocia. “Advice on occurrence of AAD gene in Monsanto insect-protected and Round-up ready [sic] cottonseed.” Disponible en
http://www.foodstandards.gov/uk/maff/archive/food/novel/cotton.htm
15 Widmer, R.J. Seidler, y L.S. Watrud. “Sensitive detection of transgenic plant marker gene persistence in soil microcosms.” Molecular Ecology. 5: 603-613. En: Amigos de la Tierra. “Antibiotic resistance genes in GM Foods.” Disponible en http://www.foe.co.uk/resource/briefings/antibiotic_resistant_genes.html
16 Frank Gebhard y Kornelia Smalla. “Transformation of Acinetobacter sp. Strain BD413 by Transgenic Sugar Beet DNA.” Applied and Environmental Microbiology. Vol. 64, No. 4. Abril de 1998.
17 Departamento de Salud y Servicios Humanos, Administración de Alimentos y Drogas. “Statement of Policy: Foods Derived From New Plant Varieties.” Federal Register. Vol. 57, No. 104. 29 de mayo de 1992.
18 57 FR 22988.
19 Departmento de Salud y Servicios Humanos, Administración de Alimentos y Drogas. “Secondary Direct Food Additives Permitted in Food for Human Consumption; Food Additives Permitted in Feed and Drinking Water of Animals; Aminoglycoside 3’-Phosphotransferase II.” Federal Register. 23 de mayo de 1994.
20 ibid.
21 Departamento de Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos, Centro de Seguridad Alimenticia y Nutrición Aplicada, Oficina de Aprobación Pre-venta. “Guidance for Industry: Use of Antibiotic Resistance Marker Genes in Transgenic Plants.” 4 Septiembre de 1998. Diosponible en http://vm.cfsan.fda.gov/~dms/opa-armg.html
22 Chakravarthi Raghavan. “U.K. Body Warns Against Marker Genes In Transgenic Plants.” Red del Tercer Mundo. Agosto de 1999. Disponible en http://www.twnside.org.sg/title/1933-cn.htm
23 Declaración de la Asociación Médica Británica sobre organismos modificados genéticamente. 18 de mayo de 1999. Disponible en http://www.bma.org.uk
24 Asociación Médica Estadounidense. “Genetically Modified Crops and Foods.” Diciembre de 2000. Disponible en http://www.ama-assn.org/ama/pub/article/2036-4030.html
25 FAO/OMS. “Safety Aspects of Genetically Modified Foods of Plant Origin. Report of a Joint FAO/WHO Expert Consultation on Foods Derived from Biotechnology, Geneva, Switzerland, 29 May-2 June 2000.” Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Disponible en http://www.fao.org/es/esn/gm/biotece.htm
26 “Green Industry Biotechnology Platform Position Paper On The Use Of Antibiotic Resistance Markers In Transgenic Crops.” 1 de agosto de 1998. http://biotechknowledge.com/showlibsp.php3?uid=1465
27 Justin Gillis. “Biotech Firms Launch Food Ad Blitz.” Washington Post. 4 de abril de 2000.
28 El Consejo de Información sobre Biotecnología. “The Use of Antibiotic Resistance Markers to Develop Biotech Crops.” 4 de marzo de 2001. Disponible en http://www.whybiotech.com/en/pressrel/con715.asp?MID=18
29 Compañía Monsanto. “Clarifications Regarding the Risks Posed By The Use Of Antibiotic Resistance Markers (ARMs) in GM Crops And Allegations Reported In The Sunday Times.” 1 de abril de 1999. Disponible en http://biotechknowledge.com/showlibsp/php3?uid=1464
30 Rural Advancement Foundation International. “Monsanto’s ‘Submarine Patent’ Torpedoes Ag Biotech: Monsanto & Syngenta Monopolize Key Gene Marker Technologies.” 27 de abril de 2001. Disponible en: http://www.biotech-info.net/submarine.html
31 ibid.
32 Emily C. Dale y David W. Ow. “Gene transfer with subsequent removal of the selection gene from the host genome.” Proceedings of the National Academy of Sciences, Applied Biological Sciences. Vol. 88, pág. 10558-10562. Diciembre de 1991.
33 Hiroyase Ebinuma, Koichi Sugita, Etsuko Matsunaga, y Mikiko Yamakado. “Selection of marker-free transgenic plants using the isopentenyl transferase gene.” Proceedings of the National Academy of Sciences, Applied Biological Sciences. Vol. 94, pág.2117-2121. Marzo de 1997.
34 Ver por ejemplo: Andy Coghlan. “On Your Markers: New ways of engineering plants could win over skeptics.” New Scientist. 20 de noviembre de 1999.; David Adam. “GM Cropped.” Nature. 28 de marzo de 2000. Disponible en: http://www.nature.com/nsu/000330/000330-6.html; Anil Day. “Engineered Chloroplasts Snip Out Antibiotic Resistance Genes.” ISB News Report. 5 de febrero de 2001. Disponible en: http://www.isb.vt.edu/news/2001/feb01.pdf
35 http://www.nbiap.vt.edu/cfdocs/fieldtests1.cfm
36 Amigos de la Tierra, Reino Unido. “GM Food and Antibiotics.” 1999. Disponible en:
http://www.foe.co.uk/pubsinfo/infoteam/pressrel/1999/19990602123830.html
Traducción: Raquel Núñez