Al contrario de lo que prometen las empresas
Los nuevos transgénicos necesitarán más agrotóxicos, y más dañinos

Un estudio científico encontró alteraciones en el ADN de trabajadores de la soja expuestos a agrotóxicos de la localidad de Espumoso, en Rio Grande do Sul, uno de los estados de Brasil en que el cultivo de la oleaginosa está más extendido.

A fines de agosto de 2007 Dow AgroSciences,subsidiaria de la estadounidense Dow Chemical Company, prometió un maíz Bt con tolerancia al herbicida 2,4-D para 2012yuna nueva versión de soja transgénica entre 2013 y 2014.

El director ejecutivo de Dow AgroSciences, Jerome Peribere, sostuvo entonces que “la rápida adopción de los eventos tolerantes al glifosato en los últimos años, tecnología desarrollada por la estadounidense Monsanto, promovió de manera creciente situaciones de resistencia a ese herbicida en malezas clave”.

Lo que molesta en realidad a Dow es la expansión de la soja de Monsanto, tolerante al glifosato, que en cierta manera le quitó participación a sus propios herbicidas.

Además de competir con Monsanto, Dow apunta a ofrecer nuevos herbicidas más poderosos que el glifosato, como el 2,4D y el glufosinato de amonio.

En marzo de este año, Dow solicitó la aprobación del cultivo comercial de la soja DAS-44406-6, modificada genéticamente para resistir aplicaciones de los agrotóxicos 2,4-D, glufosinato de amonio y glifosato, en Estados Unidos, Argentina, Brasil y Canadá, y la aprobación de las importaciones de ese producto en Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Unión Europea, Japón, Sudáfrica, Corea del Sur y Uruguay.

Australia, Nueva Zelanda, Japón y Sudáfrica aprobaron el pedido, lo que podría generar un efecto dominó sobre otros países, como Brasil, Argentina, Estados Unidos y Uruguay.

La realidad demuestra que estos nuevos eventos transgénicos están diseñados, al contrario de lo que afirman las compañías que los producen y comercializan, para usar más agrotóxicos y más potentes. Peor aún: en vez de utilizarse un solo agrotóxico, se deberá recurrir a un cóctel.

2,4-D


El herbicida 2,4-D, que se presenta en forma de sal de amonio o de éster, se ha transformado en uno de los matamalezas más empleados desde su aparición en la década de 1940.

Su ingrediente activo es un poderoso irritante para los ojos que ha demostrado alterar los sistemas hormonales y puede causar otros efectos crónicos sobre la salud e incluso cáncer. Es mutágeno y daña los cromosomas de células humanas.

Sus sales son absorbidas rápidamente por las raíces, en tanto que los compuestos orgánicos (ésteres) lo son por las hojas. El ingrediente activo es transportado luego a través de toda la planta, actuando como un inhibidor del crecimiento.

La combinación de los herbicidas 2,4-D y 2,4,5-T, por partes iguales y en concentraciones muy superiores a las usadas en la agricultura, constituyó una potente arma química muy empleada por el ejército de Estados Unidos en la guerra de Vietnam, el llamado “agente naranja”, empleado como defoliante mediante aspersiones aéreas.

Este herbicida se encuentra prohibido en varios países de Europa y partes de Canadá.

Glufosinato de amonio

Es un herbicida de amplio espectro. A pesar de que se lo ha utilizado en relativamente pequeñas cantidades desde la década de 1980, la llegada de los cultivos transgénicos tolerantes al glufosinato incrementó significativamente su empleo.

De acuerdo a la hoja técnica de seguridad de Bayer Environmental Science, en estudios de toxicidad crónica en ratas, ratones y perros el glufosinato de amonio produjo daños en los riñones de los animales y/o altas tasas de mortalidad.

Glifosato

Es uno de los agrotóxicos más empleados en el planeta, al punto que representa aproximadamente el 25 por ciento del mercado global de herbicidas.

Desarrollado para la eliminación de hierbas y de arbustos, en especial las perennes, es absorbido por las hojas y no por las raíces. La aplicación de glifosato mata las plantas debido a que suprime su capacidad de generar aminoácidos aromáticos.

El glifosato es el principio activo del herbicida Roundup de Monsanto, cuya patente expiró en 2000.

Monsanto patentó en algunos países la soja transgénica Roundup Ready, con tolerancia al glifosato. Existen actualmente otros tipos de cultivos transgénicos resistentes al glifosato, como el maíz, el algodón y la canola.

El glifosato produce enormes alteraciones dérmicas, oculares, edema pulmonar, neumonitis tóxica aguda, dolores abdominales, taquicardia, hipertensión, destrucción de glóbulos rojos, entre otros efectos. Se ha cobrado víctimas fatales por envenenamiento.
Estudios recientes señalan que puede producir malformaciones neuronales, cardíacas e intestinales, y también distintos tipos de cáncer.

Entre 2012 y 2013, DASAgro Uruguay S.A, solicitó al Instituto Nacional de Semillas de ese país la autorización de cultivos experimentales de soja y maíz transgénicos tolerantes a distintos herbicidas, para su comercialización y, en el caso de la soja, para su exportación a Estados Unidos.

Todas las solicitudes fueron concedidas, sin que hubiera evaluación alguna sobre los potenciales efectos de esos eventos sobre la salud de quienes los consuman y sobre el ambiente.

María Isabel Cárcamo

Fuente:

http://rel-uita.org/index.php/es/agricultura/agrotoxicos/item/3770-los-nuevos-transgenicos-necesitaran-mas-agrotoxicos-y-mas-daninos?utm_source=newsletter_133&utm_medium=email&utm_campaign=rel-hoy-13-de-septiembre-de-2013