Uruguay está lejos "de cumplir con un marco de bioseguridad"

(La República, 23 junio 2006)

El pasado 21 de junio se celebró el Día por una América Latina Libre de Transgénicos. En la fecha, la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL Uruguay) emitió un comunicado
recordando que Latinoamérica "es la zona de mayor biodiversidad agrícola del planeta y centro de origen de muchos cultivos fundamentales para la alimentación humana, como lo son el maíz, la papa, porotos, yuca, maní
entre otros".

ALDO ROQUE DIFILIPPO - MERCEDES

Contradictoriamente también es la zona de mayor cantidad de cultivos transgénicos "después de Estados Unidos, con amplias áreas sembradas de soja, maíz y algodón transgénicos". Estos cultivos transgénicos "amenazan
con destruir miles de años de seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos y con provocar una irreversible contaminación genética como la ya causada en México, país centro de origen del maíz". Argumentando que los estudios científicos "y experiencias de campo demuestran que los cultivos
transgénicos no poseen un rendimiento más alto que los cultivos naturales, que son más contaminantes y que introducen nuevos riesgos para la salud y para el ambiente".

Por lo que en enero de 1999 "con el objetivo de oponerse a estos cultivos, organizaciones sociales reunidas en Quito, Ecuador durante el "Seminario Latinoamericano sobre Organismos Transgénicos y Bioseguridad", crearon la
Red por una América Latina Libre de Transgénicos (Rallt). La Rallt determinó que el 21 de junio fuera declarado como Día por una América Latina Libre de Transgénicos. Este día fue escogido porque coincide con el
solsticio de junio, día de mucha importancia entre las culturas americanas, donde se llevan a cabo una serie de prácticas relacionadas con la cosecha del maíz, la papa y otros cultivos".

La realidad uruguaya

"Legalmente en Uruguay hay tres cultivos transgénicos aprobados (la soja RR y el maíz MON 810 y Bt11), pero la realidad es mucho más compleja que esto", agrega el comunicado emitido por RAP-AL. "De acuerdo a la Cámara de Semilla del Uruguay, durante 2005 entraron al país 95.000 toneladas de maíz como grano desde Argentina. Dentro de estas semillas podrían fácilmente haber sido introducidas cualquiera o todas las semillas de maíz transgénico aprobadas en Argentina (maíz RR). El maíz que entra como grano es sólo para
alimentar a los animales, pero bien se sabe que una parte de éste es plantada y por lo tanto la contaminación puede ya existir". Recordando que en noviembre de 2005 "se denunció a las autoridades las irregularidades de
la venta de maíz dulce del transgénico Bt11 de semillas no registradas por el Instituto Nacional de Semillas. Frente a los hechos planteados, una vez más quedó al descubierto que las reglamentaciones no sólo son
insuficientes, sino que además las pocas que existen tampoco se cumplen".
Desde junio de 2003 existe una resolución del MGAP y del Ministerio de Economía que especifica los requisitos para la venta de esta semilla en el etiquetado: "En la etiqueta, que identifica el envase de la semilla de maíz
de este evento, deberá incluir una referencia explícita a las palabras: "MON 810", de suficiente realce y visibilidad, independientemente de cualquier otra referencia a la variedad o a la característica para la que
codifica ese evento". Denunciando esta red ecologista que "el maíz dulce GH 0937 a la venta en Montevideo no estaba etiquetado, las autoridades encargadas de hacer el control no lo hicieron y solamente en noviembre de
2005 se toman medidas concretas después de la denuncia de estas irregularidades desde la sociedad civil. A la fecha las autoridades aún siguen investigando las irregularidades". Por lo que para RAP-AL este hecho
demuestra que Uruguay está lejos "de cumplir con un marco de bioseguridad y de tener las herramientas adecuadas para implementar el mismo.

Posibilidad de optar

Para RAP-AL Uruguay "la elaboración de un marco regulatorio y políticas claras podrían ayudar a que hubiese una mayor transparencia y se llenase ese vacío legal en el cual todos los uruguayos nos encontramos. Sin
embargo, si en el comité de bioseguridad no participan activamente los organismos de gobierno con posiciones discutidas y acordadas dentro de los ministerios involucrados, si la población en su conjunto no está informada
para poder opinar y ser parte de este proceso de decisión, si tampoco se hace una evaluación de los impactos ocasionados por estos cultivos y el Estado opta por los organismos genéticamente manipulados, entonces el marco regulatorio será meramente un acto más de burocracia y no de discusión". *