Soja, firmas y ordenamiento territorial en Canelones

Persiste la problemática con la soja. La intendencia de Canelones, tras recibir más de 12 mil firmas reclamando una prohibición de la soja transgénica, anunció un próximo plan de ordenamiento territorial. Entretanto, la crisis de inundaciones en Argentina también apunta a la sojización desenfrenada, entre otros factores.

Entonces, sea por la evidencia nacional como por la situación en países vecinos, es necesario apoyar este avance. La Comisión por un Canelones Libre de la Soja Transgénica y en Defensa del Agua, desplegó en los últimos años distintas actividades de coordinación entre vecinos y grupos canarios, eventos de difusión de información (incluyendo una mesa redonda en el Paraninfo de la Universidad el pasado octubre 2016), y la recolección de las firmas.

El pasado noviembre se entregaron en la plaza de Canelones casi 12 500 firmas apoyando un petitorio calificado por el cual se reclama una Directriz Departamental que prohíba el cultivo de soja transgénica en el departamento. Los documentos fueron recibidos por el intendente Yamandú Orsi, quien reconoció que ese es el sentir de la gente.

Ese reclamo no es un invento de unos vecinos radicales, sino que refleja la problemática de la soja.En Canelones, los vecinos estiman que hay 50 mil hectáreas de ese cultivo, y como la densidad poblacional en el departamento es muy alta, se hacen más evidentes los impactos. Las denuncias más repetidas, en tierras canarias, así como en otras zonas del país, tienen que ver con la aplicación de agrotóxicos, como ocurre cuando la fumigación alcanza a las personas afectando su salud, o deja secuelas contaminantes sobre otras prácticas productivas, como la apicultura.

Varios jerarcas de la intendencia de Canelones han reconocido que hay un conflicto entre distintos esquemas de producción, como puede ser por un lado el cultivo de soja, que es intensivo, maquinizado, y con un fuerte uso de químicos, y por otro lado, la agricultura familiar, que requiere mayor mano de obra humana, es más diversificada y en muchos casos tiene menores impactos ambientales.

El contexto en los países vecinos contribuye a redoblar la atención en esta problemática. Por ejemplo, sobre las recientes inundaciones en áreas sojeras de Argentina, los técnicos del INTA (el análogo a nuestro INIA pero para aquel país) afirman que se debe a una combinación de factores. Estos son el aumento del área sojera, la reducción de la ganadería, y la deforestación. En ese sentido, alertan que un campo con monte nativo absorbe 300 milímetros de agua por hora, una pastura convencional con ganado toma 100 milímetros, pero un campo con soja apenas 30 milímetros por hora. Queda en claro que la rotación de cultivos y con la ganadería, así como la protección de los montes nativos, son clave en esa problemática. El pésimo manejo territorial y ambiental en Argentina origina una alternancia de crisis, con inundaciones en momentos de grandes lluvias, y como destruyeron las capacidades ecológicas para retener el agua, al poco tiempo padecen la falta de agua para cultivos y ganados. Pero si se examina con atención esas situaciones, enseguida uno se pregunta ¿son muy distintas a las que se observan en Uruguay?

Ante esta compleja situación, la intendencia de Canelones anunció que en 2017 elaborará un plan de ordenamiento territorial departamental. Es una iniciativa que debe ser bienvenida, y si incluye un fuerte componente ambiental, todavía más. Otros planes de ordenamiento territorial, como el de Montevideo, enfatizaron los usos del suelo, pero no abordaron con detalle los usos productivos de la tierra ni las relaciones entre agropecuaria y ambiente. Por ello, lo que pretende hacer la comuna canaria podría tener un enorme valor, no sólo para su departamento, sino también para otros, al brindar lecciones que puedan ser tomadas en cuenta para elaborar mejores planes de ordenamiento territorial en otras regiones, en particular en el litoral, ya que allí se repite los conflictos con la soja.

Eduardo Gudynas