8 de marzo de 2009
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Colaboración
de Patricia Muñoz, apicultora del Departamento de Canelones
para RAPAL Uruguay
Siempre he creído
que si las fechas recordatorias sirven de algo es para que nos
inviten a pensar. Y es así que, en mi condición
de mujer-madre-apicultora, este 8 de marzo me detengo a reflexionar.
Sin caer en feminismos
ortodoxos, es gracioso descubrir que las abejas tengan tantos
aspectos similares con nuestra condición de género.
No solamente son laboriosas, disciplinadas y bellas. No solamente
gustan de las flores más sencillas y de los jugos más
dulces. No solamente se comunican entre ellas todo el tiempo y
son muy sensibles.
También
viven para su grupo de pertenencia (colmena-familia), lo defienden
hasta con su vida, y son capaces de adaptarse a cumplir los roles
que sean necesarios según los requerimientos y las circunstancias.
Bien sabemos quienes trabajamos con ellas que las obreras tienen
tareas especiales según la etapa de la vida en la que se
encuentren y su organismo en función de ello; pero que
si es necesario ellas rápidamente asumen otros roles. ¿Cómo
no sentirnos identificadas?
Y sigo pensando
y descubro que en esto tan versátil de asumir distintos
roles, muchas veces las mujeres encaramos actividades productivas
como apoyo a la familia. Algunas nos dedicamos a la apicultura
con gran placer y esmero para aumentar los ingresos económicos
del hogar. Pero pareciera que como justamente lo hacemos con placer
y entusiasmo, se lo vivencia desde afuera no como un trabajo sino
como un hobby. Casi como las tareas domésticas y el ocuparnos
del cuidado de los hijos, que como lo hacemos con amor pareciera
que no es un trabajo. ¡Ni nosotras mismas sabemos cuántas
mujeres tenemos colmenas! Queda como tapado, pero genera riqueza
real. Tal vez el placer puesto en una actividad lo transforma
en hobby, sobre todo si lo hace una mujer.
Y cerrando con
un pensamiento casi holístico no puedo evitar asociar todo
esto a nuestra Gran Madre Naturaleza, esa “mujer”
fuente de toda vida conocida por nosotros, tan maltratada por
el desatino de esta cultura hegemónica. Esta Madre Tierra
generosa está siendo, hace años ya, víctima
casi silenciosa de los abusos de nuestra cultura dominante. Y
son nuestras abejas (entre otras) unas de las primeras especies
en denunciar esta destrucción; los apicultores del mundo
entero presenciamos atónitos la escandalosa mortandad de
colmenas, sin razones aparentes…
Si lográramos
equilibrar mejor el costado femenino con el masculino en nuestra
cultura, si supiéramos demandar a nuestros gobernantes
y empresarios un poco de pensamiento y sensibilidad de mujer…!Qué
buena forma sería de honrar la Vida!!
Colaboración
de Patricia Muñoz, apicultora del Departamento de Canelones
para RAPAL Uruguay
8 de marzo 2009