Día Mundial del medio
ambiente 5 de junio de 2008
Ver
años anteriores aquí
Monocultivos agrícolas,
cambio climático y agrotóxicos
El Día Mundial del Medio
Ambiente, que se conmemora el 5 de junio de cada año, es un
día para generar conciencia sobre la temática ambiental,
tanto a nivel nacional como en el mundo entero.
El slogan seleccionado para El
Día Mundial del Medio Ambiente 2008 es “Deje el Hábito!
Hacia una economía baja en Carbono”. Reconociendo que
el cambio climático se está convirtiendo en el problema
ambiental más grave de nuestro tiempo, el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente está pidiendo a los países,
las empresas y las comunidades que se concentren en buscar el modo
de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La mayoría de la gente
sabe que una de las principales causas del cambio climático
son las emisiones resultantes de la quema de combustibles fósiles
(petróleo, carbón mineral y gas natural). Sin embargo,
pocos saben del papel que también juega la agricultura en el
calentamiento global del planeta.
De acuerdo a la FAO, la agricultura
aporta más del 20 por ciento de las emisiones globales de gases
de efecto invernadero generados por actividades humanas. (1)
Las emisiones resultan del modelo
de agricultura impulsado durante los últimos 50 años,
basado en el uso intensivo de maquinaria, agrotóxicos, fertilizantes
químicos y sistemas de riego.
La soja asociada al herbicida
glifosato
En nuestro país este modelo
de agricultura se ha visto incrementado sustancialmente en los últimos
años, en particular con el auge de la soja transgénica,
que ha pasado a ocupar una 500.000 hectáreas de tierra.
Los monocultivos agrícolas
generan desequilibrios agro-ecológicos, tales como pérdida
de capacidad productiva de los suelos y aparición de plagas,
y enfermedades que son controladas con agrotóxicos que impactan
sobre los ecosistemas y la salud de las personas.
En el caso concreto de la soja
transgénica, su cultivo está asociado al uso masivo
de agrotóxicos. Su desarrollo en nuestro país ha implicado
un enorme aumento de estas sustancias, con la aplicación de
miles de toneladas de herbicidas, insecticidas y funguicidas, algunos
de los cuales ya prohibidos en países europeos por ser altamente
contaminantes para la fauna local (en particular las abejas) y por
haberse comprobado sus impactos sobre la salud de la gente.
La soja transgénica es
resistente al herbicida glifosato, razón por la cual la aplicación
de este herbicida ha tenido un aumento sustancial en los últimos
años.
De acuerdo a las cifras del MGAP
durante el 2007 el glifosato (2) representó el 82% de todos
los herbicidas importados al país, ingresando a Uruguay 9.000
toneladas, casi el doble de lo ingresado en el 2006.
Generalmente a este cultivo se
le hacen entre tres y cinco aplicaciones de glifosato en un periodo
de 10 meses; las dosis promedio son de 4 lts/ha pero en algunos casos
aumenta a 6 lts/ha utilizándose mezclas con otros herbicidas
como Atrazina para controlar el trébol blanco.
Agrotóxicos para
el control de plagas de la soja
Entre las plagas más frecuentes
de la soja (3) se encuentran dos especies de las comúnmente
llamadas “lagartas”; Epinotia aporema y Anticarsia gemattalis.
Para combatirla se utiliza el insecticida clorpirifos. En Uruguay
están registradas al menos 33 formulaciones de insecticidas
a base de clorpirifos. Durante el 2006 la importación fue de
120 toneladas y durante el 2007 llegaron a 315 toneladas, o sea, que
hubo un aumento de un 262%.
La otra plaga que afecta frecuentemente
a la soja, es la “chinche” Piezodorus guidinni. Esta es
una de las plagas más importantes del cultivo. Su control se
hace en base a insecticidas no selectivos, principalmente endosulfán.
En el 2006 la importación de esta sustancia fue de 77 toneladas
y en el 2007 llegó a 244 toneladas, o sea, que registró
un aumento superior al 330%. Este insecticida se aplica tanto puro
como en mezclas con cipermetrina. En Uruguay están registradas
al menos 29 formulaciones que contienen cipermetrina. En el 2006 las
importaciones fueron de 18 toneladas y en el 2007 alcanzaron a 34
toneladas, observándose un aumento del 190% También
la Cipermetrina se utiliza con Thiametoxan para controlar la chinche.
El otro insecticida que se utiliza
para la aplicación como “curasemillas” para controlar
las isocas que atacan las plantas de soja recién emergidas
es el Imidacloprid. Más de 30 formulaciones se encuentran registradas
en Uruguay. En el 2006 la importación de este insecticida fue
de 12 toneladas y en el 2007 alcanzó casi a 33 toneladas, llegando
a un 275% de aumento.
A este cultivo también
se asocian el uso de funguicidas como el Carbendazim, Tiram o TMTD
Como podemos apreciar, en nuestro
país ha habido un enorme aumento de agrotóxicos, con
la aplicación de miles de toneladas de herbicidas, insecticidas
y funguicidas, algunos de los cuales están prohibidos en países
europeos por ser altamente contaminantes y por haberse comprobado
sus impactos sobre la salud de la gente y resultado en grandes mortandades
de abejas.
Este modelo de agricultura, basado
en el uso intensivo de maquinaria, agrotóxicos y fertilizantes
químicos acrecienta la concentración de gases de efecto
invernadero y por lo tanto contribuye al cambio climático.
RAPAL hace un llamado a las autoridades
a enfrentar el desafío de cambiar este modelo de monocultivos
por otro basado en la diversidad, que asegure la conservación
a largo plazo del medio ambiente (agua, suelos, flora, fauna) y que
mejoren la calidad de vida de la población rural.
Fuentes:
(1) http://www.fao.org/docrep/005/Y4137S/y4137s07.htm
(2) Datos de importación
de agrotóxicos http://chasque.apc.org/dgsa/
(3) Soja transgénica y
sus impactos en Uruguay La nueva colonización
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/Soja.pdf
RAPAL Uruguay
5 de junio 2008