Día
Internacional de la mujer 8 de marzo 2008
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aquí años anteriores:
Los
derechos silenciados
El Día Internacional de la
Mujer tiene sus raíces en la lucha de la mujer por participar
en la sociedad en pie de igualdad con el hombre, la lucha por la igualdad
de condiciones frente al trabajo, el derecho al voto y a ocupar cargos
públicos, el derecho a la formación profesional, a la
no discriminación laboral y a muchos otros derechos por los que
se continúa luchando hasta el presente.
En la antigua Grecia, en una comedia
anti-bélica escrita por Aristófanes en 411 A.C. (Lisístrata),
las mujeres llevan a cabo una huelga sexual contra los hombres para
poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisinas
que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon
hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.
Sin embargo, la fecha ahora establecida
para la conmemoración de este día data de principios del
siglo veinte, cuando el 25 de marzo de 1911, en uno de los hechos más
trágicos acaecidos en la historia laboral de la mujer, más
de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas
y judías, murieron encerradas en el trágico incendio de
la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York.
El Día Internacional de la
Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre
los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor
y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una
función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.
Una de las tantas mujeres a recordar
en este día es Rachel Carson, bióloga norteamericana,
(1907-1964), que luchó por los derechos de todos los seres humanos
a un medio ambiente sano. En 1962 publica el libro “Primavera
Silenciosa”, donde alerta sobre los peligros y los devastadores
efectos de los agrotóxicos –en particular del DDT- sobre
el ambiente en el que vivimos.
La publicación de ''Primavera
silenciosa'', contribuyó a la puesta en marcha de una conciencia
ambiental. Su obra ayudó a comprender que la naturaleza es un
todo complejo, y que las consecuencias de cualquier acción humana
pueden afectar tanto la salud de las personas como la del medio ambiente.
Sin embargo no fue fácil
para Carson publicar su libro, ya que la industria química estadounidense
intentó detener la publicación del libro presionando a
la editorial. Una de las críticas que recibió el libro
fue: “Silencio, señora Carson”.
No lograron silenciarla, pero es
importante resaltar ese intento de imposición del “silencio”
y verlo hoy en el marco de nuestro propio país.
Durante los meses de marzo a junio
del 2007, RAPAL Uruguay llevó a cabo una investigación
sobre “Condiciones laborales y uso de agrotóxicos en viveros
de EUFORES (Ence) y FOSA (Botnia)” y en este trabajo se señalan
unos cuantos “derechos silenciados” de las mujeres que trabajan
en estos viveros.
Silencio, en relación
a la generación de empleos femeninos, sobre el que tanto insisten
las empresas forestales. Se pudo constatar que si bien es cierto que
ambos viveros ocupan un porcentaje importante de mujeres, casi todas
ya realizaban tareas asalariadas fuera del hogar y que en los viveros
la mayoría solo puede desempeñarse como “peones
comunes” (con bajos salarios en base a dicha categorización),
pese a realizar tareas especializadas tales como la clonación
de eucaliptos.
Silencio, en relación
a lo salarial, ya que si bien la remuneración que perciben es
algo superior a la de otros empleos disponibles a nivel local, ello
no significa que los salarios sean buenos sino que, según las
trabajadoras, apenas dan “para sobrevivir” y deben estar
largas horas fuera del hogar. En el caso de la mujer, esta situación
implica jornadas de trabajo sumamente largas, ya que en general es ella
la que además de estar muchas horas fuera del hogar (entre 10
y 12 horas) llega a casa a cuidar l@s hij@s y a ocuparse de las tareas
hogareñas.
Silencio, en relación
a condiciones de trabajo. En ambos viveros las trabajadoras embarazadas
se ven forzadas a salir de licencia pre-natal entre los 4 y 6 meses
de embarazo, ya que ninguna ha podido seguir trabajando hasta los 7
meses y medio de embarazo, que es el plazo considerado normal. Al ser
consultadas del porqué de esa decisión, todas respondieron
que era “por razones de salud” y por trabajar en condiciones
poco aptas: temperaturas que pueden llegar arriba de 40 grados y/o estar
sentadas o paradas durante largas horas. Tales condiciones les imposibilitan
seguir trabajando hasta los 7 meses y medio de embarazo, tal como lo
hace la gran mayoría de las mujeres.
Silencio, en relación
a la salud. Las mismas afecciones se repiten en ambos viveros: alergias
en la piel, ojos e hipertensión. En uno de los viveros las trabajadoras
comentan que arriba del 90% de los niños nacidos con madres trabajando
en el vivero sufren de alergias, espasmos y tienen problemas de asmas.
Silencio, en relación
a la aplicación de agrotóxicos (en particular de funguicidas),
que en ambos viveros se realiza en forma casi permanente. La vida media
de estas sustancias varía enormemente, pudiendo permanecer en
el ambiente por un corto tiempo o alcanzar una persistencia de meses.
Esto significa que l@s trabajador@s están permanentemente expuest@s
a los efectos asociados a la toxicidad de los productos aplicados, y
que los efectos residuales de los mismos se van acumulando.
La situación de estas mujeres,
documentada en esta investigación, no es por supuesto única,
pero sirve para ilustrar que la Primavera Silenciosa denunciada por
Rachel Carson avanza a grandes pasos en nuestro país, donde día
a día aumenta el uso de agrotóxicos que, se llamen como
se llamen, son venenos.
En el Día Internacional de
las Mujer hacemos un llamado a las autoridades para que los derechos
de las mujeres no sean silenciados sino respetados y que el derecho
de la sociedad en su conjunto a vivir en un ambiente natural no se convierta
en una consigna para atraer turistas sino en una realidad.
Fuente: http://www.historiasdelaciencia.com/?p=302
http://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:D%C3%ADa_Internacional_de_la_Mujer
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/agrotoxicos/Uruguay/Viveros_Fosa_Eufores.html
María Isabel Cárcamo
RAP-AL Uruguay