¿Y
el Uruguay Natural? No sabe / No contesta
El día 20 de diciembre,
durante la última reunión del 2006 del Comité
de coordinadores del “Proyecto de Desarrollo del Marco Nacional
de Bioseguridad”, una reconocida empresa encuestadora dio a
conocer los resultados de una encuesta que se le encargó en
el marco de este proyecto.
En esta encuesta varios temas
relacionados con los organismos genéticamente modificados fueron
abordados, siendo encuestados “la opinión pública”,
“los productores agrícolas”, “profesionales”,
“políticos” y “periodistas”.
Es importante resaltar que las
entrevistas realizadas a los productores agrícolas cargaron
con el sesgo de basarse en un universo proveniente de las bases de
datos de la Cámara de Semillas.
Sin embargo consideramos que vale
la pena detenerse en las conclusiones finales a las que llega la encuesta.
Conclusión 1.- No hay conocimientos
sobre el tema, salvo en casos excepcionales. Hay ausencia de información
en los medios de comunicación, entre los profesionales, en
las comisiones del Parlamento y desde el Estado.
Estamos totalmente de acuerdo
con este diagnóstico. Por lo tanto apostamos a que el decreto
de moratoria del 29 de enero firmado por los distintos ministerios
involucrados permita una instancia de información y de discusión
real.
Conclusión 2.- Existe la
idea que con la utilización de transgénicos hay más
productividad y eso traerá una disminución del hambre
en el mundo.
Más allá del sesgo
ya señalado es probable que buena parte de la población
tenga esta concepción de las aplicaciones comerciales de la
biotecnología. Pero también es altamente probable, además
de coherente con la conclusión 1, que la inmensa mayoría
de la población desconozca que “la disminución
del hambre del mundo gracias a los transgénicos” es impulsada
por las mismas empresas multinacionales que crearon las semillas híbridas
y su paquete de agrotóxicos anexo durante la “Revolución
Verde” de los años 60s. Ese proceso demostró con
el tiempo estar únicamente al servicio del beneficio económico
de las grandes compañías que lo impulsaron. Por supuesto;
“el hambre del mundo” no se acabó, y ahora son
las mismas empresas las que fabrican, venden, controlan y promueven
los cultivos transgénicos.
Conclusión 3.- El mayor
temor que existe en todos los niveles es que no se sabe si los transgénicos
provocan daño a la salud.
Sin lugar a dudas este es un temor
bien fundado. El posible daño que el consumo a largo plazo
de transgénicos pueda provocar a la salud humana es un tema
en debate a nivel académico. Hace más de diez años
que comenzó, y las grandes transnacionales, con todos sus recursos
e infraestructura aun no han podido demostrar la inocuidad que simplemente
postulan para sus productos. Frente a esta situación, consideramos
que siempre será lo más prudente manejarse según
el principio de precaución, y evitar poner en riesgo innecesariamente
la salud de la población.
Más allá de los
comentarios que puedan merecer las conclusiones a las que arriba esta
encuesta, creemos que existe un problema mucho más de fondo.
El mismo está en la propia naturaleza de la encuesta, y en
el modo de pensar la realidad que la considera relevante. El problema
es mucho más complejo que la consideración de un organismo
genéticamente modificado (OGMs) de forma aislada. La cuestión
de los OGMs no puede abordarse sin tener en cuenta como y en que contexto
se producen comercialmente los cultivos transgénicos:
• La consolidación
de un modelo productivo basado en grandes monocultivos.
• Su asociación al uso masivo de agrotóxicos,
altamente contaminantes y perjudiciales para la salud
• La amenaza que implica para la soberanía alimentaria
de los pueblos
• En el caso de Uruguay, la profundización del proceso
de extranjerización y latifundización de la tierra,
y la alteración de la matriz productiva, en un sentido que
según todos los indicios no será el de la mejora de
la calidad de vida de los uruguayos.
Por tanto, resaltamos lo importante
de que esta encuesta deje al descubierto el desconocimiento general
sobre el tema “transgénicos” y la falta de un marco
conceptual adecuado para su abordaje. Falta en la que la misma idea
de una encuesta de estas características cae.
Mientras esa sea la situación,
las definiciones respecto a los cultivos transgénicos quedarán
en manos de las empresas y el resto de la sociedad solo sufrirá
las consecuencias ambientales, sociales y económicas.
Esperamos que el reciente decreto
de moratoria a nuevos cultivos transgénicos sea un oportunidad
para que toda la sociedad se de el tiempo de debatir, informarse y
decidir.
RAP-AL Uruguay
Febrero 2007