Agrotóxicos
en su estómago
João Pedro Stedile *
Publicado
dia 28-10-2009 in O GLOBO, rio de janeiro.
Los
portavoces de la gran propiedad y de las empresas trasnacionales están
muy bien pagados para poder defender, hablar y escribir, todos los días,
que en Brasil ya no hay más problemas agrarios. Por fin, la gran
propiedad está produciendo mucho más y teniendo más
beneficios. Por tanto, el latifundio ya no es un problema para la sociedad
brasileña. ¿Será verdad?
Tampoco voy a abordar el tema de la injusticia social de la concentración
de la propiedad de la tierra, que hace que apenas un 2%, o sea, 50.000
terratenientes, sean dueños de la mitad de toda nuestra naturaleza,
mientras que tenemos 4 millones de familias sin derecho a ella.
Voy a hablar de las consecuencias para usted que habita en la ciudad,
de la adopción del modelo agrícola del agro negocio. El
agro negocio es la producción en gran escala, en monocultivos,
empleando muchos agrotóxicos y maquinaria. Usan venenos para
eliminar las otras plantas y no contratar mano de obra. Con ello, destruyen
la biodiversidad, alteran el clima y expulsan cada vez más familias
de trabajadores rurales.
En la cosecha pasada, las empresas transnacionales, y son pocas (Basf,
Bayer, Monsanto, Du Pont, Sygenta, Bungue, Shell química…),
celebraron que Brasil se transformó en el mayor consumidor mundial
de venenos agrícolas. ¡Fueron vertidos 713 millones de
toneladas! Una media de 3.700 kilos por cada brasileño. Estos
venenos son de origen químico y permanecen en la naturaleza.
Degradan el suelo. Contaminan las aguas. Y sobre todo se acumulan en
los alimentos. Los cultivos que más usan venenos son: caña
de azúcar, soja, arroz, maíz, tabaco, tomate, patata,
uva, fresas y hortalizas. Todo esto dejará residuos en su estómago.
Y en su organismo afectan a las células y algún día
pueden transformarse en cáncer.
Pregunten a los científicos de nuestro Instituto Nacional del
Cáncer, centro de referencia de la investigación nacional,
¿cuál es el principal origen del cáncer después
del tabaco?
La Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) denunció
que existen en el mercado más de veinte productos agrícolas
no recomendables para la salud humana. Pero nadie coloca un aviso en
los rótulos de los alimentos, ni los retira de las estanterías.
Antiguamente era permitido que la soja y el aceite de soja tuviesen
apenas 0,2 mg/kg de residuos del veneno glifosato, para no afectar a
la salud. De repente, la Anvisa autorizó que los productos derivados
de la soja pudiesen tener hasta 10,0 mg/kg de glifosato, 50 veces más.
Ello ocurrió ciertamente por presión de la Monsanto, pues
el residuo del glofosato aumentó con la soja transgénica
de su propiedad.
Eso mismo está aconteciendo ahora con los derivados del maíz.
Después que fue aprobado el cultivo de maíz transgénico,
lo que aumenta el uso de venenos, quieren ampliar la posibilidad de
residuos del 0,1 mg/kg permitido actualmente para 1,0 mg/kg.
Existen otros muchos ejemplos de las consecuencias de los agrotóxicos.
El doctor Vanderley Pignati, investigador de la UFMT (Universidad Federal
de Mato Groso), reveló en sus pesquisas que en los municipios
que tienen gran producción de soja y uso intensivo de venenos
los índices de abortos y malformaciones de fetos son cuatro veces
mayores que la media del Estado.
Nosotros hemos defendido que es preciso valorizar la agricultura familiar,
campesina, que es la única que puede producir sin venenos y de
manera diversificada. El agro negocio, para tener escala y grandes beneficios,
solo consigue producir con venenos y expulsando a los trabajadores hacia
las ciudades.
Y usted paga la cuenta, con el aumento del éxodo rural, de las
“favelas” y con el aumento de la incidencia del veneno en
su alimento.
Por eso defender la agricultura familiar y la reforma agraria, que es
una forma de producir alimentos sanos, es una cuestión nacional,
de toda la sociedad. No es más un problema de los sin tierra.
Y es por eso que cada vez que el MST y Vía Campesina se movilizan
contra el agro negocio, las empresas transnacionales, sus vehículos
de comunicación y sus diputados y senadores, nos atacan tanto.
Porque están en disputa dos modelos de producción. Está
en disputa a qué intereses debe de atender la producción
agrícola: ¿tan solo el beneficio o la salud y el bienestar
de la población?
Los ricos saben de lo que estamos hablando y tratan de consumir apenas
productos orgánicos. Y usted precisa decidirse. ¿De qué
lado está?
fuente http://www.rosa-blindada.info/?p=198
*
Miembro de la Coordinación Nacional del MST y de la Vía
Campesina Brasil