Tierras.
Señales de mercado conducen a prácticas que destruyen
suelos y contaminan aguas
En
Uruguay los campos no resisten el cultivo de soja todos los años
El ingeniero Fernando García, decano de la Facultad de Agronomía
dijo que "como el aerolito que cayó en Yucatán, a
nosotros nos llovió la soja y nos trajo problemas gravísimos".
La gula de comer en tres años un recurso que a la naturaleza
le cuesta mil años hacer.
Juan Scuarcia
12 de setiembre 2010
Como una de las actividades de la Expo Prado 2010, la Facultad de Agronomía
desarrolló una serie de charlas en las que fueron divulgados
estudios relacionados al proceso de intensificación agrícola
que está afectando al Uruguay.
El decano de Agronomía, el ingeniero Fernando García ha
sido docente del Departamento de Suelos y Aguas de la mencionada Facultad;
41 años de trayectoria docente y su especialidad en el tema de
la conservación de suelos y agua lo ubican como uno de los referentes
del debate que sobre el tema se ha desatado en el país.
El propio ministro de Ganadería y Agricultura, ingeniero Tabaré
Aguerre alude, de modo frecuente en sus intervenciones, a quien fue
su profesor, el "Gaucho" García; la cercanía
en el modo de abordar el problema de suelos y aguas, entre el ministro
y el decano, es clara en este tema, no es casual que el stand del MGAP
tenga como tema central el de los recursos naturales.
García aseguró que la nueva expansión agrícola
es un tema que lo preocupa, el advenimiento del nuevo boom agrícola
sacudió las viejas estructuras productivas del país, y
su avance en el territorio genera importante incertidumbre en algunos
aspectos.
El libro blanco
En
la Expo Prado, Agronomía presentó el contenido de El Libro
Blanco, una publicación que aborda la intensificación
agrícola desde varios puntos de mira: productivo, de conservación
de recursos, de sistemas de producción, transgénicos,
el trabajo académico hace una caracterización del proceso,
y mide los cambios sociales que está generando.
El
capítulo que tiene que ver con la conservación del suelo
y el agua fue escrito por el decano García, en realidad el profesor
ha sido protagonista en todos los procesos de investigación que
sobre el tema se han llevado adelante en el país, incluso es
uno de los creadores del programa de computación para medir el
uso del suelo, software que se encuentra disponible, de modo gratuito,
en la página web de la Facultad de Agronomía.
El
Libro Blanco fue elaborado con la participación de muchos especialistas
de la Facultad de Agronomía, y "tiene juicios de los autores,
que no son los de la institución, pero es clave la opinión,
el aporte, después el país decidirá", dijo.
Problema
sin prensa
El
decano aseguró que "el problema del suelo no tiene prensa
ni ONG, pero es el único recurso que una vez que lo perdemos
no lo recuperamos sino luego de miles de años". Esa idea
ya sería suficiente para alertar a los actores políticos,
pero hay algo más grave ya que García aseguró que
"el suelo es el recurso más afectado en la historia del
país, fundamentalmente en el siglo pasado".
El
docente recordó que la explosión agrícola no es
novedad para el Uruguay, en los años treinta del siglo pasado
teníamos un millón de hectáreas sembradas, en los
50 hubo 1,6 millones de hectáreas cultivadas con otras tecnologías
que las actuales, pero lo importante es que "el mapa de erosión
que se muestra en la actualidad se dibujó en esos fenómenos
de alto crecimiento agrícola".
Bueyes
y arados
Eran
momentos de arar con bueyes, de meter el arado a fondo, de sacar pocos
kilogramos por hectárea, no más de mil, pero "en
el año 48, nos informaron en CAF, el trigo valía mil dólares
la tonelada, a precio actual, hoy llega a U$S 240, pero se hicieron
destrozos increíbles" aseguró.
García
relató que luego llegó al país la tecnología
neocelandesa de pasturas sembradas, el sector agrícola se redujo,
y se revirtió el proceso, los suelos no se recuperaron desde
el punto de vista físico, pero mejoró la calidad de lo
que quedó, "el paquete era acorde al sistema de producción
predominante, a la tenencia de la tierra, al ganadero le servía
que un agricultor le hiciera un cultivo y le dejara una pradera implantada",
contó.
En
los años setenta existió el intento de controlar el problema
y el BROU condicionaba el otorgamiento de créditos al buen uso
del suelo, y luego llegó la siembra directa, y pareció
ser la solución final al problema, "estudios experimentales
midieron que esos sistemas generaban igual erosión que el campo
natural" comentó.
Desde
el cielo
"Hasta
que de pronto apareció el boom sojero".
La
extensión de la soja en el país ha generado cambios importantes,
García aseguró que "primero se da una tercerización
del uso del suelo, el dueño arrienda a la empresa gerenciadora
a escala, y esta contrata al empresario que hace el trabajo en la chacra,
y eso es muy peligroso, está el viejo dicho de que el ojo del
dueño engorda el ganado y en el tema de los recursos naturales
se aplica de modo importante", dijo.
Para
el decano de Agronomía "eso es un problema real, por más
discurso que se haga, esta agricultura en el noventa por ciento trabaja
en base a ese esquema, desplaza a otras actividades, paga rentas altas,
propicia el encierro de animales en la terminación animal".
Los
cambios en el territorio son importantes, desaparecieron los polos de
invernada tradicional, ahora están en Rincón de Ramírez,
en praderas sobre rastrojos de arroz.
Soja,
el peor líder
Pero
la preocupación mayor del decano es que el cultivo líder
del nuevo boom agrícola, la soja, es el que "tiene el peor
desempeño productivo en nuestro país, en trigo se consiguen
rendimientos altos, en maíz se mejoró mucho, también
en sorgo pero en soja se está pegado a dos mil kilogramos promedio
por hectárea país, hay lugares que deben de ser de pérdida
total, entonces ¿cuánto va a durar esto? Sabemos que las
grandes empresas diluyen las pérdidas en el gran área
que manejan, pero la pregunta es si vale la pena jugarse todos los boletos
del recurso por un cultivo que tiene altos números en base a
la extensión en el territorio y no por productividad, jugarnos
el recurso suelo en un rubro que no es bueno productivamente en nuestro
país". Pero hay algo más y es que la soja es un problema
para la conservación del suelo, porque tiene poca biomasa y la
mayoría se cosecha porque es muy eficiente, no cubre el suelo,
no repone nada de lo que extrae", dijo. Lo menos malo es que en
rotación con otros cultivos que aporten lo que ella saca, se
establece un sistema sustentable, "pero el mercado va hacia la
soja, soja, soja, y en el presente invierno hay cientos de miles de
hectáreas que pasaron el invierno sin cobertura alguna, y da
pena ver lo que ha pasado en el suelo, consecuencia de las últimas
lluvias, el fenómeno de erosión que aconteció en
esos suelos desnudos, un desastre", aseguró.
A
la empresa
El
decano de Agronomía destacó otros problemas del proceso
agrícola en el país, dijo que "a la empresa no le
sirven los alambrados, le molestan los animales que amontonan en una
parte del campo, lo que genera otros problemas, ya que compactan el
suelo, contaminan el agua con los excrementos, un desastre", dijo.
Otro
de los problemas del momento es la expansión de los sistemas
de engorde de ganado bovino a corral, donde se genera una alta concentración
de animales que contaminan el agua, lamentablemente la carne que más
se paga es la de los animales terminados con ese sistema entonces "es
un desajuste que hay en el mercado que atenta contra la sustentabilidad
del suelo y del agua", dijo.
El
agrónomo explicó que el principal contaminante del agua
en nuestro país son los sedimentos, lo que va en el material
que se arrastra en la erosión: nutrientes, detritus, entre otros
elementos.
Levantar
la mira
González
opinó que "deberíamos levantar la cabeza y mirar
cinco años para adelante nomás y si miramos a nuestros
hijos y nietos, podemos estar cometiendo el pecado histórico
de la gula de comernos en tres años lo que a la naturaleza le
cuesta mil años hacer", afirmó.
Frente
al panorama, la pregunta es si el sistema agrícola puede ser
sustentable en nuestro país, la información nos dice que
"en Uruguay hay suelos que no soportan agricultura continua, punto
y aparte, hay suelos que la soportan si no entra soja todos los veranos",
afirmó.
Una
de las consecuencias, si se aplica ese conocimiento, es que hay campos
que no podrán tener el valor de renta que hoy tienen, ya que
"si el MGAP fiscaliza y dice si usted en este campo no va a poder
hacer soja todos los años, es como decirle que el índice
de su campo para soja no es bueno".
Fuente:
http://www.larepublica.com.uy/comunidad/423565-en-uruguay-los-campos-no-resisten-el-cultivo-de-soja-todos-los-anos