Agua, recurso finito contaminado por un puñado
de empresas
A principios
del mes de febrero, funcionarios de OSE se sorprendieron antes la presencia
de niveles muy altos de atrazina en el agua del río Santa Lucía,
cuyos valores se habían duplicado, pasando de 0,7 y 0,8 microgramos
por litro a 1,4 microgramos por litro. Sin embargo, el secretario general
del organismo Daoiz Uriarte, se limitó a señalar que los
valores de atrazina están "muy por debajo del límite"
que fija la Organización Mundial de la Salud (OMS), dando así
a entender que no había nada de qué preocuparse.
Es importante saber que el
hecho de que los niveles de atrazina estén por debajo de los
límites permitidos por la OMS no quiere decir que estos no puedan
afectar la salud humana. En ese sentido, es importante enfatizar que
la cuenca del río Santa Lucía, alimenta la planta potabilizadora
de Aguas Corrientes (Canelones), que abastece de agua potable al 60%
de la población uruguaya. Es decir, que la salud de gran parte
de la población uruguaya está expuesta a sustancias tóxicas
como la atrazina.
Tan es así, que OSE
se ha visto obligada a tomar medidas para enfrentar el problema, tal
como la de tratar el agua con carbón activado. Esto ha significado
un gasto importante para el ente, y seguramente seamos los usuario que
debamos pagar esta remediación. Más allá de lo
económico, cabe señalar que esa medida es solo un parche
para salir del paso, pero que está lejos de ser la solución.
¿Qué
es la atrazina y cuales son sus impactos sobre la salud?
La atrazina es un herbicida
ampliamente usado en nuestro país en cultivos de caña
de azúcar, maíz, sorgo y soja. Durante el 2009 se importaron
863 toneladas del mismo, que fueron vendidas bajo el nombre de 12 marcas
comerciales.
La presencia generalizada
de atrazina en el ambiente plantea un riesgo a los seres humanos, así
como a la fauna y a los ecosistemas. Este herbicida es conocido por
ser un importante disruptor endocrino, interfiriendo con la actividad
hormonal de animales y de seres humanos aún en dosis extremadamente
bajas. El Dr. Tyrone Hayes junto a otros científicos, ha conducido
una investigación para demostrar que en ranas expuestas a tan
solo 0,1 partes por millón la atrazina puede causar efectos graves
sobre la salud, incluyendo una especie de castración química.
Los estudios demuestran que
la atrazina puede también afectar el sistema reproductivo humano,
causando disminución de espermatozoides y aumento de los niveles
de infertilidad. Además, la atrazina se ha asociado al riesgo
elevado de contraer varios tipos de cáncer, incluyendo linfoma
de Hodgkin, cáncer de mama y de próstata. Puede también
retardar el desarrollo de glándulas mamarias e inducir el aborto
en roedores de laboratorio.
Un grupo de investigadores
han asociado la atrazina a defectos de nacimiento tales como paladar
hundido o fisurado, espina bífida y síndrome de down.
Estudios epidemiológicos indican que niveles muy bajos de exposición
en el agua potable contaminada durante los primeros meses de embarazo
pueden interferir en el desarrollo normal del feto.
¿Quien la
produce?
La atrazina es producida
por Syngenta, una de las multinacionales más grandes del mundo,
productora de agroquímicos, semillas transgénicas y convencionales
y que controla casi un quinto de los agroquímicos comercializados
a nivel mundial.
De acuerdo a PANNA (Red de
Acción en Plaguicidas de Estados Unidos por sus siglas en inglés),
la atrazina es una de las razones por la cual las ganancias de la compañía
crecieron un 75% en el 2007 y un 40% en el 2008. La compañía
ha utilizado su poder económico para socavar la integridad científica,
intimidar a científicos independientes y para influenciar decisiones
reguladoras en los EE.UU. sobre esta sustancia.
Prohibido en su casa
Llama poderosamente la atención
que Syngenta siga comercializando a nivel mundial el herbicida atrazina,
cuando desde el año 2004 la atrazina se encuentra prohibida en
el país donde está la casa central de Syngenta (Suiza),
por haber sido catalogada como una sustancia tóxica para el agua.
Es también importante destacar que en el resto de los países
de la Unión Europea el uso de la atrazina está rigurosamente
restringido por considerársela una sustancia potencialmente carcinogénica
y sospechosa de ser alterador endocrino.
Lo que se restringe
en Europa se promueve en Uruguay
De acuerdo a la normativa
de la Unión Europea del 2006 sobre controles de descarga de sustancias
que contaminan el agua, los estados miembros deben tomar las medidas
adecuadas para eliminar la contaminación acuática causada
por ciertos grupos de sustancias químicas. La lista incluye sustancias
individuales seleccionadas principalmente sobre la base de su toxicidad,
persistencia y bioacumulación.
Dentro de las sustancias
peligrosas prioritarias para su eliminación que incluye la Unión
Europea en esa lista se encuentran varias que su utilizan masivamente
en Uruguay. Entre ellas cabe mencionar cuatro herbicidas (Atrazina,
Diurón, Simazina y Frifluralina), dos insecticidas (Endosulfán
y Clorpirifós), así como el mercurio y sus compuestos.
No solo la atrazina
contamina nuestra agua
En Uruguay se está
haciendo un uso masivo de agrotóxicos altamente peligrosos. Anualmente
se esparcen miles de toneladas de tales sustancias sobre nuestro territorio
y un porcentaje altísimo de las mismas termina en el agua, contaminándola.
La reacción y solución inmediata a nivel de agua potable
es por supuesto intentar remediar lo sucedido, tal como está
haciendo OSE con el uso de carbón activado. Sin embargo, esto
no es una solución sino un simple parche a un problema mucho
más profundo. Todo indica que el uso masivo de estas sustancias
continuará, por ser parte del modelo agrícola imperante,
basado en el uso de enormes cantidades de una amplia gama de sustancias
tóxicas. A menos, claro está, que nuestros gobernantes
tomen cartas en el asunto y prioricen la salud de la población
por sobre los intereses de las empresas.
Los impactos sobre el agua
de los agrotóxicos en general y de la atrazina en particular
son ampliamente conocidos. No podemos dejar que el hecho de tomar agua
de la canilla pase a ser una acción del pasado. Uruguay es todavía
un país rico en recursos hídricos, tanto en calidad como
en cantidad. Sin embargo, corre el riesgo de dejar de serlo si permitimos
que un puñado de empresas se siga enriqueciendo a costa de contaminar
ese valioso recurso que es patrimonio de todos y que por tanto todos
debemos ayudar a proteger. Agua que has de beber ... has de proteger.
por Rapal Uruguay
Marzo 2010