Decreto sobre
agrotóxicos: se prohíbe lo que ya no se usa
El día 5 de octubre gobierno
aprobó un decreto (ver decreto en formato
pdf aqui) por el que se prohíbe la introducción, producción
y utilización en todo el territorio de nueve sustancias químicas
usadas como plaguicidas, que causan efectos dañinos sobre el
medio ambiente y la salud humana, entre los que se encuentran el DDT
y el mirex.
Las sustancias prohibidas pertenecen
al grupo de los llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes
(COP). Se trata de sustancias químicas bioacumulativas, que al
no ser solubles en agua se acumulan en los tejidos grasos de animales
y humanos. Estos contaminantes también llegan a los niños
a través de la leche materna y persisten en el ambiente durante
muchos años. En materia de salud, se ha constatado que causan
transtornos endócrinos, retrasos de aprendizaje, trastornos del
sistema reproductivo y del sistema inmunológico.
Esta medida del gobierno está
enmarcada dentro del cumplimiento del Convenio de Estocolmo suscrito
por Uruguay junto con otros países del mundo. A través
de este convenio los países se comprometen a eliminar 12 sustancias
altamente tóxicas, dentro de las cuales se encuentran 9 plaguicidas:
aldrin, clordano, dieldrin, endrin, heptacloro, hexaclorobenceno, mírex
(dodecacloro), toxafeno y DDT. La mayoría de estas sustancias
se han dejado de importar y utilizar hace varios años en nuestro
país, siendo el mirex el último en ser prohibido en el
mes de junio del año pasado.
Es importante destacar esta medida
tomada por los Ministerios de Vivienda, Salud Pública y Ganadería,
ya que es un reconocimiento de los efectos altamente tóxicos,
tanto para la salud de las personas como para el medio ambiente, que
ha causado por largos años el uso de los mismos.
Sin embargo, es importante señalar
que en nuestro país el uso de plaguicidas altamente tóxicos
no se reduce a los ahora prohibidos para cumplir con el Convenio de
Estocolmo. Para comenzar, se podría mencionar que el año
pasado el Ministerio de Ganadería recomendó sustituir
el mirex (COP) por el uso de fipronil y sulfluramida.
Los hormiguicidas granulados registrados en Uruguay en base a fipronil
son el Blitz y el Formidor. Tanto el Blitz como el Formidor han sido
ubicados en la categoría IV (ligeramente tóxicos), pero
eso no significa que se trate de productos menos peligrosos que los
que han sustituido. En efecto, en febrero de 2004 Francia suspendió
la venta de insecticidas a base de fipronil (el componente activo de
estos dos hormiguicidas), debido a la muerte de millones de abejas por
la aplicación de ese insecticida a cultivos agrícolas.
Pero el fipronil no sólo es tóxico para las abejas, sino
que también tiene efectos adversos sobre la salud humana y la
agencia ambiental norteamericana (EPA) identifica al fipronil como un
posible cancerígeno. También se conocen los impactos del
fipronil sobre la fauna de vertebrados (anfibios, reptiles, aves y mamíferos).
El otro sustituto del mirex es la
sulfluramida. Los hormiguicidas granulados en base a ese principio activo
se venden bajo los nombres comerciales de uMirex-S, Agrimex-S y Fluramin.
La agencia ambiental de Estados Unidos (EPA), ha informado que en animales
de laboratorio, exposiciones múltiples a dosis relativamente
bajas de sulfluramida pueden causar efectos adversos en materia de reproducción
y desarrollo. A ello se suma que la sulfluramida es altamente tóxica
para las aves y tóxica para animales acuáticos. En los
Estados Unidos todos los productos que contengan sulfluramida deberán
ser retirados del mercado a más tardar en el 2016. El principal
motivo de preocupación de la EPA se relaciona con la larga vida
de estos agrotóxicos y sus posibles efectos a largo plazo en
materia de reproducción e impactos ambientales (en particular
por su alto potencial para bioacumularse en organismos acuáticos).
El otro insecticida utilizado a
gran escala en Uruguay es el Endosulfán, identificado como un
Contaminante Orgánico Persistente, lo que significa que es altamente
contaminante y produce todos los efectos de los plaguicidas eliminados
en el decreto que han firmado los distintos ministerios el día
5 de octubre. Lamentablemente, éste aún no ha sido incluido
en la lista de los plaguicidas a ser eliminados en el marco del Convenio
de Estocolmo.
Cabe destacar que el uso de los
agrotóxicos ha aumentado significativamente con la introducción
de la soja transgénica. En el caso del glifosato (herbicida),
se pasó de un consumo de 2.518.361 kilos en 1999 a 6.330.813
kilos en el 2003. Recientes estudios toxicológicos muestran que
los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos
para animales y humanos, producir trastornos reproductivos y llegar
a ser cancerígenos.
A ello se agrega que el glifosato
no es utilizado por si solo, sino que en su formulación comercial
el herbicida contiene otras sustancias (llamadas surfactantes), que
sirven para facilitar la aplicación y la absorción del
producto por parte de la planta y que a su vez resultan en impactos
adicionales sobre la salud humana y el ambiente.
En la soja transgénica también
se aplica cipermetrina y tordon (2,4,5-T), herbicida que fue utilizado
en combinación con el 2,4 D para constituir el famoso “agente
naranja” utilizado en la guerra de Vietnam. Además, el
2,4,5-T se encuentra dentro de la lista de la llamada “Docena
sucia”, que agrupa a doce agrotóxicos extremadamente peligrosos.
A los anteriores se suma el uso
de otros agrotóxicos que se encuentran en la categoría
designada como 1a y 1b por la Organización Mundial de la Salud
por ser altamente tóxicos. En nuestro país se comercializan
alrededor de 43 agrotóxicos prohibidos, retirados, severamente
restringidos o no aprobados por diferentes países, dentro de
los cuales se encuentran: aldicard, arsenito de sodio, azinfos metil,
carbofuran, bromuro de metilo, metomil, metamidofos, paraquat y paratión
metil.
El aumento de agrotóxicos
en los últimos siete años ha sido de 417% en herbicidas
y 52% en insecticidas.
En ese contexto, resulta contradictoria
la afirmación del subsecretario del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio Ambiente Jaime Igorra al momento de firmarse este
decreto, quien manifestó que en el país se están
utilizando sustancias "que no agreden el ambiente", ya que
se siguen utilizando sustancias extremadamente nocivas tanto para la
salud de la gente como para el medio ambiente. Sin embargo, compartimos
totalmente con el señor Igorra su recomendación de que
"los delitos ambientales deben ser duramente castigados¨. Dado
que todavía está permitido el uso de un conjunto de agrotóxicos
muy peligrosos, llevar a la práctica esa posición requerirá
de un nuevo decreto que los prohíba definitivamente.
En definitiva, el decreto recientemente
aprobado es más una formalidad que una medida concreta, ya que
prohíbe el uso de plaguicidas que ya se han dejado de usar, en
tanto que nada dice acerca de un conjunto de peligrosos agrotóxicos
que se siguen empleando masivamente y que afectan la salud humana y
ambiental.
María Isabel Cárcamo
RAPAL Uruguay
11 octubre 2005