AGROQUIMICOS Y CONTAMINANTES
CONTRA LA SALUD
por Sandra V.Miguez * (21/10/2005
Actualizado el 22/10/2005 09:55)
A los datos que conmueven, y parecen
haber despertado del letargo a algunos medios de comunicación,
se suman los testimonios de personas afectadas por el uso de agroquímicos.
Los datos de científicos
del CONICET muestran los problemas ambientales que ocasiona el uso de
compuestos químicos. \"Esto ha sido estudiado hace más
de 30 años en otras partes del mundo" advierte el Lic. Rafael
Lajmanovich,
investigador de la Universidad Nacional del Litoral. Por su parte la
Lic. Argelia Lenardón confirma los resultados hallados en una
investigación: el 86% de las muestras de leche materna de mujeres
que
asisten al Hospital Público de Santa Fe está contaminada
por algún agente químico.
Un estudio realizado por investigadores
de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba) demostró
que uno de los agroquímicos más usados desde hace años
en nuestro país, debido a su eficiencia en el control de
malezas, hongos, insectos y otros agentes y su bajo precio es el 2,4-D,
que además de poner en peligro la salud de quienes los manipulan,
en ciertas condiciones son capaces de afectar a los animales y el medio
ambiente.
En la presentación de este
trabajo, la Dra. Adriana Fabra explicó que "los estudios
de laboratorio permitieron demostrar que el 2,4-D atraviesa la cáscara
de huevos fértiles de gallina tratados externamente
con 3,1 mg del herbicida (dosis superior a la utilizada en el campo),
siendo detectado en el embrión de cinco días". Pero
agregó que además la concentración de este herbicida
se incrementa a lo largo del período de
desarrollo embrionario, y se distribuye en todos los órganos
y tejidos, por lo cual en los pollos nacidos de estos huevos se presentan
disfunciones motoras mientras que en lo referente al sistema nervioso
se
demostró una "hipomielinización", es decir una
disminución en el contenido de la sustancia que envuelve a las
células nerviosas.
El 2,4-D es un herbicida compuesto
que en dosis pequeñas actúa como hormona vegetal, es decir
favoreciendo el crecimiento de los cultivos, pero en dosis más
elevadas es utilizado para el control de las malezas
de hoja ancha. Sin embargo, como se trata de un producto muy volátil,
puede entrar en contacto con otros organismos que no constituyen el
blanco directo de su acción, por mencionar un solo ejemplo de
los
estudios de impacto ambiental de determinadas sustancias que llevan
adelante grupos de investigación científicos.
Existen otras evidencias también
referidas al ámbito del trabajo rural, son varios los trabajadores
rurales que comienzan a advertir el incremento en los registros de abortos
en vacas preñadas, algo a lo que
no se le encontraba explicación, sin embargo hoy algunos advierten
que dicho problema en la producción ganadera tiene directa asociación
con los períodos de fumigación de los campos linderos.
Los productos que suelen utilizarse
-a pesar de estar prohibidos- son los denominados Compuestos Orgánicos
Persistentes (COPs), contaminantes tóxicos capaces de acumularse
en las grasas de cualquier organismo,
resistentes a la degradación y fácilmente transportables
a través del agua y el aire.
Inclusive estas sustancias llegan
a contaminar hasta lo inimaginable. Un estudio realizado por el Instituto
de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química de
la Universidad Nacional del Litoral señala que
" aunque pareciera estar excluida de cualquier forma de contaminación,
la *leche materna* también ha evidenciado rastros de clorados".
En el 86% de las muestras analizadas
-recolectadas en el Hospital de Niños de Santa Fe y en un hospital
zonal ubicado al norte de la ciudad- se hallaron al menos uno de los
compuestos investigados: heptacloro,
aldrina, clordano, dieldrina, endrina y DDT, insecticidas corrientes,
empleados para combatir hormigas, termitas y otras plagas, para los
cuales no existe control para la venta, aunque estan contemplados en
el
denominado Convenio de Estocolmo que entró en vigencia el 17
de mayo del año pasado con el fin de eliminar 12 productos químicos
industriales peligrosos que pueden producir daños en el sistema
nervioso e
inmunológico, provocar cáncer, desórdenes reproductivos
y perturbar el desarrollo normal de niños.
En las muestras de leche materna,
el heptacloro epóxido es el compuesto que se presentó
un mayor número de veces, siguiendo el orden de importancia la
aldrina, el DDE y DDT. En tanto, el nivel máximo
detectado correspondió al DDT, aunque también fueron relevantes
las cantidades de dieldrina, endosulfan (utilizado legalmente), DDE,
aldrina y heptacloro.
Lo llamativo es que las concentraciones
de clorados en leche materna son mayores a las encontradas en leche
de vaca, debido al proceso de bioacumulación de los químicos
en el organismo de seres vivos. (Ver:
"¿ Herramientas contra las plagas?")
FUENTE: http://www.saludenfamilia.com.ar/opinion.php?sec1=995411359.tex