Científico
estadounidense afirma que los cultivos transgénicos aumentan
el uso de herbicidas
Durante años, los
defensores de los cultivos genéticamente modificados han argumentado
que éstos ayudan a reducir el uso de herbicidas. La afirmación,
de hecho, se encuentra en el sitio web de la industria química
Monsanto.
Esta afirmación
nunca convenció a Charles Benbrook, investigador de la Universidad
Estatal de Washington. Así que decidió comprobar los
hechos. "Originalmente, me interesó investigar sobre el
tema para tratar de preservar la honestidad de la industria",
agrega. De acuerdo con su artículo publicado recientemente
en la revista “Environmental Sciences Europe, dice que es bastante
claro, los cultivos genéticamente modificados han dado lugar
a un aumento significativo en el uso de herbicidas.
Según Benbrook,
actualmente el 90 % del maíz, soja y algodón que se
produce en Estados Unidos son genéticamente modificados, por
lo que el uso de herbicidas seguirá aumentando, lo que lleva
a la aparición de malezas resistentes a los herbicidas. Esto
puede dar lugar a todo tipo de problemas en el futuro a los agricultores.
Nueva forma de
matar a “las plagas”
A pesar de que no se han
obtenido los resultados esperados por la industria de los plaguicidas,
durante años, los grandes agricultores han confiado en los
productos químicos para controlar las plagas, incluyendo herbicidas
que matan las malezas e insecticidas que matan a los insectos. Pero
en la década de 1990, empresas como Monsanto introdujeron semillas
que fueron modificadas genéticamente supuestamente para hacer
frente a las plagas, de una manera diferente.
Algunos cultivos fueron
combinados con un gen tolerante al herbicida Roundup Ready de Monsanto,
genéricamente llamado glifosato. Los agricultores podrían
aplicar "Roundup Ready" a los cultivos tolerantes a este
herbicida, sabiendo que este eliminaría las malas hierbas,
pero no los cultivos.También
fueron diseñados cultivos para resistir insectos.
En los datos obtenidos
por el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por la sigla en
inglés) en relación al uso de agrotóxicos en
el maíz, algodón y la producción de soja, Benbrook
dijo que aprendió que inicialmente Monsanto tenía razón.
El uso de herbicida e insecticidas
disminuyó en los primeros años después de su
introducción (1996), sin embargo, rápidamente comenzó
a aumentar de manera constante. El incremento es muy superior a la
“supuesta” disminución.
Según Benbrook,
ahora en 2012, muchos agricultores están aplicando un 25 %
más de herbicidas en cada hectárea en sus cultivos genéticamente
modificados que si estuvieran plantando variedades convencionales.
"Ha habido realmente
una gran cantidad de información engañosa en esta área,
y una especie de negación sistemática de esta tendencia
preocupante", declaró recientemente Benbrook en una entrevista.
¿Problemas
en el futuro?
Los expertos de Iowa, donde
se cultiva gran parte del maíz y de la soja transgénica,
no discuten las conclusiones generales, aunque dicen que la postura
de Benbrook puede ser exagerada.
Mike Owen, profesor de
agronomía en la Universidad Estatal de Iowa considera que el
Roundup es más seguro para la salud humana que otros herbicidas
más antiguos en el mercado. Aún así, está
de acuerdo con Benbrook que puede haber problemas en el futuro.
Los productores de maíz,
soja y algodón están en una "rutina del uso de
herbicida", dijo Benbrook. A medida que han seguido utilizando
el glifosato, y no ha funcionado tan bien como solía hacerlo,
ahora aplican más y más. Algunas cepas de las llamadas
“malas hierbas” han desarrollado tolerancia y simplemente
no mueren.
Otro de los problemas que
puede tener el agricultor, luchando contra millones de malezas es
que esta rutina puede aumentar sustancialmente sus costos. Pero el
mayor problema es para los consumidores ya que los agricultores tienen
que utilizar otros productos químicos más fuertes, para
matar las “malas hierbas” resistentes al glifosato. Es
por esta una de razones que la producción de transgénicos
puede tener efectos imprevistos en la salud humana.
Benbrook está especialmente
preocupado por uno de estos químicos en particular, el 2,4-D
que se ha relacionado con defectos de nacimiento, problemas reproductivos
y de ciertos tipos de cáncer.
Benbrook y otros dicen que la resistencia se desarrolla más
rápidamente con glifosato, debido a la forma en que se aplican
- para el 90 % del maíz, el algodón y la soja en el
país, varias veces al año. Y dijo que "va a un
ritmo que era inimaginable y no podría haber ocurrido en ausencia
de la tecnología Roundup Ready". Según Benbrook
les es muy difícil a los agricultores salirse de esta situación
que además se agravará.
Lo que queda claro con
las investigaciones de Benbrook es que el objetivo inicial de los
transgénicos de Monsanto era y es vender más Round up,
también de Monsanto. Bob Hartzler, profesor de ciencia en malezas
de la Universidad del Estado de Iowa, afirma sin embargo que no estamos
en un punto de crisis – todavía aunque para él,
el futuro es incierto.
Presente incierto
en Uruguay
El cultivo de la soja transgénica
ha significado un uso masivo de agrotóxicos y la aparición
de “malas hierbas”, implicando un empleo mayor de herbicidas
y más potentes, contaminando cursos de agua, suelo y aire.
Por otro lado, estos cultivos
cada vez se establecen en áreas cercanas a los pueblos, afectando
a su población con las fumigaciones de agrotóxicos.
Los impactos en la salud de estos venenos son ampliamente conocidos
y estudiados a nivel mundial, como es el caso del cáncer.
Recientemente se ha conmemorado
el Día Internacional de Prevención del Cáncer
de Mama, instancia donde el Ministro de Salud interino Dr. Leonel
Briozzo declaró que: “Cada día se les diagnostica
cáncer de mama a cinco uruguayas. De 100 casos de cáncer
en mujeres, el 25% es de mama. Uruguay ocupa los primeros lugares
del mundo en incidencia y mortalidad de la enfermedad.
Razón de más
para tomar medidas al respecto, e impulsar desde el Estado una agricultura
libre de agrotóxicos.
RAPAL Uruguay
Octubre 2012
Artículo
basado en: Modified crops increase herbicide use, WSU researcher says.
http://seattletimes.com/html/localnews/2019418644_pesticides13m.html