Disminución de la población de pájaros vinculada a los agrotóxicos neonicotinoides

Además de la investigación anterior sobre los impactos directos de los plaguicidas en los polinizadores y otros insectos benéficos, un reciente estudio publicado por científicos holandeses establece un vínculo indirecto adicional entre el uso de los neonicotinoides y aves insectívoras. El informe, proporciona evidencia de que los neonicotinoides, una familia de insecticidas que actúan en el sistema nervioso central , están perjudicando indirectamente a criaturas más grandes mediante la reducción de las poblaciones de insectos como los mosquitos y escarabajos.

Los investigadores del estudio mencionado encontraron que en algunas zonas de Holanda, donde el agua está contaminada con altas concentraciones de imidacloprid, un neonicotinoide de uso común, las poblaciones de aves tienden a disminuir en un promedio del 3,5 por ciento cada año. Un análisis más detallado reveló que este patrón espacial de descenso apareció sólo después de la introducción de imidacloprid en estos países a mediados de la década de 1990.

"Para nuestra sorpresa, nos encontramos con un efecto muy fuerte sobre las aves", dijo el autor principal del estudio, Caspar Hallmann, doctorado estudiante de la Universidad de Radboudde Holanda. De hecho, según el estudio, que fue publicado en la revista Nature, nueve de 15 especies de aves estudiadas sólo comen insectos y de insectos alimentan a sus crías. Sr. Hallmann añadió: "No podemos decir que esto es una prueba (que el plaguicida provoca la disminución del número de aves), pero no podemos explicar la disminución de las aves por ningún otro factor." El estudio también examinó otras posibles causas como la contaminación.

Bayer CropScience, un sub grupo de la empresa multinacional Bayer, fabricante de las marcas más vendidas de neocicotinoides, emitió una rápida respuesta expresando el desacuerdo con los hallazgos del estudio. La compañía escribió que el estudio no "demuestra que hay una relación causal entre el uso de los neonicotinoides y el desarrollo de las poblaciones de aves en Europa." La empresa llegó a decir que los neonicotinoides "han pasado a través de una extensa evaluación del riesgo que ha mostrado que son seguros para el medio ambiente cuando se utilizan de manera responsable de acuerdo con las instrucciones de la etiqueta. "La compañía, junto con Syngenta, ha sido acusada de querer evitar los intentos de prohibir los neonicotinoides a través de una propuesta de planes de salud de las abejas. Ha dicho que se requiere más investigación y que se deben implementar mejores prácticas agrícolas. Sin embargo, estas soluciones no abordan el problema real, de que sus productos son altamente tóxicos para las abejas.

Un reciente informe titulado "Evaluación Mundial Integrada (WIA por sus siglas en inglés)", realizado por el Grupo de Acción sobre Plaguicidas sistémicos, indica lo contrario de lo que dice la empresa Bayer. Veintinueve científicos representantes de múltiples disciplinas analizaron más de 800 publicaciones revisadas por pares sobre los impactos de los plaguicidas sistémicos. El informe hace hincapié en que los neonicotinoides y sus metabolitos son persistentes y dañinos, incluso a niveles muy bajos, y que los productos químicos tienen efectos de largo alcance sobre ecosistemas enteros, desde una exposición directa a la persistencia en el suelo y en el agua. Las abejas, mariposas, gusanos y otros polinizadores y organismos no objetivos, también están expuestos al riesgo. Los científicos llegaron a la conclusión de que incluso cuando se utilizaron los neonicotinoides según las directrices en sus etiquetas, los niveles de las sustancias químicas en el medio ambiente frecuentemente excedieron los niveles más bajos que se sabe que son perjudiciales para una amplia gama de especies.

La Unión Europea (UE) comenzó en el mes de abril a aplicar una moratoria de dos años de neonicotinoides utilizados en la floración de cultivos a partir de la evidencia científica de que los productos químicos son dañinos para las abejas. Los plaguicidas se pueden seguir utilizando legalmente en la UE en los cultivos sin flores, como la cebada y el trigo, dijeron los científicos. La alemana Bayer y Syngenta de Suiza, los dos principales productores de los plaguicidas, se han opuesto a la moratoria. Sin embargo la oposición al uso de los neonicotinoides se mantiene fuerte. Syngenta retiró recientemente su solicitud para permitir el uso de los neonicotinoides en Reino Unido en cultivos de colza (conocidos como de canola en los EE.UU.) frente a la protesta pública. Según Reuters, más de 200.000 personas se manifestaron en contra de la petición y alrededor de 35.000 escribieron al secretario de Medio Ambiente Owen Paterson.

El estudio holandés recomienda que la futura legislación considere y tome en cuenta el impacto más amplio de los plaguicidas sobre la fauna. David Goulson, Ph.D., de la Universidad de Sussex, escribe en un comentario en Nature que el estudio era "el primero en proveer evidencia directa de que el agotamiento generalizado de las poblaciones de insectos por los neonicotinoides tiene efectos en cadena" en animales más grandes. Dr. Goulson ha realizado un trabajo sobre los efectos de largo alcance que tienen los neonicotinoides sobre la biodiversidad y la salud de los ecosistemas. Una revisión realizada el año pasado encontró que no sólo son los neonicotinoides los insecticidas más utilizados en el mundo, sino también los que persisten y se acumulan en el suelo. Son además propensos a la lixiviación hacia las vías fluviales, normalmente excederán el LC50 (la concentración que mata al 50% de los individuos ) para los organismos beneficiosos, y el consumo de pequeñas cantidades de semillas tratadas presenta un riesgo directo de la mortalidad en las aves y los mamíferos.

¿Suena familiar?

El vínculo entre el uso de plaguicidas y las aves no es nuevo. El libro de Rachel Carson, Primavera silenciosa, escrito en 1962 es una crónica del uso masivo de los agrotóxicos y sus efectos sobre el medio ambiente y sobre las aves en particular.

Mientras Carson escribió específicamente sobre el DDT, un plaguicida organoclorado, el mensaje es similar - efectos de los insecticidas neonicotinoides han demostrado tener amplias consecuencias sobre los insectos benéficos, el medio ambiente y las aves.

En nuestro país el insecticida neonicotinoide imidacloprid, es ampliamente utilizado en todo tipo de cultivo, papa, frutilla, lechuga, soja, cebolla, tomate, durazneros, vid, ciruelo, peral, citrus, manzanos entre otros.

Sus propios fabricantes alertan de que es altamente tóxico para las abejas; se recomienda retirar las colmenas cercanas a 4 km del área de aplicación por un tiempo mínimo de 30 días, ligera a moderadamente tóxico para las aves y extremadamente tóxico para peces.

Tal vez todo lo dicho anteriormente sea la explicación de que abejas, pájaros, peces y otros animales, sean encontrados muertos en la cercanía de los cultivos, conllevando directamente a su disminución y en algunos casos, su escasa presencia.

Es hora de que se empiece a aprender de la experiencia de otros países, antes que sea demasiado tarde.

Artículo basado en: Pesticides linked to dwindling bird numbers -Dutch study

RAPAL Uruguay - Julio 2014