Una
compilación que aporta más de 1100 trabajos científicos
Nuevo
estudio vincula al glifosato con el cáncer, malformaciones y
otros problemas de salud
La
compilación da cuenta de los impactos que el herbicida provoca
en la salud y el ambiente. La semana pasada Bayer ofertó 11 mil
millones de indemnización por juicios.
Una compilación
de estudios científicos aporta más de 1100 trabajos científicos
que dan cuenta de los impactos en la salud y el ambiente del glifosato,
el herbicida más utilizado del país y el mundo. Bayer-Monsanto
es una de las empresas que lo produce y comercializa.
Existen más de 1100 estudios científicos que dan cuenta
de los efectos del glifosato en el ambiente y en la salud. Están
detallados en una reciente recopilación y dan cuenta del impacto
sanitario del herbicida más utilizado del mundo, pilar del modelo
transgénico. Más de 200 de esos trabajos científicos
son de universidad públicas del país. En Argentina se
utilizan más de 270 millones de litros cada año, los organismos
de control no miden la toxicidad crónica del químico y,
desde hace décadas, se suman familias y pueblos que denuncian
los efectos de las fumigaciones.
“Antología
Toxicológica del Glifosato +1000”, es el título
del trabajo, de 270 páginas, recopilado por Eduardo Martín
Rossi y editado por la ONG Naturaleza de Derechos. Al inicio se aclara
que los 1108 trabajos científicos citados fueron, todos, sometidos
a revisión por un comité de científicos o pares,
y aprobados para su publicación académica. Se consultaron
base de datos científicas hasta mediados de 2019 y en todos los
casos están disponibles mediante un link de acceso en Internet.
En el primer
capítulo de la Antología Toxicológica se precisan
estudios que vinculan el glifosato al cáncer, malformaciones,
encefalopatía, autismo y parkinson. El capítulo dos aborda
los mecanismos de fisiopatología celular (promotor el cáncer),
apostosis celular (muerte celular programada), genotoxicidad y trastornos
en el sistema endocrino. El tercer capítulo cita estudios de
glifosato y su afectación en los sistemas reproductivo, inmunitario,
digestivo, nervioso, renal y cardiovascular.
La multinacional
alemana Bayer compró Monsanto en 2018 por 66.000 millones de
dólares. Se transformó así en la mayor empresa
de semillas transgénicas y agrotóxicos del mundo. Esta
semana se hizo público el acuerdo extrajudicial de Bayer-Monsanto
con casi 100 mil denunciantes de Estados Unidos. La multinacional almena
ofertó casi 11.000 millones de dólares para frenar demandas
por las consecuencias en la salud del agrotóxico. Aún
no se conocen los detalles del acuerdo. Tres condenas judicial consecutivas
(2018 y 2019) ya había determinado la responsabilidad de la compañía
y todas habían fijada resarcimientos millonarios.
En Argentina
se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas.
Los campos de soja, maíz y algodón son rociados con el
herbicida para que nada crezca, salvo los transgénicos. También
se utiliza en cítricos, frutales de pepita (manzana, pera, membrillo),
vid, yerba mate, girasol, pasturas, pinos y trigo. A partir del avance
transgénico, aumentó geométricamente el uso del
glifosato, desarrollado y comercializado inicialmente por Monsanto desde
la década del 70, aunque en el 2000 se venció la licencia.
Entre las empresas que comercializan glifosato en Argentina figuran
Bayer-Monsanto, Syngenta, Red Surcos, Atanor, Asociación de Cooperativas
Argentinas, Nufram, Agrofina, Nidera, DuPont, YPF y Dow. No existen
datos oficiales de cantidades de uso, pero la ONG Naturaleza de Derechos
utilizó las cifras de las empresas: en 2018 se utilizaron unos
270 millones de litros. En 1996, cuando se aprobó la primera
soja transgénica de Monsanto, se utilizan 50 millones de litros.
La recopilación
también aborda el impacto del agrotóxico en peces, anfibios,
aves y mamíferos. Todo un apartado refiere al impacto en el ambiente,
clasificado en consecuencias en el aire, aguas y suelos, donde se confirma
que el glifosato permanece en el ambiente por largos periodos de tiempo
y se traslada por extensas distancias. El capítulo seis y siete
abordan el impacto en alimentos, la “interferencia nutricional”
y la presencia del químico en comestibles y bebidas.
Es el quinto
trabajo de recopilación de estudios sobre glifosato que publica
Eduardo Rossi y Naturaleza de Derechos. “En los juicios de Estados
Unidos la empresa no pudo negar los correos internos de Monsanto, donde
reconoce que desconocía la toxicidad real del Roundup (marca
comercial del glifosato). Y en los mismos tribunales se conocieron estudios
que vinculan claramente al agrotóxico con la afectación
en el ADN y con mecanismos vinculados al cáncer”, afirmó
Rossi.
Durante muchos
años Monsanto argumentó que no había “pruebas”
de las consecuencias del herbicida. Periodistas agropecuarios y funcionarios
seguían la misma línea argumental. Ante la cantidad de
estudios de las últimas décadas, el nuevo relato señala
que “existen dos bibliotecas” respecto al glifosato. Eduardo
Rossi rechazó ese argumento empresario y destacó que existen
más de 200 trabajos científicos de universidades públicas
de Argentina, investigadores del Conicet y de organismos públicos
(como el INTA) que confirman los impactos negativos del químico.
Mientras que los únicos trabajos que señalan las bondades
del producto son los de las empresas que lo producen o de científicos
que reciben financiamiento de esas mismas compañías.
En Argentina
no son públicos los estudios del Senasa (Servicio Nacional de
Sanidad y Calidad Agroalimentaria) que clasifican al glifosato como
de “baja toxicidad”. Tampoco se tienen en cuenta los efectos
crónicos (en largos periodos de tiempo).
Rossi destacó,
entre otros trabajos, las investigaciones del grupo de Genética
y Mutagénesis Ambiental (GEMA) de la Universidad Nacional de
Río Cuarto (UNRC), que desde hace más de una década
investiga los efectos de los agroquímicos. Y, mediante decenas
de publicaciones, confirmó que el glifosato produce daño
genético, indicador de enfermedades como el cáncer. Todos
sus trabajos están citados en su propia página de internet
(contaminantesambientales.ar).
"Liberarnos
del veneno"
El prólogo
de la “Antología Toxicológica del Glifosato”
está escrito por la reconocida investigadora y activista india
Vandana Shiva. “Esta antología sobre el glifosato proporciona
evidencia detallada del daño que el glifosato ha causado a nuestra
salud y a la salud y biodiversidad del planeta. Es urgente liberarnos
del veneno”, afirmó Shiva. Y remarcó que el problema
no es sólo un químico: “El modelo de agricultura
industrial altamente ineficiente basado en agrotóxicos y monocultivos
está contribuyendo, de múltiples maneras, a la emergencia
sanitaria”. Precisó los impactos del agronegocio en Argentina,
Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay, lo que la multinacional Syngenta
llamó en una histórica publicidad “la república
unida de la soja”. Vandana Shiva remarcó que este modelo
de agricultura basado en agrotóxicos “es una agricultura
que degrada el planeta y la salud”. Y precisó que ya en
2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer
(IARC, de la OMS) clasificó al herbicida como probable cancerígeno.
Por
Darío Aranda
29 de junio de 2020