Batalla
ganada a la impunidad: por fin justicia para Silvino!!!
Responsables de la muerte de Silvino irán a la cárcel
(Asunción, 29 de noviembre de 2006) La Corte Suprema de Justicia
declaró inadmisible el recurso extraordinario de casación
interpuesto por el el Abog. Fabio Daniel Baez Acosta de la defensa de
Alfredo Lautenschlager y Herman Schlender, por lo cual deberán
cumplir con la sentencia confirmada por Tribunal de Apelación
de Encarnación, de dos años de cárcel por producción
de riesgos comunes y homicidio culposo, que fue dictada sin suspensión
de la condena.
Esta sentencia marca un precedente fundamental, pues es el primer caso
de judicialización por intoxicación y muerte debida a
agrotóxicos, ya que la mayoría de ellos ocurren en el
silencio de las comunidades campesinas -acorraladas por agrotóxicos
y los transgénicos- junto con la impotencia frente a los elevados
costos de recurrir a la administración de justicia, que ni es
pronta ni es barata para la gente pobre.
En tres años se realizaron dos juicios, y en ambos se declaró
culpables a los imputados. El primer juicio fue anulado en el 2003,
y el segundo juicio fue apelado y nuevamente ratificada la condena por
el Tribunal de Apelación de Encarnación. Pero la defensa
presentó una casación ante la Corte Suprema de Justicia,
con el propósito de dilatar la ejecución de la sentencia
y jugar con el plazo de extinción de la causa penal, en los primeros
días de diciembre de 2006. Sin embargo, al filo de la posibilidad
de impunidad, los señores Ministros de la Corte Suprema de Justicia,
Sindulfo Blanco, Wildo Rienzi Galeano y Miguel Oscar Bajac, reunidos
en la Sala de Acuerdos emitieron el Acuerdo y Sentencia Nº 1437,
resolviendo la cuestión el lunes 27 de noviembre y ese mismo
día fue notificada la parte demandada.
Mujeres campesinas e indígenas organizadas lideraron
la judicialización
Silvino Talavera Villasboa tenía 11 años cuando fue rociado
por agrotóxicos usados en los monocultivos de soja alrededor
de su casa, falleció cinco días después, el 7 de
enero de 2003. Los 10 hermanos y hermanas de Silvino junto con su padre
y madre también fueron intoxicados y enfermaron por esta causa.
La familia Talavera Villasboa es muy pobre, y fue gracias al esfuerzo
incomparable de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres
Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI), organización
de Petrona Villasboa –madre de Silvino- que pudieron llegar a
la justicia, organizando una campaña de apoyo con organizaciones
campesinas, ambientalistas, de mujeres y de derechos humanos.
La sentencia de la Corte Suprema de Justicia ocurre a pocos días
de la fecha de extinción de la causa penal, y luego de que el
Tribunal de Apelación de Encarnación se atrasara 15 meses
en resolver la apelación. Ante este retardo de justicia injustificable,
diversas organizaciones campesinas, de mujeres, de derechos humanos,
ambientalistas y activistas de varias partes del mundo realizaron una
campaña de vigilancia e incidencia pública, liderada por
la CONAMURI. Puede citarse a la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones
del Campo (CLOC/ VIA CAMPESINA ), la Coordinadora de Derechos Humanos
del Paraguay (CODEHUPY), A SEED Europe (Acción para la Solidaridad,
el Ambiente, la Igualdad y la Diversidad, por sus siglas en inglés),
la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América
Latina (RAP-AL/ALTER VIDA), el Grupo de Reflexión Rural de Argentina,
Sobrevivencia/Amigos de la Tierra Paraguay , Kuña Roga, Colectivo
de Mujeres "25 de noviembre", Base IS, CECTEC, CEIDRA, INECIP
y la Coordinación de Mujeres del Paraguay, la Iglesia Anglicana
Latinoamericana , entre muchas otras.