RED POR UNA AMEIRCA LATINA
LIBRE DE TRANSGENICOS - BOLETIN 177
Amig@s
Uno de los impactos relacionados
con el uso de OGM es que se incrementa el uso de plaguicidas en la
producción agrícola. En
este boletín compartimos con ustedes un artículo sobre
los efectos de los agroquímicos en la salud humana
COORDINACIÓN RALLT
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Los efectos de los agroquímicos
y otros contaminantes en la salud
Por Sandra V. Miguez *
Pérdida de embarazos,
malformaciones genéticas, mutaciones, cáncer, leucemia,
afecciones respiratorias severas son sólo algunos de los problemas
de salud cada vez más recurrentes. Las modificaciones en el
medio ambiente no demoran mucho tiempo en advertirse en el hábitat,
e irremediablemente en nuestros cuerpos.
Pérdida de embarazos, malformaciones
genéticas, mutaciones, cáncer, leucemia, afecciones
respiratorias severas son sólo algunos de los problemas de
salud cada vez más recurrentes. Las modificaciones en el
medio ambiente no demoran mucho tiempo en advertirse en el hábitat,
e irremediablemente en nuestros cuerpos. Sin embargo, aún se
discute si los casos que ya se contabilizan son debido a que hoy existe
una mayor
difusión de estos temas, o si en realidad se comienza a visualizar
la real dimensión de las modificaciones en nuestro medio ambiente.
Los organismos internacionales advierten sobre los peligros directos
sobre
nuestra salud.
Días atrás un periodista
de Gualeguaychú relataba que tres madres de un mismo barrio
de esa localidad se habían sorprendido al coincidir en el Hospital
Materno Infantil San Roque de Paraná, donde sus chiquitos
habían sido derivados por distintos tipos de afecciones. En
ese barrio existen transformadores de energía y desde el Ente
Provincial Regulador de Energía (EPRE), presidido por el arquitecto
Francisco Taibi, se
estaba por iniciar las medidas de contralor sobre los equipos suministrados
por una cooperativa eléctrica.
En Nogoyá, los pobladores
se han movilizado detrás de lo que consideran un problema tremendo,
la coincidencia de distintos tipos de cáncer en habitantes
de una misma zona, un radio céntrico en el cual se ha dado
la
situación de que hasta dos chicos hermanos deban pensar en
el transplante de médula.
Los casos se repiten. En la Escuela
Tabaré de Paraná, lindante con las chacras de la salida
de la ciudad hacia Oro Verde, dos maestras que asisten desde hace
años a ese establecimiento y cursaron todo su
embarazo trabajando en el lugar se preguntan sobre la casualidad de
haber tenido chiquitos con problemas neurológicos. Demasiadas
coincidencias.
Datos certeros
Lo que hasta aquí pueden
llegar a ser registros casuales se convierten en pruebas evidentes
cuando son analizados en forma sistemática. Desde el hospital
de la localidad de Cerrito, el médico Darío Gianfelici
manifestó en reiteradas ocasiones su preocupación por
la utilización de agrotóxicos en la producción
regional, lo que a su entender ha aumentado notablemente el registro
de casos de algunas enfermedades como son
fundamentalmente las dermatitis -afecciones en la piel- y en las vías
respiratorias.
Gianfelici analizó el registro
de casos de seis afecciones que requirieron la atención en
ese centro asistencial entre 1994 y 2004. De esta manera, comprobó
que mientras la hipertensión y las enfermedades
gastrointestinales tenían un leve aumento de casos, en función
del incremento poblacional, las enfermedades de las vías respiratorias
-tanto superiores como inferiores- se habían duplicado, mientras
que las
afecciones de piel se habían cuadruplicado.
Por ello, señaló
que “hubo un incremento de patologías relacionadas al
uso de estos productos como abortos espontáneos, embarazos
con complicaciones y nacimientos de niños con malformaciones”.
Gianfelici remarcó que
“siempre se vuelve a pensar cómo se hace para que el
productor abandone la práctica de fumigaciones de cultivos
que le resultan económicamente muy rentables, y la única
posibilidad es que
desde el Estado se brinden políticas que den alternativas de
producción sin perder la rentabilidad y que sean menos agresoras
del medio ambiente. Por ahí pasa el meollo de la cuestión
y hasta tanto eso no
suceda continuarán las complicaciones causadas por las fumigaciones
con agrotóxicos, ya que el medio ambiente tenía espacios
que servían de amortiguadores de contaminación, que
lamentablemente hoy ya no existen”.
Una generación
de niños idiotas
Si bien son muy pocos los que
se animan a formular declaraciones sobre este tema, por estos días
no dejó de sorprender cuando el jefe de Cirugía del
Hospital de Pediatría de Posadas, Hugo Gómez Demaio,
dio a
conocer un estudio realizado en 64 niños menores de un año
para evaluar sus capacidades. Al aplicar una prueba diseñada
por un científico japonés en el hospital local y en
una población cercana -Colonia
Alicia-, evidenció que ninguno de los pequeños logró
aprobarlo.
Este profesor titular de Patologías
Neurológicas y Genéticas de la Universidad Nacional
de Misiones advirtió lo que muchos no se atreven a reconocer.
“Se está teniendo una generación de niños
que van a ser
idiotas para siempre”, por lo cual reclamó al Estado
que garantice una alimentación rica en proteínas a la
población más pobre.
El examen consistía en
acercarles a los bebés un objeto para que lo tocaran y luego
volver a mostrárselos en una suerte de teatrito para títeres.
En ese marco, un chico normal cuando ve la figura por segunda
vez pierde el interés y se concentra en otras. Pero ello no
ocurrió con los 64 niños menores de un año examinados.
“Ninguno de ellos lo aprobó, esto quiere decir que estamos
teniendo una generación de niños que van a ser idiotas
para siempre”, sostuvo Gómez Demaio, que además
se encuentra
estudiando las lesiones producidas por los agroquímicos en
el sistema nervioso central, como la falla en el cierre del tubo neural.
“Esto es mucho más grave que lo que fuimos a buscar”,
aseguró.
Desde 1987, Gómez Demaio
comenzó a realizar investigaciones por constantes nacimientos
de niños con mielomeningoceles -una falla en el cierre del
tubo neural- lo que aparece como la exposición de la médula.
“Es una enfermedad que produce parálisis de miembros
inferiores, incontinencia urinaria y anal, entre otras complicaciones
que requieren rehabilitación y un promedio de entre ocho y
diez operaciones” explicó
el especialista.
Al tomar conocimiento de la gran
cantidad de casos se comprobó que los recién nacidos
eran hijos de familias afincadas en las zonas tabacaleras y de fabricación
de papel, en donde se utiliza gran cantidad de
agro-tóxicos, por lo cual se realizaron estudios que permitieron
constatar que todos tenían en su cuerpo hidrocarburos policíclicos
aromáticos, a los que eran susceptibles, y que “comparados
con niños
recién nacidos sanos, la composición de estos últimos
era normal”.
Aire, tierra y agua:
De acuerdo a la información
que brindan entidades internacionales, cada año mueren aproximadamente
cuatro millones de niños a causa de infecciones respiratorias
agudas, relacionadas con la contaminación
atmosférica en locales cerrados y la contaminación atmosférica
exterior (especialmente de la industria), lo que demuestra el aumento
dramático de enfermedades como el asma, asociado a factores
ambientales como la
contaminación, los alérgenos de las casas y el hacinamiento.
Pero también el uso de
fertilizantes está perturbando los ecosistemas costeros, produciendo
peligrosos florecimientos de algas, mejillones de río o la
matanza de peces.
Si bien hoy ya nadie discute que
las condiciones ambientales tienen una vinculación directa
con el estado de salud de las personas, aún existen agujeros
negros en los trabajos científicos que permitan establecer
sin
lugar a dudas, la asociación directa entre los factores biológicos
y químicos en el ambiente, y distintos tipos de enfermedad.
Sin embargo la evidencia la tienen
los profesionales médicos que realizan atención primaria
y constatan día tras día como los casos se repiten,
e inclusive se ve como los efectos aparecen a con el tiempo.
En un informe denominado “Recursos
Mundiales 2000” sobre la salud y el medio ambiente en el mundo,
se advierte que la degradación ambiental está contribuyendo
a aumentar las amenazas evitables a la salud de las
personas. El informe fue presentado conjuntamente por el Instituto
de Recursos Mundiales (WRI), el Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para
el
Desarrollo (PNUD), y el Banco Mundial, donde se señala que
los factores biológicos conducen a enfermedades infecciosas.
“Aunque se ha visto que
muchas de estas enfermedades son difíciles de erradicar, se
sabe suficiente sobre ellas como para identificar las acciones que
reducirán drásticamente su incidencia. Los peligros
químicos en el medio ambiente pueden causar efectos inmediatos
y dañinos sobre la salud y pueden también contribuir
a los problemas crónicos o de largo plazo. En contraste con
las enfermedades infecciosas, el
conocimiento de cómo influyen sobre la salud las exposiciones
químicas, especialmente las exposiciones muy bajas típicas
del medio ambiente, sigue siendo incompleto”, admiten.
Así mismo las actividades
humanas al cambiar el medio ambiente, deterioran los ecosistemas naturales
haciendo más viable la propagación de ciertos microbios.
Así aire, agua y tierra no solo se modifican sino
que alteran la balanza de la cadena.
Por ello existe una gran asociación
con lo que se denomina la reemergencia de enfermedades como la tuberculosis,
la malaria, el dengue, el cólera y otras enfermedades diarreicas,
por mencionar algunos
ejemplos, asociadas a un acceso inadecuado al agua limpia y el saneamiento,
como también a una higiene deficiente.
Otro de los casos son las parasitosis
que debilitan a la población afectada y que siempre están
en asociación con alimentos contaminados o mal cocinados -que
a su vez surgen de suministros de agua inadecuados y
una preparación o almacenaje inapropiados de la comida. La
malaria, la esquistosomiasis y otras enfermedades contagiosas necesitan
ciertas condiciones ecológicas para que el portador –mosquito
o mosca – sobreviva.
A estas afecciones se podría
agregar una lista completa de reacciones en la piel, reacciones alérgicas,
Los contaminantes ambientales:
El plomo, el mercurio, el cobre,
el arsénico y otros metales pesados usados en la industria
son las sustancias más contaminantes, junto con plaguicidas
y otros productos químicos usados tanto en la agricultura
como en la industria, que pueden ocasionar cáncer y anormalidades
genéticas en los seres humanos.
También la denominada ‘lluvia
ácida’ -formada por la combinación del dióxido
de azufre y los óxidos de nitrógeno, con vapor de agua
y oxígeno en presencia de la luz solar- forma una “sopa”
diluida de ácido
sulfúrico y ácido nítrico. Ésta puede
precipitar en forma húmeda (lluvia ácida) o de deposición
ácida. Otros de los contaminantes nocivos son el dióxido
de azufre, las partículas en suspensión (hollín,
cenizas y humo
del fuego), el monóxido de carbono de las emisiones de los
vehículos y el plomo, sobre todo de las emisiones de los vehículos
que queman gasolina con plomo.
Pero la exposición humana
a contaminantes orgánicos persistentes (COP) se da de distintas
formas, por ejemplo en los alimentos, sobre todo como residuos de
plaguicidas como el hexaclorobenceno (HCB) o los
policlorinados de bifenilos(PCB); por motivos ocupacionales, como
entre los trabajadores agrícolas que rocían los cultivos
con plaguicidas; y a raíz de accidentes, como derrames.
Los COP son compuestos orgánicos
de larga vida en el medio ambiente que con el tiempo experimentan
alteraciones biológicas, y por lo tanto tienen una alta peligrosidad
ya que tienden a acumularse en el tejido
graso de los animales y los seres humanos. Escalan la cadena alimentaria,
cada vez en mayor concentración a medida que un organismo devora
a otro inferior, alojándose finalmente en los seres humanos
y en
los grandes predadores como los osos polares y los lobos. Una vez
en el cuerpo humano, imitan la función de los compuestos esteroides,
como las hormonas, lo que lleva a la perturbación del sistema
endócrino. Esa
perturbación puede dañar la salud reproductiva, causando
esterilidad, malformaciones congénitas, cánceres y abortos
espontáneos, entre otros efectos adversos.
Lejos de ser una descripción
alarmista, la idea es reconocer que la contaminación ambiental
está haciendo estragos y no se trata de una película
de terror con protagonistas desconocidos, somos nosotros mismos
los que estamos cargando nuestras propias vidas, y debemos exigir
políticas de Estado para frenar este proceso.
* SANDRA V. MIGUEZ
Algunos ecólogos usan el
término “síndrome de perturbación ambiental”
para identificar las condiciones ambientales en deterioro y las amenazas
resultantes para la salud. Paul Epstein, de la Facultad de Medicina
de
Harvard, enumera cuatro síntomas de este síndrome :
• El resurgimiento de enfermedades
infecciosas, como fiebre tifoidea, cólera y neumonía,
y el surgimiento de nuevas enfermedades, como la tuberculosis resistente
a los medicamentos y los trastornos
reproductivos en los seres humanos vinculados con las sustancias químicas
industriales.
• La pérdida de diversidad biológica y la pérdida
consiguiente de posibles fuentes de nuevos fármacos y plantas
alimenticias.
• La declinación
de agentes polinizantes, como abejas, pájaros, murciélagos,
mariposas y escarabajos, que son indispensables para la reproducción
de las plantas con flor.
• La proliferación de algas dañinas a lo largo
de las costas del mundo, lo que lleva a más brotes mortíferos
de enfermedades como la ciguatera y el envenamiento paralizador producido
por la ingestión de mariscos.
Esos síntomas dan lugar a una pregunta inquietante: ¿en
qué momento el agotamiento del capital ecológico y biofísico
del mundo podría socavar la salud pública global?
* Sandra V. Miguez
http://www.semarnat.gob.mx