¿Mito
de los agroquímicos?
Así
como cada día hay más información sobre los impactos
negativos de los agroquímicos también se conocen los
enormes esfuerzos que deben hacer las empresas para defenderlos.
El caso
más conocido involucra al herbicida glifosato, que “quema”
las plantas. Su aplicación más común está
atada a una variedad de soja modificada genéticamente que es
resistente a ese químico. Entonces se aplica en los campos,
y mata? todas las malezas y plantas competidoras, y solo quedan esas
sojas transgénicas en pie. Parece un instrumento maravilloso.
Sin embargo
es un químico que fue indicado como “probablemente cancerígeno”
en 2015 por un comité especializado de la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Sus hallazgos se sumaron a otros que alertan
sobre los riesgos con la aplicación masiva de ese químico
en los campos (1).
Los ejecutivos
de la principal empresa manufacturera de ese químico, Monsanto,
sabían con anticipación que la OMS emitiría esa
evaluación, y estaban actuando para enfrentar la tormenta (2).
Esto ahora se sabe gracias a una demanda en Estados Unidos que ha
obligado la liberación de correos electrónicos y documentos
de la compañía. Según los que siguen de cerca
esas informaciones, quedaría en evidencia que la empresa apuntó
a enfrentar aquel dictamen y a generar suficiente controversia pública
para dejarlo en sospecha.
Una buena
parte de la batalla se libró en la prensa. Un ejemplo fue un
informe de la agencia de noticias Reuters que acusaba a un científico
de EE.UU. que participó de aquel panel de no haber considerado
datos que mostraban que el químico sería inocuo (3).
Pero enseguida se supo que ese reporte de prensa tenía varios
problemas, incluyendo referencias parciales a los dichos del científico
y que la fuente pretendidamente independiente en realidad era un consultor
de la propia Monsanto (4).
Según
se informa desde varios frentes que han accedido a esos documentos
internos, el plan de la corporación incluiría estrategias
como “orquestar respuestas al grito”, esto es, promover
debates de gran intensidad en los medios de manera de poner en duda
la información científica y el papel de las agencias
evaluadoras. También apuntaba a identificar y pedir a otras
personas e instituciones que escribieran artículos, notas en
blogs, mensajes en las redes sociales, etc. La propia empresa al menos
en un caso proveía con textos básicos para que esas
personas los re-escribieran y los mandaran a medios de prensa (5).
Cuanto más barullo, más dudas.
No es mi
intención aquí, ni es posible, dirimir quién
es inocente y quién es culpable, y ese proceso judicial está
en marcha en Estados Unidos. En cambio mi punto es que una dimensión
clave alrededor de los efectos de los agroquímicos sobre la
salud y el ambiente transita por el debate público. Los fabricantes
de ese tipo de sustancias dicen que son maravillas e inocuas, pero
a medida que se acumula información en contra, mucha de ella
a partir de la cotidianidad de los productores y comunidades rurales,
las rechazan por no ser científicas, rigurosas o serias.
Toda vez
que un vecino denuncie que una de esas sustancias afectó su
salud, enseguida aparecerá alguien que afirme que tiene información
científica que muestra que eso no sería posible. Toda
vez que un productor rural muestre que le quemaron su campo, responderá
algún técnico que ese químico es magnífico
y aquello fue un “accidente” por mal uso. Toda vez que
un médico diga que sospecha que los cánceres aumentaron,
otros científicos le reprocharán que no tiene información
estadísticamente válida.
El ruido
y la confusión se han vuelto parte de las herramientas para
imponer a los agroquímicos. Algunos medios de prensa tienen
responsabilidad en ello, especialmente en el sector agropecuario.
Hay revistas que en lugar de alertar sobre los pro y los contra de
los agroquímicos, parecen un catálogo de ventas.
Además,
Uruguay es un “consumidor” de las decisiones de regulación
y evaluación de otros países. El país tiene limitaciones
para hacer sus propios estudios, y por ello, si los evaluadores en
Estados Unidos, la Unión Europea, o las agencias de Naciones
Unidas, dicen que no es malo, nuestro país seguramente copiará
esos permisos.
Sin embargo
es urgente actuar con cautela. En uno de las más recientes
evaluaciones sobre esta situación, que se acaba de publicar
en la revista Science, y que incluye a uno de los mayores expertos
en este tema para el gobierno del Reino Unido, apunta en sentido contrario.
Allí se concluye que asumir que los pesticidas que pasan por
una batería de tests de laboratorio y ensayos de campo, sean
ambientalmente benignos, incluso cuando se los usa a una escala industrial,
es falso (6). Una aseveración muy fuerte que aquí, en
Uruguay, debería llevar a la reflexión.
Y por razones
como esa, ahora hay muchos que consideran que el uso de los agroquímicos
para promover alimentos para una población creciente, es un
mito. Esto se dice el reporte en los derechos a la alimentación
presentado por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Traducido
esto a Uruguay, se queda sin sustento el discursito gubernamental
de que tenemos que aceptar los impactos de los agroquímicos
por nuestra tarea de alimentar al resto del planeta. Es que tanto
nosotros, como el resto de la población mundial, podríamos
comer muy bien sin químicos.
Notas e
informaciones adicionales
1. El
estudio del comité de análisis de la OMC (en inglés):
2. La empresa
Monsanto rechaza esa calificación del glifosato; su posición
en https://monsanto.com/company/media/statements/glyphosate-report-response/
Otro estudio
científico señala que es improbable que sea cancerígeno:
A review of the carcinogenic potential of glyphosate by four independent
expert panels and comparison to the IARC assessment, G.M. Williams
y colaboradores, Critical Review Toxicology, 2016, en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27677666
3. La nota
de Reuters: Cancer agency left in the dark over glyphosate evidence,
14 junio 2017, https://www.reuters.com/investigates/special-report/glyphosate-cancer-data/
4. La evaluación
sobre la nota de Reuters en Monsanto Spin Doctors Target Cancer Scientist
In Flawed Reuters Story, Huffington Post, 18 junio 2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/monsanto-spin-doctors-target-cancer-scientist-in-flawed_us_594449eae4b0940f84fe2e57
5. Un resumen
de toda la situación en How Monsanto Manufactured Outrage At
Chemical Cancer Classification It Expected, Huffington Post, 19 setiembre
2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/how-monsanto-manufactured-outrage-at-chemical-cancer_us_59c17c88e4b0f96732cbc9f3
6. Toward
pesticide vigilance, por A.M. Milner e I.L. Boyd, Science 357: 1232-1234,
http://science.sciencemag.org/content/357/6357/1232.full
Recomiendo
leer en detalle la excelente publicación Cultivos transgénicos
en Uruguay, Aportes para una comprensión de un tema complejo,
descargable en: http://www.colectivoogm.blogspot.com.uy
7. Report
of the Special Rapporteur on the right to food, Human Rights Council,
24 enero 2017,
https://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G17/017/85/PDF/G1701785.pdf?OpenElement
Eduardo
Gudynas