Un
nuevo informe de la OMS aborda la salud ambiental de niños
27 DE JULIO
DE 2007 | GINEBRA
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) da a conocer hoy el primer informe que se
haya publicado en el cual se destaque la sensibilidad especial de los
niños a la exposición a sustancias químicas nocivas
en diferentes etapas de su crecimiento. Este nuevo volumen de la serie
de Criterios de Salud Ambiental, titulado Principles for Evaluating
Health Risks in Children Associated with Exposure to Chemicals, es el
trabajo más completo realizado hasta la fecha sobre los principios
científicos que han de considerarse al evaluar los riesgos para
la salud de los niños. Pone de relieve el hecho de que, en los
niños, la etapa de desarrollo en que sufren la exposición
puede ser tan importante como la magnitud de la misma.
Los principios
científicos propuestos en el documento para evaluar los riesgos
de salud ambiental de los niños ayudarán al sector de
la salud, así como a investigadores e instancias normativas,
a proteger a los niños de toda edad mediante mejores evaluaciones
de riesgos, intervenciones apropiadas e investigación para que
pasen a ser adultos sanos. «Los niños no son sólo
adultos pequeños», señaló la Dra. Terri Damstra,
jefa de la Unidad de Investigaciones Interregionales de la OMS. «Son
especialmente vulnerables a los factores ambientales y a la exposición
a éstos y responden en forma diferente a los adultos según
el periodo de desarrollo. Por ejemplo, los pulmones no están
plenamente desarrollados en el recién nacido, pero tampoco en
un niño de ocho años; la maduración de este órgano
puede verse alterada por contaminantes del aire que tienen efectos respiratorios
agudos en la niñez y éstos pueden originar enfermedades
respiratorias crónicas en etapas posteriores de la vida.»
Los contaminantes
del aire y del agua, los plaguicidas presentes en los alimentos, el
plomo presente en el suelo y muchas otras amenazas ambientales que alteran
el delicado organismo de un niño en fase de crecimiento pueden
causar o agravar enfermedades e inducir problemas de desarrollo. Más
del 30% de la carga mundial de morbilidad en los niños puede
atribuirse a factores ambientales.
La vulnerabilidad
de los niños varía según la edad y los dinámicos
procesos de crecimiento y desarrollo. Los efectos de la exposición
pueden ser, por ejemplo: durante el desarrollo prenatal o al nacer aborto
espontáneo, muerte prenatal, insuficiencia ponderal al nacer
o malformaciones congénitas; en niños pequeños,
mortalidad infantil, asma, deficiencias neurocomportamentales o inmunitarias;
y en los adolescentes pubertad precoz o retrasada. Hay nuevos datos
probatorios de un mayor riesgo de enfermedades tales como cáncer
y cardiopatías en adultos como resultado, en parte, de exposición
a determinados productos químicos ambientales durante la niñez.
La vulnerabilidad
de los niños aumenta con la degradación y el empeoramiento
de la calidad del medio ambiente. Los niños desatendidos y malnutridos
son los que más sufren. Muchos de ellos residen en viviendas
insalubres, carecen de un abastecimiento de agua limpia y de servicios
de saneamiento y tienen un acceso limitado a la atención de salud
y la educación. Por ejemplo, se sabe que el plomo es más
tóxico para los niños cuyos regímenes alimentarios
son deficientes en calorías, hierro y calcio. En las partes más
pobres del mundo, uno de cada cinco niños no vivirá más
de cinco años, principalmente debido a enfermedades relacionadas
con el medio ambiente. Este estudio nuevo concentra la atención
en el embrión, el feto, el lactante, el niño y el adolescente
y en la necesidad de entender bien las interacciones entre la exposición,
la vulnerabilidad biológica y los factores socioeconómicos
y nutricionales en cada etapa del desarrollo infantil.
El trabajo fue
emprendido por un grupo consultivo de 24 especialistas científicos
de 18 países convocado para que aportara indicaciones, conocimientos
técnicos especializados y orientaciones, con exactitud y objetividad
científica. Una vez finalizado, el texto se envió a más
de 100 puntos de contacto de todo el mundo para que lo examinaran y
formularan observaciones y se puso a disposición en el sitio
web del Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas
(IPCS), de la OMS, para que fuera objeto de examen y observaciones externas
durante dos meses.
Para más
información, puede ponerse en contacto con:
Sra.
Nada Osseiran
Responsable de Comunicaciones y Promoción Salud Pública
y Medio Ambiente, OMS, Ginebra
E-mail: osseirann@who.int
Gregory
Hartl
Asesor de Comunicaciones Salud y Desarrollo Sostenible, OMS, Ginebra
E-mail: hartlg@who.int