Países,
organizaciones no gubernamentales ambientalistas y sindicatos piden
la prohibición de los plaguicidas altamente peligrosos
Durante
el 17 y 21 de setiembre se llevó a cabo la conferencia Mundial
de sustancias químicas en Nairobi, Kenia. 24 países de
África, Asia, América Latina, Europa del Este y del Medio
Oriente junto con la Red Internacional de Plaguicidas, (PAN por sus
siglas en inglés), la Red Internacional para la Eliminación
de los Contaminantes Orgánicos persistentes (IPEN por sus siglas
en inglés) y la Confederación Internacional de Sindicatos,
se pronunciaron por la prohibición progresiva de los plaguicidas
altamente peligrosos, y su sustitución por alternativas más
seguras durante el último día de la Conferencia Internacional
de las Sustancias Químicas.
La
Red Internacional de Plaguicidas intervino durante la plenaria de esta
conferencia recordando que se estima que 41 millones de personas al
año son envenenadas por plaguicidas. Grupos vulnerables de campesinos,
trabajadores agrícolas, niños, mujeres rurales y comunidades
indígenas están continuamente expuestos a los plaguicidas
altamente peligrosos. Estos incluyen no sólo aquellos que tienen
una alta toxicidad aguda o con efectos tóxicos a corto plazo
sino aquellos que pueden tener efectos crónicos, creando problemas
de salud que son más difíciles de documentar - y que afectan
a nuestras generaciones futuras.
La
Red Internacional de Plaguicidas, resaltó en su intervención
que es importante entender que en este momento estamos simplemente reemplazando
una sustancia altamente peligrosa por otra - por ejemplo, el endosulfán,
que figura ahora como Contaminante Orgánico Persistente (COP),
está siendo reemplazado por el clorpirifos que también
puede ser un COP. Además es un disruptor endócrino, sustancia
química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal a la que
afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de
una especie, es decir, de generar la interrupción de algunos
procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar
una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual.
Los
disruptores endócrinos tienen origen natural o artificial, y
pueden actuar a dosis muy bajas sobre una gran diversidad de organismos.
Normalmente son sustancias contaminantes, que pueden provocar infertilidad
o incluso cambios de sexo en peces e invertebrados. En humanos no tienen
un efecto tan radical, pero sí afectan a la fertilidad y pueden
provocar pequeñas deformaciones como genitales ambiguos o testículos
que no bajan al escroto. El clorpirifos también es conocido por
producir alteraciones neurotóxicas del desarrollo. Si se eliminara
el clorpirifos se le sustituiría por el insecticida imidacloprid,
sustancia altamente tóxica para las abejas, involucrada en el
síndrome del colapso de las colonias de las abejas.
Es
totalmente insostenible reemplazar una sustancia altamente tóxica
por otra. Es además muy injusto para los agricultores, las comunidades
cercanas a los cultivos y para toda la población ya que tarde
o temprano la contaminación llega ya sea a través del
agua, aire o de los alimentos.
Uruguay ha sido uno de los países que ha seguido este modelo
de sustitución de una sustancia tóxica por otra. En diciembre
del 2011 sustituyó el endosulfán por clorpirifos, insecticida
que se usa masivamente en todos los cultivos y muy especialmente en
el de la soja transgénica. O sea que hemos sustituido un agrotóxico
extremadamente venenoso, por otro igualmente malo.
La
Red de acción en Plaguicidas enfatizó la importancia de
avanzar en alternativas más seguras, incluyendo la agricultura
basada en el respeto a los ecosistemas y en la agroecología.
La agroecología es una ciencia y una práctica, es la que
mejor se adapta a las necesidades de la mayoría de los agricultores
a nivel mundial, está basada en los conocimientos agrícolas
tradicionales y agrega modernos métodos no químicos de
manejo de los agro- ecosistemas. Los pequeños agricultores y
los métodos agroecológicos ofrecen el camino a seguir
para evitar la crisis alimentaria actual y satisfacer las necesidades
de las comunidades locales.
Durante
la reunión la FAO llamó a los países a tomar medidas
al respecto. La prohibición de los plaguicidas altamente peligrosos
ha sido identificada por la FAO como una de las medidas de reducción
de riesgos que los países pueden adoptar para la aplicación
del Convenio del Enfoque Estratégico Internacional sobre Sustancias
Químicas (SAICM por su sigla en inglés). El borrador de
resolución propuso apoyar la propuesta de la FAO de incluir la
eliminación progresiva de plaguicidas altamente peligrosos en
el Código Internacional de Conducta de la FAO.
La
propuesta de resolución invitó a la FAO, la OMS, el PNUMA
y otras instituciones pertinentes a que elaboren una lista de plaguicidas
altamente peligrosos prioritarios que requieren tal prohibición
progresiva. PAN Internacional ha
elaborado una lista de plaguicidas altamente peligrosos usando los
criterios propuestos por expertos de la FAO y la OMS, más los
efectos en las abejas y de disrupción endócrina.
Los
países que apoyaron el borrador de resolución fueron:Antigua
y Barbuda, Armenia, Bután, Burundi, Colombia, República
Dominicana, Egipto, Guyana, Iraq, Iran, Kenya, Kiribati, Kirguistán,
Libia, Mongolia, Nepal, Nigeria, Perú, República de Moldova,
Rusia, St Lucia , Tanzania, Túnez y Zambia. Además fue
apoyado por las siguientes organizaciones: Congreso Internacional de
Sindicatos (International Trade Union Congress), IPEN y la Red de Acción
en Plaguicidas
María
Isabel Cárcamo
Setiembre
2012