¿Para
cuando el Santa Lucìa ?
Una
y otra vez volvemos a hablar de la grave situación ambiental
que se registra desde hace muchos años en la cuenca del río
Santa Lucía.
Es
redundante señalar su importancia estratégica, pues constituye
la fuente de agua potable para más de la mitad de la población
del país.
El
río tiene una longitud de 248 kilómetros. Nace en Lavalleja,
recorre jurisdicciones de cinco departamentos y desemboca en el Río
de la Plata.
Resulta
tragicómico escuchar al presidente de la República decir
que las soluciones las deberá resolver el próximo gobierno,
cuando las alarmas vienen sonando, en todos los medios y ámbitos,
desde hace por lo menos un lustro..
Todo
ese tiempo autoridades locales y fuerzas vivas de zonas como Aguas Corrientes
y Paso Severino, han tocado cuanta puerta existe denunciado el peligro
ambiental y sanitario que viven los vecinos del río, como consecuencia
del vertimiento a sus aguas de grandes cantidades de barros con minerales
(producto de la potabilización del agua), de agroquímicos
y residuos industriales.
Lo curioso es que nadie niega la existencia del problema. Ni Presidencia
y OSE, ni el Ministerio de Medio Ambiente, ni las intendencias, ni las
facultades de Química y Ciencias le restan importancia a la gravedad
de la situación. Pero pasan los años y un asunto de tanta
gravedad para la salud pública y ambiental del país, continúa
atascado en la burocracia presupuestal del gobierno.
¿Puede
haber algún tema más sensible para el bienestar público
que el acceso a agua potable de calidad?
¿Existe
algún elemento más estratégico que al agua para
garantizar la salud ambiental de los ecosistemas nacionales?
Es
cierto que el próximo gobierno no podrá hacerse más
el distraído frente a esta emergencia nacional. La inoperancia
e irresponsabilidad de los anteriores los condujo a que priorizaran
todo tipo de inversiones superfluas antes que las que más se
necesitaban. Sin ir más lejos, recordemos que el actual gobierno
no ha tenido ningún prurito en comprometer al país con
una gigantesca deuda de 3.000 millones de dólares, para que la
empresa finlandesa instale la panta UPM2 en pueblo Centenario.
Si
bien es cierto que todas las cuencas hidrográficas del país
presentan problemas preocupantes de contaminación, es evidente
que la del Santa Lucía demanda la atención prioritaria
de las autoridades.
La
planta de tratamiento de lodos podría costar unos 30 millones
de dólares, y 6 más para su mantenimiento anual. Con ella
estaríamos dando un paso importante para afrontar el problema
con responsabilidad e inteligencia. Hay que hacerlo.
Desde
luego la salud de la cuenca exige imponer cambios significativos en
materia de gestión, en la cual los controles efectivos y permanentes
deben cumplir un papel trascendente. También hay que insistir
en el peso específico que tiene la conservación de los
montes naturales ribereños en la salud de las cuencas.
Una
vez más hay que recordar el mandato constitucional impuesto por
el artículo 47, que especifica que la política nacional
de Aguas y Saneamiento estará basada en la gestión sustentable
de los recursos hídricos, y la preservación del ciclo
hidrológico, pues constituyen asuntos de interés general.
Hernán
Sorhuet Gelós