Plaguicidas
en la leche materna
El
Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina
realizó un estudio a madres que habían dado a luz en las
maternidades del área metropolitana de Buenos Aires (Hospital
Materno Infantil Ramón Sardá de la Ciudad de Buenos Aires,
Hospital Posadas de Haedo y Maternidad Santa Rosa de Vicente López).
Encontró niveles de plaguicidas en la leche materna un 15% superior
a los autorizados en el Código Alimentario Argentino. Estos residuos,
además de alterar la calidad nutricional de la leche, causan
trastornos en la salud y el desarrollo de los bebés.
La
investigadora Patricia Gatti, integrante de INTI-Lácteos, explicó
que “en los últimos años hemos encarado diversos
estudios relacionados con la presencia de compuestos pesticidas órganoclorados
en la leche materna, muestreando la leche de distintas madres en etapa
de amamantamiento”. “Los trabajos han arrojado la presencia
de estos residuos. Pero la frecuencia de aparición y su concentración
depende de la población de estudio, que no fue la misma en todos
los casos, y el grado de exposición a los agrotóxicos”.
Gatti
indicó que “la mayoría de las pacientes, incluso
las de la maternidad Sardá, provenían del Conurbano. En
las salas de Vicente López y Haedo es donde se observó
una tasa de prevalencia del orden del 15%”. Esto significa que
los niveles eran superiores en las mujeres que residen en la periferia
porque están más expuestas a los tratamientos químicos
de los campos de soja transgénica.
¿Por
qué la leche materna contiene residuos de plaguicidas? Habitualmente
llegan a nuestro cuerpo a través de la ingesta de agua contaminada
con estos productos, pero también por el consumo de frutas y
verduras tratadas con abonos químicos, herbicidas, insecticidas
y otros plaguicidas, quedando residuos tóxicos en los alimentos
que no se van lavando o pelando las frutas y hortalizas.
Los agrotóxicos
se utilizan en dosis cada vez mayores en la agricultura y ganadería,
pero también para combatir las malezas de las cunetas, en los
jardines, en el tratamiento de los parásitos de nuestras mascotas
y de piojos en nuestr@s niñ@s, etc.
Los agrotóxicos
pasan al organismo humano en la ingesta, pero también por contacto
a través de la piel en un ambiente cada vez más contaminado.
La campaña “Los agrotóxicos matan” impulsada
por la Coordinadora de organizaciones campesinas de Latinoamérica
y el Caribe (CLOC), está mostrando los daños que estos
productos provocan en la salud de la población rural por las
fumigaciones con avionetas sobre los campos transgénicos de soja.
Los plaguicidas penetran en la piel y se acumulan en los tejidos grasos.
En la lactancia materna se moviliza la grasa del cuerpo de la madre
y con ella, se liberan estos tóxicos en la leche materna.
Los pesticidas
organoclorados se usan para controlar insectos y plagas. Pero no hay
que olvidar que son disruptores endocrinos, es decir que, incluso en
dosis muy bajas, pueden alterar nuestro sistema endocrino y hormonal,
siendo especialmente dañinos en los bebes. Los científicos
que investigan los efectos de estos tóxicos en la salud humana
informan que la contaminación de la leche materna por plaguicidas
constituye un riesgo para la salud del feto y el recién nacido
provocando problemas en su desarrollo corporal, hormonal e intelectual,
pudiendo comprometer cuando sea adulto, tanto su salud como su vida
sexual. Los organoclorados también dificultan el desarrollo normal
del sistema inmunitario reduciendo la capacidad del organismo para enfrentarse
a tumores en la infancia y la vida adulta.
Las mujeres
somos especialmente vulnerables a los disruptores endocrinos, no sólo
cuando somos madres. Nuestro cuerpo, con una proporción mayor
de grasa que los hombres, tiene mayor riesgo de absorber pesticidas
organoclorados que se alojan en la grasa al ser liposolubles. Las mujeres
del Movimiento Campesino Santiago del Estero (MOCASE) se movilizan para
parar los agrotóxicos en Argentina.
Los piensos
que alimentan la ganadería industrial que nos proporciona abundante
carne barata, se fabrican con maíz y soja transgénica
fumigada con glifosato y cultivada en Argentina, Brasil y otros países
latinoamericanos. El elevado consumo de carne en Europa y España
tiene que ver con la alta tasa de plaguicidas encontrada en la leche
materna de la periferia urbana bonaerense.
El consumo
responsable agroecológico debe contribuir a la desaparición
de los transgénicos y los agrotóxicos, lo que significa
reducir nuestra compra a la agricultura y ganadería industrial
que los sostiene. También a través de la educación
alimentaria en la familia y la escuela, impulsando hábitos saludables
y eliminando los alimentos basados en la agroquímica, tanto en
los comedores escolares como en los hogares. Nuestr@s hij@s nos lo agradecerán.
Pilar
Galindo
Tomado
de:
http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Salud/Plaguicidas_en_la_leche_materna
Febrero 2014