Un
planeta enfermo: Uruguay está entre los sitios que más
se han artificializado
Un
reporte sobre la situación ambiental planetaria concluyó
que el deterioro ambiental es tan graveque estamos destruyendo nuestro
futuro.
El
reporte, "Perspectivas del Medio Ambiente", conocido como
GEO por sus siglas en inglés (Global Environmental Outlook),
resulta de un proceso liderado por el Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente, y está a cargo de un enorme número
de científicos, integrantes de organizaciones ciudadanas, y
representantes de gobiernos. Utiliza una metodología que viene
siendo aplicada desde hace años para analizar las presiones
que operan sobre el ambiente para determinar la situación actual
de la "salud" ecológica planetaria. Lo que se acaba
de presentar es el sexto reporte de la situación mundial, y
estuvo a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA).
El
informe está repleto de lecciones e indicaciones para Uruguay
y para toda América Latina. De hecho, en el pasado se han realizado
informes GEO a escala país para Uruguay, para algunos departamentos,
y además se completó uno para el Mercosur.
El
nuevo reporte se constituye en la versión más actualizada
y científicamente probada de la situación del ambiente
a nivel mundial. Se indica que los modos por los cuales operan las
economías nacionales, todas ellas obsesionadas de distinto
modo en "crecer", desencadenan una demanda brutal de recursos
naturales. Se advierte que la extracción de recursos se ha
más que triplicado desde 1970; en particular la apropiación
de minerales no metálicos se multiplicó por cinco y
la de combustibles fósiles (hidrocarburos y carbón,
especialmente), aumento un 45%.
Se
lanzan a la atmósfera todo tipo de gases que producen el efecto
invernadero, y que al contrario de los discursos de combatirlo, si
se persiste en estos modos, esas emisiones podrían aumentar
un 43%. La extracción de recursos desde la Naturaleza y su
procesamiento contribuye aproximadamente a la mitad de las emisiones
globales de gases de efecto invernadero.
Paralelamente,
todos esos factores son responsables del 90% de la pérdida
de diversidad biológica (plantas, animales y microorganismos).
De igual modo, se están generando problemas severos con el
agua en distintos sitios, y la calidad de los océanos está
comprometiéndose (el 75% de la basura en las aguas marinas
son plásticos, por ejemplo).
Buena
parte de esas prácticas corresponden a lo que se denominan
como "extractivismos": la apropiación de grandes
volúmenes y bajo alta intensidad, para ser exportados en su
mayoría como materias primas. Esta es justamente la situación
dominante en Uruguay y en el resto de América del Sur, el ser
proveedores de recursos básicos para los mercados globales.
En el caso de Uruguay el ejemplo más claro es la soja, y en
los países vecinos además de los granos de exportación
se cuentan los extractivismos mineros (tales como los de cobre en
Chile o hierro en Brasil) o los hidrocarburos (como hacen Venezuela,
Ecuador, Colombia, Bolivia, etc.).
La
cuestión es que esa "aspiradora" de bienes primarios
se ha multiplicado por diversas causas, desde el aumento del consumo
a las demandas de China y otras economías por su propio consumo
y como proveedores de manufacturas a otros. El ritmo y la intensidad
de remoción de recursos naturales actual no tiene comparación
con lo ocurrido en el pasado.
Por
ejemplo, el reporte evalúa cuán intactos están
los diferentes ambientes, y comparte un mapa que muestra resultados
impactantes (compartido en este artículo). En muchos sitios
del planeta permanecen menos del 60% de las especies originales de
plantas y animales, y entre ellos se encuentra buena parte de Uruguay,
el sur de Argentina, distintas zonas en el centro de Brasil y en áreas
andinas. Ese cuadro se asemeja a la pérdida de áreas
naturales que ocurrió por ejemplo en América del Norte,
en el sur de Africa, zonas de Asia y en Australia. Para que no queden
dudas, insisto: Uruguay está entre los sitios del planeta más
artificializados.
Todos
estos cambios tienen repercusiones económicas, aumento en los
desastres naturales, y arrastra un deterioro en la salud y la calidad
de vida, todas ellas analizadas en detalle en el reporte.
El balance general es de un planeta enfermo. Algunos sitios lidian
con una situación muy grave, y en otros están próximos
a una muerte ecológica. El informe advierte que las actuales
medidas ambientales para lidiar con esos problemas son insuficientes.
De forma muy sincera, se critican las posturas de "crecer económicamente
ahora, para limpiar después", lo que ha sido típico
de todos los gobiernos. El resultado es que no siempre se ha crecido
y sin embargo los deterioros ecológicos no han dejado de incrementarse.
A
su vez, también se advierte que las políticas ambientales
actuales no sólo son débiles sino que están fracturadas
entre distintos sectores y por ello pierden efectividad. Ese mensaje
es más que evidente en Uruguay, donde persisten los padecimientos
para coordinar políticas ambientales con los sectores llamados
"productivos", especialmente la agropecuaria. Finalmente,
la inversión económica en esas medidas es muy pequeña
(estimada en el 2 % del producto global).
En
un raro momento de sinceridad para un funcionario diplomático,
la directora del Programa de la ONU para el ambiente reconoció
esto: "estamos aprovechando los recursos finitos de este planeta
como si no hubiera un mañana". Agregó: "Francamente,
no habrá mañana para muchas personas a menos que nos
detengamos".
Notas
El
resumen al reporte y el acceso al original en inglés en https://www.unenvironment.org/es/news-and-stories/comunicado-de-prensa/la-salud-humana-enfrenta-graves-amenazas-si-no-se-toman
La figura representa el valor de "intactabilidad" de la
abundancia de especies como porcentaje de las especies que se entienden
que existían en el ambiente original intacto. Tomado del reporte
GEO, p. 156.
Eduardo
Gudynas