Predisponentes
al cáncer
Por Alejandra
Fontao *
Colaboró con el Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y Bioquímica
Universidad de Buenos Aires
Investigadores
de las facultades de Farmacia y Bioquímica y de Medicina de
la Universidad de Buenos Aires, junto con científicos de la
Universidad Nacional de Comahue, estudiaron en cultivos celulares
y en ratas los efectos de la exposición a bajas dosis de clorpirifos,
insecticida organofosforado muy usado en la Argentina.
Hallaron
que actúan como disruptores endócrinos, operan ´como
si´ fueran hormonas esteroideas, es decir como un estrógeno.
Se sabe que la exposición a estrógenos predispone a
la carcinogénesis. Los resultados permiten hacer una advertencia,
no solo a quienes por motivos laborales están expuestos a estos
tóxicos permanentemente, sino también a quienes hayan
padecido o estén presentando cáncer de mama, dado que
en gran proporción, estos cánceres son dependientes
de las hormonas.
La agricultura, actividad ampliamente difundida en la Argentina, usa
profusamente plaguicidas y no siempre lo hace con los controles adecuados.
Los tóxicos se acumulan en el suelo, el aire y el agua, solo
se degradan a largo plazo y no existen productos inocuos para inactivarlos.
Según datos del SENASA, ya en 2010, la Argentina importó
8.650.000 litros/kilos de clorpirifo, cifra que representa un incremento
del 100% respecto de 2006.
"Son bien conocidos
los efectos tóxicos de los organofosforados, como el clorpirifo
(CPF). Dosis altas producen efectos neurotóxicos por inhibir
la acetilcolinesterasa, indispensable para el funcionamiento del sistema
nervioso central. Pero qué efectos producen en bajas dosis,
consideradas ambientalmente relevantes, y con tiempos de exposición
prolongada, no estaba suficientemente estudiado", explica la
doctora Claudia Cocca, profesora adjunta de la cátedra de Física
en el Laboratorio de Radioisótopos de la Facultad de Farmacia
y Bioquímica (FFyB) de la UBA e investigadora adjunta del CONICET.
Cocca tabajó en
colaboración con expertos del Laboratorio de Efectos Biológicos
de Contaminantes Ambientales, Departamento de Bioquímica Humana,
Facultad de Medicina de la UBA; y del Laboratorio de Investigaciones
Bioquímicas y Químicas del Medio Ambiente (LIBIQUIMA),
IDEPA, CONICET, Universidad Nacional de Comahue, Neuquén.
Los investigadores analizaron,
justamente, qué ocurre a bajas dosis, como a las que están
expuestas la población general. Observaron que el CPF actúa
como disruptor endócrino y produce efectos similares a los
estrógenos, por ejemplo induce alteraciones en la estructura
de la glándula mamaria.
Un disruptor endócrino
es todo compuesto que presente la propiedad de alterar el equilibrio
hormonal del sistema endócrino de los organismos. Estos compuestos
pueden provocar alteraciones al bloquear la acción de una hormona,
al competir con su receptor, al suplantarla o al actuar miméticamente
como una hormona endógena, o bien por aumentar o disminuir
los niveles de la actividad hormonal.
"Estudiamos los efectos
en líneas celulares y en animales de experimentación.
Las dosis, en estos últimos, fueron la de ingesta diaria admitida
(IDA) y la máxima dosis a la cual no se observan efectos (NOAEL).
En las líneas celulares las dosis fueron elegidas por debajo
de donde se muere el 50% de las células (dosis letal 50), ya
que es bien conocida su toxicidad a altas dosis y no era nuestro interés
trabajar con esas concentraciones", relata Cocca.
Utilizaron líneas
celulares dependientes de estrógeno y líneas celulares
independientes, que constituyen modelos de carcinogénesis mamaria.
Es de destacar que la Cátedra de Física de la FFyB registra
una prolongada trayectoria en estudios in vitro e in vivo con modelos
celulares y animales de cáncer de mama.
En las dependientes de
estrógenos, al ser expuestas a bajas dosis de CPF, se generaba
proliferación celular. Ahora, cuando los investigadores aumentaban
la dosis se producía migración celular, mecanismo típico
de la progresión tumoral. Las células generaban cambios
en la estructura del citoesqueleto con la formación de tentáculos
que atraviesan la membrana basal y pueden entrar al torrente sanguíneo.
Probablemente, sea así sea como la enfermedad, en principio
anclada en la tumoración, puede hacerse sistémica.
"Al usar inhibidores
de los receptores estrogénicos se interrumpía la inducción
de la proliferación. Esto nos condujo a pensar que la respuesta
estrógenica del CPF estaría mediada por este receptor,
lo que confirma su acción similar al estrógeno, y que
interactúa con el mismo receptor o con algún mecanismo
mediado por este", explica la investigadora de la UBA.
Mientras tanto, en las
líneas celulares independientes de estrógenos solo se
producía la muerte por desbalance redox debido al aumento del
peróxido de hidrógeno, un compuesto altamente oxidante,
pero no se registraba proliferación ni migración.
Por otro lado, ratas sanas,
expuestas a bajas dosis, exhibían cambios en el tejido mamario,
con incremento del número de túbulos y lobulillos mamarios;
es decir, se generaba hiperplasia. Esta proliferación está
mediada por diferentes mecanismos moleculares inducidos por estrógenos.
“Estudiamos varias vías de señalización
relacionadas con la proliferación y la migración y notamos
que estaban activadas", señala Cocca.
En otra etapa, para corroborar
sin lugar a dudas que el CPF actúa como si fuera un estrógeno,
lo compararon con las acciones del estradiol. El comportamiento de
disruptor endócrino del CPF quedó demostrado cuando
ratas castradas --es decir sin capacidad de producir hormonas-- fueron
sometidas a CPF y este generó la inhibición del eje
hipotálamo hipofisario como si, de verdad, fuera un estrógeno
endógeno.
"El objetivo –concluye
Cocca-- fue estudiar en profundidad los efectos de la exposición
a muy bajas dosis de CPF, dado que la mayoría de la población
está expuesta a estas dosis --notablemente menores a las tóxicas--
al consumir vegetales o frutas fumigadas. La importancia de los hallazgos
está basada en la magnitud del problema de salud pública
que puede generar la fumigación poco controlada con estos compuestos".
Recomendaciones a la población general y rural
- Lavar bien, y pelar cuando
sea posible, frutas y verduras.
- Entre otros cuidados, es recomendable que los pobladores rurales
no caminen descalzos en campos fumigados o en sus adyacencias.
- Controlar el uso de estos compuestos y tener en cuenta el residuo
que queda en el medioambiente para evitar la sobreexposición
o la exposición prolongada.
- Evitar la exposición a altas dosis en los trabajadores rurales,
quienes deben usar máscara hermética con aporte de oxígeno
y vestimenta apropiada impermeable.
- Fomentar la creación de huertas orgánicas.
Referencias bibliográficas
- Ventura C, Núñez
M, Miret N, Martinel Lamas D, Randi A, Venturino A, Rivera E, Cocca
C. Differential Mechanisms of action are involved in chlorpyrifos
effects in estrogen-dependent or independent breast cancer cells exposed
to low or high concentrations of the pesticide. Toxicology Letters
213 (2012) 184-193
- Ventura C, Venturino A, Miret N, Randi A, Rivera E, Núñez
M, Cocca C. Chlorpyrifos inhibits cell proliferation through ERK1/2
phosforylation in breast cancer cell lines. Chemosphere 120 (2014)
343-350
*Alejandra Fontao es médica obstetra y ginecóloga. Se
formó como periodista médica en la Sociedad Argentina
de Periodismo Médico, de la Asociación Médica
Argentina (AMA). Realizó su trabajo final en el Centro de Divulgación
Científica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de
la UBA.
Información de contacto
Para entrevistas
o contacto con la investigadora responsable de la línea, comunicarse
con el Centro de Divulgación Científica, Facultad de
Farmacia y Bioquímica, correo electrónico: adellamea@ffyb.uba.ar,
amaliabeatrizdellamea@yahoo.com.ar
Conformación
del equipo de trabajo
Área de Radioisótopos
de la Cátedra de Física, Facultad de Farmacia y Bioquímica,
Universidad de Buenos Aires.
Claudia Cocca, profesora adjunta de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
de la UBA e investigadora adjunta del CONICET.
Mariel Núñez, JTP e investigadora de la UBA.
Clara Ventura, JTP y becaria posdoctoral del CONICET.
María Rosa Ramos Nieto, estudiante de Ciencias Biológicas
en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA
Trabajan conjuntamente con el grupo de la Dra. Andrea Randi, Departamento
de Bioquímica Humana, Facultad de Medicina, UBA y con el grupo
del Dr. Andrés Venturino del Departamento de Química,
Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional del Comahue.