Reclaman relocalización de vecinos de barrio Ituzaingó Anexo

Un informe que el investigador Edgardo Schinder le entregó en Buenos Aires a la Agrupación de Madres de esa barriada del sudeste cordobés advierte que “la contaminación ambiental persiste”. El profesional denunció amenazas.

Por Katy García - Prensared 2006-02-24

El investigador Edgardo Schinder, quien el año pasado caracterizó la situación sanitaria del barrio Ituzaingó Anexo como un “cromañón ecológico”, entregó al Grupo de Madres los resultados del estudio epidemiológico que revela que el problema de “contaminación ambiental aún persiste” y sugirió como solución la “relocalización del barrio”.

En una nota dirigida a Horacio Barri, subsecretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba, Schinder afirma que “el problema ambiental que condujera a la población residente a la calamitosa situación sanitaria actual, aún persiste y lo hará por un largo tiempo”.

Schinder le entregó el “Informe Intermedio del Estudio Epidemiológico Analítico Transversal” al grupo de madres en una reunión realizada en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), en la Capital Federal, y denunció que no lo hizo en Córdoba porque fue amenazado.

El informe, primero en su tipo y que fue coordinado ad-honorem por el investigador a solicitud de la municipalidad, comprendió a Ituzaingó Anexo y a otros dos barrios testigos (uno contiguo y otro alejado).

De acuerdo a los resultados obtenidos, Ituzaingó Anexo presenta una “elevada incidencia y prevalencia de enfermedades graves y malignas con sus defunciones respectivas, lo cual excede las tasas registradas en otros distritos del país y que se mantiene desde hace diez años”.

Las conclusiones del estudio recomiendan “continuar afinando los datos y la información disponibles”. Aclara que más allá de los problemas de registro, “la impresión general es que la onda epidémica continúa y que el impacto en la salud del barrio continúa”.

El informe advierte también sobre la necesidad de buscar causas ambientales distintas. Otras formas de contaminación como “la presencia de mixturas complejas” al igual que “mediciones biológicas que permitan establecer los nexos entre concentraciones actuales y pasadas de contaminantes y patologías registradas en los habitantes del sector afectado”.

En ese sentido, hay vinculaciones estrechas entre los factores que componen esa mixtura. Esto es, la edificación del barrio sobre residuos industriales, beber agua contaminada por espacio de veinte años, la presencia de PCB y los plaguicidas utilizados en las continuas fumigaciones -que se siguen realizando sin control- en los campos de soja colindantes al sector.

La vocera del Grupo de Madres de barrio Ituzaingó Anexo, Sofía Gatica, junto a vecinos del sector, dijeron que al informe debieron ir a buscarlo a Buenos Aires porque “al doctor Schinder le advirtieron que si venía a Córdoba la iba a pasar mal”.

Las madres evalúan como “desolador” el futuro en el barrio porque denuncian que “las autoridades provinciales y municipales se han desentendido del tema y no dan una solución a este grave problema de contaminación que afecta a tantas familias”.

Gatica evaluó que en base a los estudios existentes y a la opinión del propio Schinder “las soluciones de fondo pasan por relocalizar el barrio y fortalecer el sistema inmunológico de todos los habitantes. Pero no estamos en condiciones ni de irnos ni de alimentarnos bien”.

Los vecinos organizados están informando sobre la gravedad de la situación y promueven asambleas para decidir entre todos los pasos a seguir en el plan de lucha por la vida, la salud y el medio ambiente.

“Está claro que los gobiernos no nos darán soluciones. Vamos a seguir esta pelea desigual en foros internacionales”, afirmó Gatica. En ese sentido adelantó que cuentan con el asesoramiento solidario de científicos y organizaciones mundiales e incluso están gestionando una auditoría externa.

Precisamente, en el marco de las reuniones de partes del Protocolo de Bioseguridad y del convenio de Biodiversidad de las Naciones Unidas que se realizarán en Curitiba (Brasil), del 13 al 24 de marzo, Gatica fue invitada por un grupo de organizaciones sociales latinoamericanas a participar de un encuentro alternativo que se desarrollará en forma paralela.
En ese marco participará en la reunión continental de la Red por una América Latina libre de Transgénicos y en una jornada de paneles en los que se abordarán temas tales como “La verdadera cara de Monsanto”, entre otros.

En la secretaría de Derechos Humanos

Durante su estada en Buenos Aires, las madres se reunieron con Ana González, directora nacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales de Incidencia Colectiva, dependiente del ministerio de justicia y Derechos Humanos de la Nación.

La funcionaria les prometió trabajar en la conformación de un equipo interdisciplinario que reúna a representantes de los gobiernos nacional, provincial y municipal junto a vecinos y otras organizaciones sociales para buscar una solución consensuada y definitiva al problema. “Pensamos que se debe involucrar a todos los organismos que tienen que ver con el tema”, aseguró González.

Sofía Gatica se mostró conforme con la iniciativa y enfatizó sobre la necesidad de “seguir adelante y sacar la lucha a calle”. Pese a la gravedad de la situación, la dirigente afirmó que “seguiremos adelante con la misma fuerza y con más bronca. Sabemos que hemos cometido errores, pero creemos que si no protestamos no habrá soluciones. Antes éramos un grupo de unas quinces madres pero cada vez se acercan más vecinos a participar. Lamentablemente, muchos lo hacen porque les ha tocado de cerca, pero entre todos saldremos a pelear por nuestra salud y para que se sepa la verdad”.

Fotografias Prensared: www.prensared.com.ar

----------------------------------------------------------------------------------------------

Más muertos, más enfermos y un reclamo desesperado
Por Daniel Díaz Romero

El problema comienza a superar los límites del castigado Ituzaingó Anexo, y ya engloba un área más amplia: “En muchos lugares, donde están rodeados de campos con soja, les va a pasar lo mismo que nos está pasando a nosotros”, afirma Cecilia, quien habitó el barrio durante 40 años. Testimonios de dolor y de lucha demandan soluciones urgentes.

“La historia de Ituzaingó Anexo es la de familias enfermas, muertos y malformaciones.” Así describe una vecina, la situación que atraviesan, desde hace años, los habitantes de aquel sector del sudeste de la ciudad. Numerosos enfermos de cáncer, leucemias, enfermedades neurológicas y endocrinas, alergias respiratorias y de la piel, lupus, púrpuras y artritis reumatoidea componen un cuadro de dramas cotidianos en el vecindario.
Liliana, vecina de barrio Ituzaingó expresa: “Pido a los funcionarios que dicen que aquí no está pasando nada que manden a un familiar para que venga a vivir acá, y verán que sí está pasando algo: que tome el agua contaminada que hemos tomado nosotros, que salgan a buscar turno a la noche para los hospitales, con sus hijos asfixiándose.”

Es que los vecinos se sienten desamparados, conviviendo con la angustia de no saber por qué se están enfermando, mientras los funcionarios de las áreas de Salud y de Ambiente no les dan respuestas, a pesar de las numerosas promesas realizadas: “Hace 2 meses tuve que tirar recetas, porque no puedo pagar los estudios que me recetaron”, testimonia Liliana, de barrio IPV, quien, como otros habitantes del sector, tienen la pesada carga de enfermedades. “Ellos cobran y se van de vacaciones, mientras nosotros y nuestros vecinos vacacionamos en los hospitales”, dice Liliana y asegura que, de una vez por todas, “queremos saber la verdad de lo que nos está pasando, aunque nos duela”, comenta Margarita, otra habitante del lugar.
Al respecto, integrantes de la Mesa de Trabajo por la Salud y el Ambiente expresan que, de acuerdo a investigaciones e informes que se efectuaron en Barrio Ituzaingó Anexo, se ha detectado PCB, campos magnéticos producidos por líneas de media tensión y metales pesados en el agua (cromo, plomo, arsénico), además de agrotóxicos usados en la fumigación de la soja: endosulfán, malation, DDT y heptacloro.
Las mujeres del barrio, fueron las primeras en dar la voz de alerta cuando, hace una década, comenzaron a observar vecinos con pañuelos en la cabeza, lienzos para ocultar las consecuencias de las quimioterapias a las que eran sometidos.

El doctor Mario Carpio es uno de los médicos que trabaja junto a las vecinas de la Mesa de Trabajo y expresa que en el sector “hay casos de niños con malformaciones y madres con problemas durante el embarazo, pero no hay un diagnóstico que brinde certeza de los por qué de las complicaciones”. El médico agrega que “aquí hay problemas anormales”. Por su parte, Corina, integrante del Grupo de Madres, señala que “estos casos se vuelven gravísimos, porque son enfermedades muy penosas y que no esperan”.
Un drama que se extiende

Pero no solo son los vecinos de Ituzaingó Anexo los que se sienten contaminados, ahora se suman habitantes de barrio Los Fresnos, del IPV, de Los Eucaliptos y de Ituzaingó. Es que el problema comienza a superar los límites del castigado Ituzaingó Anexo, y ya engloba un área más amplia: “En muchos lugares, donde están rodeados de campos con soja, les va a pasar lo mismo que nos está pasando a nosotros”, afirma Cecilia, quien habitó el barrio durante 40 años. Al respecto, el doctor Carpio opina que “los agroquímicos aceleran los procesos de algunas enfermedades y provocan alteraciones hormonales”.

El facultativo expresa que la situación “índica que hay alguna sustancia en el ambiente que hace reaccionar al organismo y desemboca en enfermedades”. En tanto, los vecinos aun esperan que se cumplan algunas promesas: “Desde el año pasado esperamos los estudios del suelo, sacaron muestras porque el barrio podría estar construido sobre desechos industriales y todavía no nos dieron los resultados”, reclama una vecina.
“Desde que surgió el tema de la contaminación y las enfermedades nos cambió completamente la vida, la última vez, fui llorando a una doctora para pedirle por favor que me ayude, porque se que estoy cansando a mi familia, dice Liliana del IPV y comenta que “desde hace tiempo trato de convencerlos para que vendamos la casa y nos vayamos de acá porque no aguanto más, no puedo seguir viviendo así.”

El doctor Carpio, quien desde hace tiempo trabaja con los vecinos, afirma que “la situación del Barrio puso -y sigue poniendo- en emergencia el sistema de Salud, porque demuestra que no está capacitado para dar respuestas a problemas de este tipo”.

Un barrio de madres que no quieren tener hijos

Marcela, otra vecina del barrio, ofrece su testimonio: “Desde hace 3 años integro el Grupo de Madres. En el tanque de agua de mi casa los resultados confirmaron que había agroquímicos. Yo fui una de las primeras mujeres del barrio que cortamos la ruta 9, para pedir respuestas a las autoridades.” señala la joven mujer y continúa su relato: “Hace un año y medio quedé embarazada. Parecía que iba todo bien pero cuando me hicieron las últimas ecografías mi hijo presentaba una terrible deformación, le faltaba un diafragma y tenía el sistema digestivo y la caja toráxica afectados, además de deformaciones en las manos y en la cara; nació muerto”.
La vecina cuenta que “además, cuando iba a retirar los estudios de mi hijo no me los daban, tuve que buscar a un abogado para conseguirlos. Hasta hoy, no se que estudios le hicieron y como mi caso, hay muchos más.”
El secretario de Salud y Ambiente de la Municipalidad expresa que “antes de ser funcionario tenía contacto con enfermos y existen casos que parten el alma. Hay enfermedades que no son malignas pero tienen un comportamiento muy agresivo cuando el sistema inmunitario no responde, enfermedades crónicas con una evolución muy progresiva, como la neuro-fibromatosis que atacó a chicos de 20 años que ya no oyen bien, hablan con dificultad y tienen la visión amenazada”.

Estas son las historias que pueblan, no solo a barrio Ituzaingó Anexo, sino también a barrios vecinos. Liliana, habitante del IPV testimonia que “mi hija estaba de 4 meses y no tenia nada de panza, pedí un préstamo y tuve que pagar una clínica privada; allí le dijeron que el bebé tenía múltiples quistes pero debía llegar con el embarazo a término; para mi hija eso fue tremendo. Ella tenía que comer para mantener con vida al bebé, aunque sabía que al nacer moriría. Durante el parto estuve con ella y fue horrible porque mientras la ayudaba a tener su hijo, veía como moría. Ella pedía que no le cortaran el cordón umbilical porque sabía que su hijo moriría.” La vecina admite en voz alta: “Tengo pánico que mi hija vuelva a quedar embarazada”.

Una anciana vecina del barrio cuenta: “Mi caso empezó hace 9 años. Me sometí a estudios en los que no salía nada, mientras el tiempo pasaba y los dolores de cadera me impedían sentarme o levantarme. Una reumatóloga me dijo que debía reemplazar la cadera, fue todo fulminante –señala la mujer- todo muy acelerado, con dolor en los talones, las rodillas, en todas las articulaciones. Aguanté, porque era el sostén de mi casa y no podía dejar de trabajar. A los dos años, fue necesaria una segunda operación y luego se me deformaron las manos y los brazos, y agrega: estuve un año tirada en cama, mi marido tenía que darme vuelta, acomodarme, sufriendo dolores que solamente yo puedo saber lo que sufrí. La vecina comenta que en el Hospital Córdoba le dijeron: “Su enfermedad, es algo que no se ve muy seguido y le provocará un deterioro paulatino”. El diagnóstico indicó tres enfermedades: Artritis reumatoidea, artrosis y osteoporosis: “Los médicos dijeron que tengo los huesos como una viejita de 80 años. Por eso camino despacito y apoyada en un bastón y me dijeron que voy a ir deteriorándome de a poco. Hay más casos como el mío, aunque no lo diagnostiquen como consecuencia de la contaminación”.
Pequeños dramas que se repiten en las familias del barrio Ituzaingó Anexo. Los vecinos aseguran que: “No solamente hay gente afectada físicamente, también la salud mental del barrio fue lesionada; vivimos con miedo permanente, no conocemos que hay en el barrio, no sabemos si irnos o quedarnos, y por eso necesitamos saber si habitamos en un lugar en donde nuestros hijos van a morir de cáncer”, señala una mujer y agrega: “Exigimos que nos respeten como personas, necesitamos saber que es lo que pasa, vivir tranquilos y dejar de sentirnos aislados y enfermos por vivir en un lugar contaminado”.

Fotografìas Prensared: www.prensared.com.ar