Consumo de fitosanitarios en el contexto de expansión agrícola

Por Pérez Leiva Félix [1] y Anastasio Mario Daniel [2] - Noviembre 2007

Se presume que el sector agrícola evolucionará con un crecimiento de la superficie sembrada de cereales, oleaginosas y cultivos industriales, equivalente a 16% entre 2003 y 2010 y a 9% entre 2010 y 2016 (4,5 y 2,8 millones de hectáreas respectivamente). Con estas proyecciones se alcanzarían los 100 millones de toneladas en 2010 y cerca de 116 millones de toneladas en 2016.

Introducción

Importancia Económica del Control de Plagas

Durante los últimos años, los agroquímicos han representado el gran sostén del crecimiento de la producción agropecuaria argentina, teniendo en cuenta el rol imprescindible que constituyen en el paquete tecnológico de la producción agrícola moderna. Se estima que, en las zonas tradicionalmente agrícolas, el crecimiento en los rendimientos alcanzó una tasa superior al 5% anual con la incorporación de estos productos (Conde Prat y De Simone, 2004).

Se presume que el sector agrícola evolucionará con un crecimiento de la superficie sembrada de cereales, oleaginosas y cultivos industriales, equivalente a 16% entre 2003 y 2010 y a 9% entre 2010 y 2016 (4,5 y 2,8 millones de hectáreas respectivamente). Con estas proyecciones se alcanzarían los 100 millones de toneladas en 2010 y cerca de 116 millones de toneladas en 2016.

La superficie necesaria para llegar a los 100 millones de toneladas en 2010, se estimó en 32,7 millones de hectáreas (Huerga y San Juan, 2004). En esta expansión la demanda de agroquímicos en general, y particularmente los fitosanitarios, poseen un papel fundamental.

En América del Sur el 31% de la cosecha de trigo se pierde a causa del ataque de diversas adversidades (hongos, insectos, malezas, etc.), mientras que en el caso de la soja los daños alcanzan el 32% y en el maíz el 44% (Huerga y San Juan, 2004). La aplicación de agroquímicos, dentro de un "manejo integrado de enfermedades" [4], se presenta ante este escenario como una alternativa, no sólo para lograr el crecimiento estimado de la producción a mediano plazo, sino también para poder alcanzar en el corto plazo los rindes potenciales de las especies cultivadas.

Objetivo
El presente trabajo se propone caracterizar, el comportamiento del mercado de fitosanitarios utilizados en soja, maíz y trigo.

Materiales y Métodos
Se han procesado datos estadísticos del mercado de fitosanitarios proporcionados por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) y otros datos relacionados a los cultivos de soja, maíz y trigo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), para el período 1999-2003.

Resultados

Consumo y superficies sembradas

Los cultivos de soja, maíz y trigo han demostrado tendencias diferenciales en cuanto al valor comercializado de fitosanitarios.

En el caso de la soja, si bien se observa una marcada tendencia creciente en la superficie sembrada, el valor comercializado de fitosanitarios cae un 6% entre los años 2000 y 2003 (Figura 1). A pesar de ello, el volumen comercializado se expande durante el período bajo análisis, advirtiéndose un incremento en el consumo de productos de menor costo.

El mercado de fitosanitarios aplicados a maíz acompaña la tendencia decreciente de la superficie sembrada entre los años 1999 y 2002, pero en 2003 logra una considerable expansión debido al incremento en el consumo de herbicidas (30,8%) e insecticidas (41,6%)

A partir del año 2001, junto al incremento en el área sembrada y el mayor consumo de los principales principios activos (Epoxiconazole+Carbendazim, Tebuconazole, Azoxistrobina y Propiconazole), los fungicidas se consolidan como el producto de mayor importancia para el cultivo de trigo, representando entre el 45% y el 50% del mercado.

Siguen en nivel de jerarquía los herbicidas, con una participación en el mercado que fue disminuyendo durante el período bajo análisis (disminuyó del 60% en 1999 al 40% en 2003). Los curasemillas, con el 10% promedio del mercado durante todo el período, poseen una importancia mayor que los insecticidas en este caso.

Principios activos de mayor importancia
De los principios activos utilizados como fitosanitarios en soja, el más importante (no solo para este cultivo, sino para el mercado global de fitosanitarios), es el Glifosato. Dicha sustancia activa logró expandirse hasta representar más del 90% del valor comercializado para los herbicidas utilizados en soja

Los herbicidas utilizados en maíz, en cambio, poseen un mercado más diversificado. En este caso el liderazgo lo ostentan Atrazina (29% del valor comercializado en 2003) y Acetoclor+Antídoto (19% del valor comercializado en 2003). Durante los últimos tres años analizados se observa una leve tendencia a la caída en la participación de aquellos principios activos que lideraron el mercado en 2001, fortaleciéndose la diversidad de productos destacada anteriormente.

De los insecticidas aplicados a maíz, Cipermetrina, Clorpirifos y Lambdacialotrina, son los principios activos más relevantes, alcanzando el 63% del valor comercializado durante 2003. Deltametrina, por su parte, fue perdiendo progresivamente participación en el mercado entre los años 1999 y 2003 (Figura 10).

Cabe destacar que el consumo de estos productos creció durante el período bajo análisis un 116%.

En el mercado de fungicidas aplicados a trigo, se observa una creciente diversificación en lo que respecta a principios activos. No obstante ello, Epoxiconazole+Carbendazim y Tebuconazole, mantienen el liderazgo en términos absolutos y relativos, representando en conjunto entre el 42% y el 49% del valor comercializado a lo largo del período 1999-2003.

En el caso de los insecticidas aplicados al mismo cultivo, se aprecia que Clorpirifos, Endosulfan y Cipermetrina han logrado entre 1999 y 2003 consolidarse en el mercado, constituyendo el 74% del mismo durante el último año de dicho período

Dicamba y 2,4 D-Ester son los principios activos herbicidas con mayor participación en el cultivo de trigo. A pesar de ello, en suma, ambos representan solo el 37% del valor del mercado (Figura 12), esto se debe a la gran cantidad de principios activos que participan de este mercado. Sin perjuicio de ello, ambos productos han incrementado su participación en el mercado entre 1999 y 2003.

Perfil de composición de los mercados
En este punto, se analiza cuál fue la composición, por volumen de venta y cantidad de empresas, del mercado de fitosanitarios para cada uno de los cultivos durante los años 1999 y 2003.

En todos los cultivos analizados (soja, maíz y trigo) no se observa una gran variación en el total de empresas que componen cada mercado. Por lo tanto, no se incluye esta variable al momento de analizar los cambios a lo largo del período.

En el caso del cultivo de soja, no se observa una mayor concentración en el volumen del mercado, por parte de las empresas líderes. Esto se ve reflejado en que las dos empresas de mayor volumen de ventas representaron el 44% y el 45% del total durante los años 1999 y 2003 respectivamente.

No obstante, dentro del rango de empresas cuyo volumen de ventas se encontró entre los 10 y 20 millones de U$S hubo incrementos tanto en la cantidad de empresas (de 2 a 5) como en la participación del mercado. Como contrapartida, la cantidad de empresas que vendían entre 5 y 10 millones de U$S en 1999, decae en 2003 tanto en valores absolutos como en participación dentro del volumen comercializado en el mercado. Estos valores son indicios de un crecimiento entre 1999 y 2003 de aquellas empresas cuyo volumen de ventas se encuentra en las categorías medias.

Por otra parte, las empresas con menor volumen de ventas se mantuvieron relativamente estables.

Para las empresas que compusieron el mercado de fitosanitarios aplicados a maíz, se observa que aquellas de mayor volumen de ventas (más de 10 millones de U$S) perdieron participación dentro del total del mercado y disminuyeron en una unidad.

En la categoría que va de los 5 a los 10 millones de U$S, se advierte un gran incremento, pasando de estar compuesta por 1 empresa a ser representada por 3 empresas las cuales participaron del 31% del mercado. En el rango inmediatamente inferior (entre 2,5 y 5 millones de U$S) se percibe una caída en la cantidad de empresas y en la porción representada dentro del mercado.

Las empresas de menor volumen de ventas también experimentaron una caída en la participación del mercado.

En lo concerniente al trigo, la cantidad de empresas líderes del mercado (con más de 10 millones de U$S de ventas) pasa de ser 2 en 1999 a ser representada por sólo una en 2003, con la paralela caída en la participación del 46% al 28% de esta categoría en el mercado.

En tanto, otros cambios significativos son la aparición de una empresa en el rango que va de los 5 a los 7,5 millones de U$S, y el crecimiento de la participación relativa en el mercado de aquellas empresas que han registrado ventas de entre los 2,5 y 5 millones de U$S, no advirtiéndose grandes cambios en los demás eslabones. (Tabla 3).

Origen de los productos
En este apartado, se examina la evolución de los mercados de fitosanitarios considerados hasta aquí, teniendo en cuenta sus respectivas composiciones en base a tres orígenes: productos elaborados íntegramente en el país, productos formulados en el país con principios activos importados y productos importados formulados en el extranjero.

En los fitosanitarios aplicados a soja, se observa una caída a lo largo del período, en la participación de los productos importados y un incremento tanto en la formulación local con principios activos importados, como en la producción íntegramente nacional (Figura 13).

Esto, observado en un plano general, concuerda con la expansión en las cantidades comercializadas y la caída en el valor del mercado, lo que, a su vez, sería consecuencia del menor costo final de los productos de origen local.

El principal origen de los fitosanitarios aplicados a maíz es la importación de productos terminados. Cabe apreciar que en este caso la producción local, si bien se encuentra muy por debajo del volumen representado por las importaciones, ha tenido un incremento en su participación a partir de 2000.

Como en el caso del maíz, el origen principal de los fitosanitarios aplicados a trigo es la importación. La formulación local de sustancias activas importadas es, en este caso, el segundo origen en importancia alcanzando una considerable participación en el mercado (casi un tercio del mismo). (Figura 15).

Figura 15: Evolución de la composición del mercado de fitosanitarios en trigo por origen.


Conclusiones
El consumo de fitosanitarios en nuestro país ha logrado consolidarse junto con la expansión agrícola de los últimos años. Esta consolidación ha fijado a dichos productos como uno de los pilares fundamentales del crecimiento de la producción en vistas de la evolución esperada a mediano plazo.

Las tendencias en el consumo de los fitosanitarios poseen particularidades que se ven reflejadas en las diferentes evoluciones de los mercados analizados por cultivo. Cada uno de estos mercados posee un sinnúmero de variables influyentes, entre las cuales se pueden incluir variables relacionadas al mercado (precio, origen de los productos, oferta, etc.), variables relacionadas a los cultivos (mayor o menor incidencia de una adversidad durante un ciclo, características del genotipo, etc.), variables relacionadas a los productos (amplitud de control, nivel de sustitución, efectividad en el control, posibilidad de realizar mezclas) y otras variables.

Existen algunos principios activos que han consolidado su participación a través de los años, logrando el liderazgo en sus respectivos mercados. Muchos de ellos se encuentran sustentados en la producción local, obteniéndose a costos relativamente bajos. Esto puede observarse especialmente en el caso de los productos aplicados a soja.

En lo que respecta a la estructura empresarial de los mercados, se ha podido observar que, dentro del período analizado, las empresas cuyo volumen de ventas se encontraban entre los valores medios-bajos en 1999, han podido incrementar su valor comercializado y la participación en el mercado hacia 2003.

Al examinar el origen de los productos en cada mercado, se observan distintos patrones en la composición de los mismos, siendo la producción y formulación local los componentes más importantes en soja, y la importación el origen principal en maíz y trigo.

Es fundamental conocer no sólo la composición y evolución de estos mercados, sino otras variables que hacen a su performance, con el fin de poder evaluar medidas que aporten a la consolidación de estos productos como insumo para el incremento de la producción de granos, sin que ello redunde en pérdidas de competitividad para la agricultura local.

En el futuro, la evolución de las superficies sembradas de los diferentes cultivos, será determinante para la consolidación de la industria local en la oferta de agroquímicos. De esta manera, se espera que la experiencia observada en el caso del cultivo de soja, donde el desarrollo del mercado derivó en una reducción de los costos del control químico de adversidades, se replique en los demás cultivos.

Para ello, es fundamental lograr mercados con demandas sostenibles en el tiempo, mediante la aplicación de medidas que estimulen la rotación de cultivos, desde todos los sectores influyentes en el marco institucional de la agricultura nacional.

Por otra parte, la eliminación de las medidas proteccionistas aplicadas por Brasil [10] para estos productos, puede generar, mediante el acceso al mercado ampliado, un ámbito propicio para el incremento de las inversiones en el sector.


Pérez Leiva Félix [1] y Anastasio Mario Daniel [2]
[1] Estudiante avanzado de la LEAA-FAUBA E-mail: perezlei@agro.uba.ar
[2] Licenciado en Economía y Administración Agrarias. Docente de Economía General. E-mail: anastasi@agro.uba.ar
Facultad de Agronomía - UBA