Gas
contaminante: otro impacto de la agricultura industrial
La producción
de granos ha aumentado sustancialmente en los últimos años
en nuestro país, incluyendo soja, trigo, arroz, maíz,
entre otros. Ello ha venido de la mano del aumento en el uso de agrotóxicos
en toda la cadena productiva. Una de las sustancias utilizadas en la
última parte del proceso (almacenamiento y transporte de granos)
es el fosfuro de aluminio.
El día
20 de abril dieciséis trabajadores del puerto de Nueva Palmira
resultaron intoxicados con fosfuro de aluminio, producto químico
que impregnaba el trigo que cargaban. El trigo, proveniente de Mercedes
iba a ser cargado en el barco Pondon III, con destino a Vietnam. Según
autoridades del puerto de Nueva Palmira este cargamento tendría
que haber aguardado 72 horas en el lugar donde fue aplicado el fosfuro
de aluminio, tiempo necesario para que se active el producto.
El fosfuro
de aluminio produjo efectos de intoxicación, al parecer sin consecuencias
graves, en los trabajadores de la estiba del puerto palmirense, que
inhalaron el gas emanado de los granos.
Los impactos
del uso de los agrotóxicos son ampliamente conocidos y en este
incidente quedaron claramente en evidencia los efectos agudos que provocan
este tipo de sustancias, como lo son las intoxicaciones.
Los granos
para ser exportados “son protegidos” con este tipo de sustancias
químicas, siendo los trabajadores de los puertos y camioneros
que trasportan las semillas los más afectados.
A esto se
agrega otro elemento que agudiza aún más la peligrosidad
a la exposición a este tipo de sustancias y es el hecho de que
en el puerto de Nueva Palmira las condiciones sanitarias son muy pobres,
al no contar los trabajadores ni con duchas ni con baños. De
acuerdo a las medidas mínimas de precaución y seguridad
con las que los trabajadores deben contar después de haber estado
en contacto con este tipo de sustancias altamente tóxicas, se
cuentan el poder ducharse, lavarse el cabello y cambiarse de ropa. Dado
que no pueden acceder a este mínimo cuidado, los riesgos a la
intoxicación son aun más altos.
Muertes
registradas en Argentina en el mes de abril
En el mes
de abril ocurrieron dos muertes en los puertos de Santa Fe. El primer
caso fue el de un camionero, Víctor Hugo Gaite de 59 años,
en playa de la empresa Nidera en Puerto General San Martín, cuando
se encontraba en el interior de su camión esperando turno para
descargar. Fue encontrado sin vida en el interior del vehículo.
La otra muerte ocurrió el 30 de abril y se trató del caso
de un joven de 28 años, ocurrida ocho horas después de
que su camión fuera fumigado junto a su carga.
De acuerdo
con la Federación de Transportadores Rurales, que nuclea a los
camioneros que transportan soja hacia los puertos, los fallecimientos
habrían ocurrido por efecto del uso de fosfuro de aluminio en
la carga de granos.
La Federación
responsabiliza a las firmas exportadoras, entre ellas Cargill, Louis
Dreyfus, Bunge & Born, ADM, Nidera, Toepfer y Terminal 6 las cuales,
para abaratar costos, en vez de bajar la carga para fumigarla, hacen
que se aplique el tóxico en el interior del camión.
Según
Ovidio Rodríguez, presidente de la Federación de Transportadores
Rurales Argentinos, “ésta y otras muertes de camioneros,
que transportaban soja a los puertos, son causadas por los efectos del
fosfuro de aluminio con el que se fumiga la soja directamente en los
camiones”.
¿Qué
es el fosfuro de aluminio?
El fosfuro
de aluminio se utiliza para conservar el grano, especialmente el trigo
y la soja, así como para eliminar roedores. En general, se venden
en forma de tabletas, polvo seco, concentrados emulsionables y generadores
de gas. Las formulaciones que se encuentran en Uruguay son tabletas
fumigantes y pasta.
Una vez humedecidos,
los fosfuros liberan un gas tóxico, la fosfina. Cuando se ingiere
fosfuro de aluminio la liberación de fosfina en el intestino
ejerce un efecto tóxico. La fosfina afecta al intestino, al hígado,
a los riñones, a los pulmones y al corazón.
La fosfina
es muy tóxica. Las personas que ingieren fosfuros o respiran
fosfina pueden morir en pocas horas. En un espacio cerrado, una elevada
concentración de fosfina puede producir la muerte casi inmediata.
Las bajas concentraciones de fosfina pueden provocar una intoxicación
crónica. Como las tabletas y los gránulos de fosfuro de
aluminio liberan fosfina en contacto con el aire, estos productos pierden
en poco tiempo una parte de su toxicidad.
Pueden observarse
intoxicaciones por fosfina en personas que trabajan en las bodegas de
barcos que transportan mercancía tratada con fosfuros y en personas
que viven o trabajan cerca de almacenes de grano donde se utilizan fosfuros.
No
solo el trabajador es el afectado
La exposición
a este veneno abarca no solo al trabajador que hace la carga o descarga
de los granos fumigados, sino a la población cercana donde ha
sido aplicada, en este caso puntual la ciudad de Mercedes. ¿Cuál
podrá ser el efecto que pueden estar causando en esta ciudad
o en otra como Young, por nombrar algunas, los cientos de camiones que
se dirigen al puerto de Nueva Palmira cargados con granos tratados con
fosfuro de aluminio?
Durante el
2009 se importaron 35 toneladas de fosfuro de aluminio (entre sustancia
activa y formulada), todas ellas expulsadas en nuestro aire. Y vale
recordar que estos productos pierden en poco tiempo “una parte
de su toxicidad”, pero no toda. O sea, que tanto los trabajadores
como las poblaciones cercanas a donde se realizan estos almacenajes
siempre estarán expuestos al fosfuro de aluminio.
RAPAL Uruguay
Mayo 2010