Argentina:
malformaciones a todo campo
06/01/2006 - Página
12
Consecuencias de la
contaminación en el Interior: un estudio que alcanzó a
las localidades santafesinas de Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo
Paz y Santa Teresa vincula casos de cáncer y malformaciones con
la extendida contaminación ambiental
Un estudio financiado por el Ministerio de Salud de
la Nación halló vinculaciones directas entre casos de
cáncer y malformaciones infantiles con la exposición a
contaminantes ambientales. El grupo multidisciplinario relevó
seis pueblos de la pampa húmeda -Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo
Paz y Santa Teresa, en el sur santafesino- y encontró relaciones
causales de casos de cáncer y malformaciones uro genitales masculinas
entre los habitantes expuestos a factores de contaminación ambiental.
En los pueblos relevados se determinó que los casos de cáncer
de testículos y gástricos en varones fueron tres veces
más que la media nacional. Los cánceres de hígado
fueron casi diez veces más y los de páncreas y pulmón,
el doble de lo esperado. Los varones parecen haber sido los más
afectados por esta enfermedad. En cuanto a malformaciones, se halló
"una muy significativa incidencia al compararse con datos medios
nacionales". Las más citadas: hipospadias (desembocadura
de la uretra en la cara inferior del pene) y criptorquidias (testículos
no descendidos). El trabajo que comenzó hace cinco años
"pudo establecer que en el 90 por ciento de los casos, las patologías
estaban ligadas a fuentes fijas de contaminación ambiental o
factores ambientales de riesgo que van desde un basural, pasando por
los feed-lot, los transformadores con PCB, hasta los agroquímicos",
según explicó Ricardo Biasatti, de Ecosur, una ong responsable
del trabajo. El estudio -preliminar pero que enciende una luz de alerta-
fue llevado a cabo por profesionales del Centro de Investigaciones en
Biodiversidad y Ambiente (Ecosur) del Hospital Italiano Garibaldi de
Rosario, la UNR, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos
y la Federación Agraria Argentina.
En esta primera etapa se tomaron cinco localidades testigo:
Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo Paz y Santa Teresa, en el sur
santafesino; y Pérez Millán, en el norte bonaerense. "Se
escogieron con el criterio de que están en áreas altamente
explotadas en los últimos 50 años, bajo aplicación
intensa de clorados y fosforados dentro de diferentes actividades agroproductivas",
explicó Susana Olego, de Mujeres Federadas Argentinas.
Por su parte, el ingeniero Alberto Gelín, presente
en el estudio a partir del convenio entre FAA, AFA, INTA, CAFER, explicó
la inquietud original. "La introducción de moléculas
sintéticas (agroquímicos, bifenilos policlorados) en los
ciclos materiales es una constante en esta región. Y el hombre
que participa activamente en este proceso, se expone a estos agentes
que inciden en su salud. Muchas de estas moléculas son sospechadas
de riesgo; y dada su continua e intensa aplicación, se planteó
evaluar la posible incidencia de ésto sobre la salud e la población
rural del área". En conclusión, Gelín afirmó
que "los resultados muestran en forma preliminar que existe una
relación causal entre los factores de riesgo sospechados, y los
casos detectados".
En tanto, el médico Alejandro Oliva, del Instituto Universitario
Italiano de Rosario y director del proyecto, concluyó en esta
primera etapa: "Confirmamos que la aparición de ciertas
patologías en estos ambientes rurales supera -en muchos casos,
ampliamente- las cifras medias esperadas para el resto del país".
El relevamiento indagó acerca de la composición familiar,
datos sobre enfermedades más comunes padecidas en el grupo, malformaciones,
cáncer y esterilidad. En el caso de los productores agropecuarios,
se les preguntó sobre la superficie trabajada y la que trataba
con insecticidas y herbicidas, sobre los producto usados, los elementos
de protección, el tratamiento de los envases y asesoramiento
técnico recibido.
El ingeniero Gelín, quien además preside
el Colegio de Ingenieros Agrónomos, marcó la intensa aplicación
de insecticidas organoclorados a partir de la llamada "revolución
verde". Se fumigó por años con DDT, heptacloro, lindano
y HCH, hasta que se prohibieron. "De 1960 a 1978 tuvieron amplia
difusión los organoclorados y organofosforados como el Parathión.
Del '78 al '94 la tendencia introdujo el monocrotofós, endosulfán
y piretroides; y desde el '94 para acá, se aplicaron piretroides,
endosulfán, clorpirifós y otros funguicidas. Sin olvidar
la rotunda aparición del glifosato, de creciente aplicación",
enumeró Gelín.
El especialista agregó que "en esta primera
etapa estudiamos fuentes fijas de contaminación como basurales
a cielo abierto que emiten dioxinas por la quema de la basura y llegan
a varios kilómetros distancia, también tomamos los transformadores
ubicándose en el plano del pueblo que pudieran haber tenido PCB.
Pero también tomamos plantas de acopio de cereales por los tratamientos
con plaguicidas, así como los depósitos de agroquímicos
y los equipos de fumigación de aire y tierra. Y finalmente los
feed-lot pueden llegar a dejar nitratos y nitritos en concentraciones
importantes fruto del orín y la bosta de los animales, que se
amontonan en este tipo de explotación ganadera".
"Esto es un informe preliminar, y sus resultados
deben ser tomados con cautela, pero no dejar de valorarlos. En la segunda
etapa ya se hará un relevamiento con mayor aproximación.
Pero lo hecho vale para advertir que hay una relación entre la
salud de la gente y los factores ambientales en nuestros pueblos. Y
acaso algo tenga que ver este incremento de nuevas tecnologías
y agroquímicos que requieren los cultivos transgénicos
que vienen dominando la agricultura en las últimas dos décadas",
advirtió Olego.
Fuente: Página
12, Argentina