Los
agrotóxicos en el Uruguay
Con
la imposición del monocultivo como forma de producción
agrícola y forestal predominante, se ha generalizado la incidencia
de los agrotóxicos, siendo su aplicación una práctica
habitual e indiscriminda en la agricultura convencional. Los agrotóxicos
contaminan suelos, acuíferos; afectan la salud de millones
de personas (trabajadores del campo, consumidores y población
en general). Según un informe elaborado por la OIT a partir
de los datos suministrados por gobiernos y organizaciones internacionales,
40.000 agricultores mueren en el mundo cada año por intoxicación
aguda con plaguicidas de un total de entre 3 y 5 millones de casos.
Pero las intoxicaciones agudas son sólo parte visible de los
daños causados por estos productos.
Las transnacionales
detentan el control sobre los insumos y, poco a poco van consolidando
su control sobre las semillas, base de la cadena alimentaria humana,
valiéndose de su nueva herramienta: las semillas modificadas
genéticamente. Este modelo agrícola predominante hace
que cada vez sean más los que padecen hambre, y mayor la exclusión
y la miseria. ¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que
los intereses corporativos primen sobre el derecho de los pueblos
al acceso a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente
apropiada y a la capacidad de mantenerse a sí mismos y a sus
sociedades?
La situación
en Uruguay
En nuestro país
desde 1992 se publican trabajos que alertan sobre los problemas del
uso de agrotóxicos. Se detectó presencia de agrotóxicos
clorados en bebes recién nacidos y en leche materna de mujeres
que no trabajaban en la agricultura, suponiéndose que se contaminaron
por los alimentos.
El Centro de Información
y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) de la Facultad de Medicina
registra unas 1400 consultas por exposición a plaguicidas por
año. Estas consultas se refieren por lo general a intoxicaciones
agudas, por haber estado en contacto con dosis altas del producto
en alguna oportunidad. Pero no se tienen datos sobre los efectos de
la intoxicación crónica por agrotóxicos, es decir
la provocada por pequeñas dosis durante muchos años,
mucho más difícil de detectar.
Se estima que 400 niños son afectados anualmente por exposición
a plaguicidas, la causa son los accidentes en el hogar en donde se
pueden encontrar sustancias sumamente tóxicas al alcance de
los niños. 2 La intoxicación en un niño o en
una mujer embarazada es mucho más grave que en un adulto, sus
efectos son irreversibles y las dosis en que los productos provocan
daño son mucho menores.
Productos de uso
agrícola y veterinario de alta toxicidad se encuentran en los
domicilios, fuera de los envases originales, fraccionados y colocados
en frascos de medicamentos o botellas de refrescos, sin rotular, aumentando
el riesgo de accidente tóxico potencialmente grave. 3
Cabe señalar
que la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA)
del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), autoriza
la libre comercialización de 294 principios activos y 805 marcas
comerciales de pesticidas, 43 de los cuales están prohibidos
o severamente restringidos en el mundo.4
Según datos
obtenidos del Departamento de Control de Insumos de la DGSA, las importaciones
de productos fitosanitarios realizadas durante 2001 superaron en casi
un 14% en Valor U$S/CIF a las del año 2000 y crecieron mas
de un 25 % en kg. totales de sustancia activa. Se revierte así
la tendencia descendente que se venia observando desde 1998, en que
se lograron los máximos históricos en el volumen importado
de estos insumos agrícolas.
El sector hortícola
y frutícola son los que hacen un uso más intensivo de
agrotóxicos y donde los trabajadores están más
expuestos, fundamentalmente en la producción intensiva en invernaderos.
Uruguay se ha
comprometido en diversos convenios internacionales a mejorar su situación
en relación a los agrotóxicos pero su aplicación
está en suspenso por falta de ratificación o demoras
en su implementación.
En los últimos
años se han venido consolidando propuestas de otras formas
de cultivar alimentos que reducen o eliminan el uso de agrotóxicos.
Al día de hoy la agricultura ecológica u orgánica
abarca a 400 productores que manejan 250.000 hectáreas, impulsados
por la demanda de los consumidores del mercado externo e interno,
logrando formas de producir viables económicamente a la vez
que beneficiosas para el ambiente y la salud.
Otros productores
optaron por disminuir el uso de agrotóxicos, eliminando algunos
de alta toxicidad y disminuyendo la cantidad utilizada en otros.
Nuestra propuesta
En el corto plazo
se debe eliminar el uso de mirex y bromuro de metilo, dos agrotóxicos
de elevado impacto sobre la salud y el ambiente, ambos incluidos en
convenios internacionales que suscritos por Uruguay: Convenio de Estocolmo
sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) y Protocolo
de Montreal sobre las sustancias agotadoras de la capa de ozono.
Paralelamente
proponemos elaborar un Plan Nacional de Agricultura Sustentable, con
una clara propuesta en la prevención de daños por agrotóxicos
que ponga a Uruguay al nivel de los países más avanzados
en el cuidado de la salud de su población y el ambiente, y
que tenga entre sus objetivos el de brindar alimentos sanos, adecuados
y suficientes a toda la población.
Mirex
El mirex es un
insecticida, considerado dentro del grupo de los Contaminantes Orgánicos
Persistentes (COP). Su uso está prohibido en EEUU desde 1977
y en Canadá desde 1978, y severamente restringido en muchos
países. A la fecha, en Latinoamérica, su uso está
prohibido en Perú, Ecuador, México, Costa Rica y Argentina.
Sin embargo, en el Uruguay no existe prohibición, como tampoco
la más mínima restricción sobre su uso.
Se usa para el
control de hormigas cortadoras, en la producción forestal y
en cultivos de granja. El hecho que el mirex es uno de los hormiguicidas
más comunes para uso doméstico y jardinería amplifica
sus impactos a niveles insospechados, ya que una gran parte de la
población y en especial los niños están expuestos
a sus efectos.
Se trata de una
sustancia altamente resistente a la biodegradación y con una
vida media de más de 10 años en sedimentos, siendo uno
de los insecticidas más estables y persistentes en el ambiente.
La principal acción de este tipo de sustancias es sobre el
sistema nervioso, pudiendo promover hiperexcitación del cerebro
y convulsiones, así como trastornos en el sistema reproductivo
(es fetotóxico y teratogénico); actúa además
como disruptor del sistema endócrino y supresor del sistema
inmunológico. Ha sido catalogado como posible carcinógeno
en seres humanos.
Los COP en general
son sustancias químicas bioacumulativas, que al no ser solubles
en agua se acumulan en los tejidos grasos de animales y humanos. De
esta manera aumenta la concentración a medida que avanza la
cadena trófica: la concentración será mayor en
un pez grande (que se alimenta de peces pequeños) que en un
pez pequeño (que se alimenta de plancton) y más aún
en la leche materna que consume un niño cuya madre haya, por
ejemplo, ingerido animales contaminados por estas sustancias.
Otros problemas
de salud ocasionados por la exposición a estos productos son
los transtornos endócrinos, retrasos de aprendizaje, transtornos
del sistema reproductivo, del sistema inmunológico e incremento
en la incidencia de la diabetes.
Afortunadamente,
y luego de años de lucha, se han implementado varios acuerdos
internacionales con respecto a la fabricación, uso y comercialización
de estos productos.
El Convenio de Estocolmo sobre los COP reconoce las propiedades tóxicas,
persistentes, bioacumulativas de los COP y su capacidad de transportarse
a largas distancias. Reconoce también los problemas de salud
de los COP, especialmente en los países en desarrollo, para
las mujeres, y a través de ellas para las generaciones futuras.
Señala además la especial amenaza que éstos suponen
para las comunidades indígenas y los ecosistemas del Ártico,
debido a la biomagnificación de los COP y a la contaminación
de sus alimentos tradicionales.
El Anexo A del
Tratado, establece la eliminación de la producción y
el uso de las siguientes sustancias químicas: aldrin, clordano,
dieldrina, endrina, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, toxafeno
y PCBs.
Además,
cada una de las Partes debe tomar medidas para regular con el objetivo
de prevenir la producción y uso de nuevos COP. Nuestro país,
aunque es firmante del Convenio, aún no lo ha ratificado.
Bromuro
de metilo
El bromuro de
metilo (BM) es un desinfectante de suelo de amplio espectro. La Agencia
de los Estados Unidos para la Protección del Ambiente (EPA
por su sigla en inglés) clasifica a este biocida como de categoría
toxicológica I, la más alta, y su uso requiere, según
esta institución, la intervención de aplicadores certificados,
lo que permite disminuir los riesgos para las personas y el ambiente,
práctica que no se realiza en Uruguay. Además de producir
graves efectos en la salud de los trabajadores agrícolas, es
uno de los principales responsables de la reducción de la capa
de ozono.
El BM en nuestro
país es utilizado en la producción hortícola
protegida (invernáculos), en el cultivo de tabaco, en flor
cortada y en la desinfección de sustratos para la producción
de plantines hortícolas y forestales. Según información
de la DGSA, se están incrementando los volúmenes de
importación de ese producto químico en forma importante,
pasando de 40.189 kg en el año 1999 a 58.506 kg en el 2000,
y 64.506 kg en el 2001. Cabe señalar que en el año 1997
la cantidad de BM importado no superaba las 10 toneladas.
En la mayoría
de los cultivos que se realizan en la agricultura uruguaya, no se
utiliza BM; sólo se aplica en tomate, morrón y cucurbitáceas
(melón, pepino) que se realizan bajo protección (invernáculo),
fundamentalmente en Salto y Bella Unión, y en la producción
de plantines de tabaco en Artigas. Es decir, que el uso de BM en nuestro
país es excepcional y está restringido a las zonas donde
se realiza la "horticultura moderna". Por ejemplo en el
cultivo de frutilla en Uruguay no se utiliza el BM, siendo uno de
los pocos lugares en el mundo en donde eso ocurre; por lo que consideramos
que estas experiencias deberían servir de modelo para otras
regiones.
Una de las alternativas
que se viene llevando adelante con éxito en muchos países
y también en Uruguay desde 1996 es la biofumigación,
que se define como: "la acción de las sustancias volátiles
producidas en la biodescomposición de la materia orgánica
en el control de los patógenos de las plantas".
Las cualidades
de la biofumigación han sido confirmadas experimentalmente
en laboratorio y en diferentes cultivos y zonas productivas. A diferencia
de los agrotóxicos utilizados en la desinfección de
suelos, la biofumigacion no tiene efectos negativos sobre el ambiente
y la salud, y no presenta limitaciones para su utilización
en producción integrada e incluso en agricultura ecológica.
La búsqueda
de alternativas a la utilización del BM, no sólo persigue
objetivos ambientales y de disminución de daños sobre
la salud, sino también en lo económico. Como ejemplo,
la cantidad necesaria de bromuro de metilo para 1000 metros cuadrados
de invernadero, a las dosis recomendadas que en algunas ocasiones
llegan a 100 g/m 2, tiene un costo de U$S 710 (Plan Agropecuario,
febrero 2001).
Frente a estos
resultados nos preocupa la situación que se está dando
en nuestro país, con relación a la eliminación
del uso del BM. En Uruguay se está ejecutando un proyecto que
comenzó en el año 1999, para el desarrollo de alternativas
coordinado por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias
(INIA), el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio
Ambiente (MVOTMA) y la Agencia de Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (ONUDI), que ha entrado en la fase de eliminación,
y del que se han presentado en varias oportunidades resultados sobre
su desarrollo.
Los resultados
presentados por los responsables del proyecto demuestran la existencia
de alternativas, como la biofumigación, con comportamiento
similar o en algunos casos mejor que el BM. A esta experiencia hay
que sumarle los resultados que se vienen obteniendo desde hace años
en diferentes zonas productivas, que ya hemos mencionado.
Los organismos
de investigación que deben desarrollar alternativas y profundizar
en ellas, frente a la inmimente eliminación a nivel mundial
del uso del BM ¿están haciendo el trabajo de desarrollo
y difusión? ¿Cómo puede ser que en vez de disminuir
las cantidades de BM importado, desde que se dieron los primeros resultados
del proyecto, las mismas estén aumentando? Después de
los resultados presentados, a casi ya un año, ¿cuáles
han sido las actividades realizadas para mostrar el éxito de
esas alternativas?
Consideramos que
por los resultados que se han obtenido, encontrando alternativas eficaces
y habiéndose demostrado su efectividad en predios de productores
de diferentes zonas productivas, se hace necesario adelantar los plazos
de eliminación del uso de este producto.
Convenio sobre
Seguridad y Salud en la Agricultura
Por último,
queremos señalar que la Conferencia Internacional del Trabajo
de la OIT, en su 89ª reunión (junio 2001), aprobó
el Convenio 184 y la Recomendación 192 sobre Seguridad y Salud
en la Agricultura.
Se estima en 450
millones los hombres y mujeres que trabajan en todo el mundo como
asalariados en la agricultura, representando más del 40 % de
la fuerza de trabajo agrícola mundial de 1.100 millones de
personas.
La OIT en 1997,
estimaba que 170.000 personas murieron como consecuencia de accidentes
en la agricultura y más de 160 -millones contraen anualmente
enfermedades debido a los peligros y exposiciones -especialmente a
los agrotóxicos- en los lugares de trabajo. El nuevo Convenio
apunta a revertir esta situación.
Dentro de las
disposiciones contenidas en el Convenio, se destacan:
-
Los empleadores
deben realizar evaluaciones de los riesgos en los lugares de trabajo
antes de exponer a los trabajadores a los peligros o riesgos cubiertos
por el Convenio, incluida la exposición a productos químicos.
(Art.7/a).
-
Los trabajadores
tienen derecho a "apartarse de cualquier peligro derivado
de su actividad laboral cuando tengan motivos razonables para
creer que existe un riesgo inminente y grave para su seguridad
y su salud, y señalarlo de inmediato a su supervisor. Los
-trabajadores no deberán verse perjudicados por estas acciones".
(Art. 8/c).
-
Los Artículos
12 y 13 se refieren a una gestión racional de los -productos
químicos. Extendiéndose más allá del
lugar de trabajo, el -Convenio también establece la necesidad
de proteger el medio -ambiente en -general, con respecto al descarte
de recipientes vacíos de agrotóxicos y otros desechos.
(Art.12/c y párrafo 7 de la -Recomendación 192).
La mejora en el
ambiente de trabajo, en este caso de la agricultura a través
de la disminución y regulación en el uso de agrotóxicos,
puede contribuir significativamente a la protección del ambiente
en general. Los sindicatos han utilizado a menudo este estrecho vínculo
entre el ambiente laboral y el entorno general para promover mejoras
como integrantes que son, también, de una comunidad cuyo ambiente
recibe el impacto de las actividades productivas que en él
se desarrollan.
Teniendo en cuenta
todo lo expuesto, creemos más que oportuna la ocasión
para hacer un llamado de atención a los ciudadanos, y demandar
al gobierno uruguayo y al espectro político en general que
se ratifique dicho convenio sin demora.
Este tipo de decisiones
proyectan hacia el exterior una imagen del país y son claves
a la hora de reflejar su posición en torno a la protección
del medio ambiente y de la salud en general de los ciudadanos, uruguayos
y del mundo. Es por eso que la toma de este tipo de medidas se hace
indispensable también para dar fundamento a la definición
de "Uruguay País Natural", para que éste sea
reflejo de una realidad y no sea un rótulo más.