Ecología
de Urgencia
Ante un nuevo Día Mundial del Ambiente debe quedar en
claro que el país enfrenta severos problemas. Entre los más
graves están la contaminación de las aguas en sus principales
cuencas, las consecuencias de una agricultura intensificada, y la pérdida
de biodiversidad. Termina afectando casi todo nuestro territorio. Ante
eso se necesitan reacciones urgentes.
En este año,
el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente,
anuncia que se enfocará en los impactos que causa el plástico.
Es una tarea importante, y nadie puede discutir los efectos de ese tipo
de productos en el ambiente.
Pero si se
observa lo que sucede en el país, creo que casi todos concordarán
en que hay otros problemas mucho más urgentes, no sólo
por sus específicos componentes ecológicos, sino por sus
implicancias en la salud pública y en la economía futura.
Entre esas
cuestiones aquí deseo apuntar a tres de ellas: la crisis por
contaminación de las grandes cuencas de agua, los efectos de
la agricultura intensiva y en especial aquellos ocasionados por el uso
de agroquímicos, y el persistente deterioro de la fauna y flora
nativa del país. Esta no pretender ser una lista completa del
“estado del ambiente” del país pero incluye a tres
problemáticas de enorme gravedad.
Las alertas
por la contaminación del agua en grandes cuencas, como las de
los ríos Santa Lucía o Negro, ya tienen décadas,
y la situación sigue siendo grave. Como ilustración téngase
presente que en distintos sitios del Río Santa Lucía,
el Santa Lucía Chico y los arroyos Canelón Grande y Chico,
se superan los límites de fósforo en el agua, y que en
algunos son tan altos que son calificados como cuerpos de agua hipereutróficos.
Esa es la condición que regularmente se denuncia, donde una sopa
verde dispara un pico de crecimiento anómalo de la pequeña
vida acuática hasta agotar todos los recursos disponibles, incluso
el oxígeno, y caer hacia un colapso que arrastra a muchas especies.
Pero esta
situación no es privativa de esa cuenca, sino que se repite en
otros sitios. En los debates sobre la planta de celulosa en el Río
Negro quedó en evidencia que sus aguas padecen del mismo tipo
de contaminación. Una revisión de 49 casos donde se examinó
la condición de las aguas en ríos, encontró que
el 94% fue calificado como eutróficos. Toda esta información
podría estar indicando que la contaminación en los grandes
cuerpos de agua superficial podría ser ahora la regla en el país,
y su ausencia convertirse cada vez más en condiciones excepcionales.
Un segundo
asunto son las consecuencias de una agricultura cada vez más
intensa, tanto por el uso de químicos como por las maquinarias.
En ella se aplican fertilizantes, herbicidas, pesticidas, fungicidas,
etc., con todo tipo de riesgos de contaminación, sea por los
efectos directos, por su acumulación en el ambiente, o por su
incorrecta aplicación. Por ejemplo, la fertilización altera
los balances de fósforo y nitrógeno, y son arrastrados
hacia el agua explicando los altos niveles de polución comentados
arriba, mientras que el glifosato y otros agroquímicos son acusados
de impactos en el ambiente y la salud de las personas.
Esas mismas
prácticas impactan sobre el suelo. Se ha estimado que casi un
tercio de la superficie del país está afectado por la
erosión (más de 52 mil km2). La erosión severa
y moderada ocurre en especial al litoral sobre el Río Uruguay
y a los departamentos de San José y Canelones, justamente donde
ahora se registra el auge de los monocultivos.
A medida
que progresan las investigaciones, queda en claro que la intensificación
como la que se practica con la soja conlleva problemas en la calidad
del ambiente (suelos, aguas y aire) y sobre los suelos. Se cuentan las
denuncias de las denuncias sobre la salud humana o las pérdidas
que sufren los apicultores. Aún bajo la siembra directa hay relevamientos
que apuntan a tasas de erosión por encima de las tolerables en
cultivos de soja.
Una tercera
cuestión reside en la situación de nuestra fauna y flora
nativa. Se reconoce que entre los principales grupos de especies, casi
un tercio padece de algún tipo de amenaza en Uruguay. Entre ellas
hay un estimado de 46 especies de aves amenazadas (dos de ellas en situación
crítica: la tijereta de los pajonales y un gaviotín);
los mamíferos están muy afectados (por ejemplo los felinos
más grandes o la persecución sobre otros como coatís
o coendús).
Algunos desde
el gobierno sostienen que nuestros montes nativos están en buena
situación, pero lo que uno observa es que en unas localidades
son suplantados por plantaciones y en otros, aunque persisten, al caminar
en su interior se los percibe empobrecidos y raleados. Nada de eso puede
sorprender porque hace más de un siglo se vienen depredando sin
pausa sus árboles más significativos para alimentar parrillas
y estufas.
Los dos tipos
de ambientes más ricos en diversidad de especies nativas, por
un lado los humedales (como bañados, esteros y juncales) y por
otro lado las serranías y quebradas, como las del Este o sobre
la cuesta basáltica, son precisamente los más afectados.
Allí está la nueva frontera de avance, sea de los cultivos
intensivos en algunas locales como las plantaciones de árboles
en otros.
Una vez descritos
estos tres graves problemas ambientales es adecuado hacer un ejercicio:
colocarlos en un mapa del Uruguay. Se verá que cubren casi toda
la geografía nacional. Basta ver el mapa esquemático que
ilustra esta nota. Justamente eso está pasando desapercibido,
desconociéndose que estos impactos ya no son puntuales ni ocasionales,
sino que ocurren en casi todo nuestro territorio.
Es una condición
muy distinta por ejemplo a la de la basura urbana, que tiene efectos
locales, están acotadas y poseemos la tecnología y normativa
para resolverla. En cambio, los problemas ambientales rurales se originan,
por ejemplo, en miles de fuentes de contaminación, que a su vez
se escudan en su importancia económica.
Las medidas
para lidiar con todo esto, desde los controles en el uso de agroquímicos
a las áreas para proteger nuestra biodiversidad, son insuficientes.
Por ello, estamos ante una condición que requiere medidas ecológicas
de “urgencia” para enfrentar todo tipo de “enfermedades”
por contaminación o degradación.
Asimismo,
no siempre se entiende que los tres problemas que aquí se comentan,
están íntimamente ligados. La estrategia de desarrollo
que sigue Uruguay en el medio rural, apunta a un uso intensivo de los
recursos naturales, con enormes aportes de químicos, y eso explica
buena parte de la contaminación de suelos y aguas, y de allí
la situación crítica de las grandes cuencas. Ocasiona
otros problemas asociados que van desde el estrangulamiento de las colmenas
de abeja a los problemas de deterioro de suelos. Y las áreas
protegidas con las que contamos son insuficientes para asegurar la salvaguarda
de nuestra fauna y flora. La situación es tan compleja que además
se producen efectos sobre la salud humana (por ejemplo por las fumigaciones
o por contaminación de alimentos) y en la economía futura
(donde la erosión recortará las capacidades agropecuarias
futuras).
Dicho de
otra manera, si bien esos tres problemas ambientales críticos
a veces son tratados por separado, por ejemplo como si la muerte de
las colmenas de abejas no estuviera relacionada con los episodios de
eutroficación en cuerpos de agua, en realidad todos ellos son
consecuencia de una misma enfermedad de fondo. Y es esta condición
la que necesita medidas de “urgencia”.
El Día Mundial del Ambiente debe servir para tener presente que
enfrentamos severos problemas ambientales y que están cubriendo
casi toda nuestra geografía. El deterioro se difunde día
a día, sus impactos se acumulan, y se vuelven cada vez más
graves y difíciles de revertir. Por ello son necesarias las medidas
de urgencia.
Notas
e información adicional
El mapa es
una representación esquemática y con fines ilustrativos.
Las áreas agrícolas están inspiradas especialmente
en el relevamiento satelital MODIS para las zafras 2015-16 en Teledet
/ http://www.teledet.com.uy/
Evolución
de la eutrofización en el Río Santa Lucía: influencia
de la intensificación productiva y perspectivas, por L. Aubriot
y colaboradores, en Revista del Laboratorio Tecnológico del Uruguay,
No 14, 2017.
Análisis
calidad de agua en Uruguay, ficha de AAE y Vida Silvestre Uruguay, 2013.
Estimación
del Impacto de la Soja sobre Erosión y C Orgánico en Suelos
Agrícolas del Uruguay, por C. Clérici, W. Baethgen, F.
García Préchac y M. Hill, en Jornada Técnica (2004,
La Estanzuela, Colonia), Cultivos de verano. La Estanzuela: INIA, 2004.
(INIA Serie Actividades de Difusión; 371).
Eduardo
Gudynas
4 de junio
2018