Endosulfán
en Uruguay, camino a su eliminación
A
fines del mes de abril se llevó a cabo en Ginebra, Suiza la
quinta Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo, sobre
Contaminantes Orgánicos Persistentes.
Los
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) son sustancias
químicas tóxicas, persistentes y bioacumulables en los
organismos, que causan efectos diversos en la salud humana y en el
ambiente.
Permanecen
largo tiempo en el ambiente (hasta decenas de años), resistiendo
la degradación por el sol, la degradación química
y la degradación por otros microorganismos. Se acumulan en
los tejidos grasos de los organismos vivos. Se biomagnifican, es decir,
aumentan su concentración en cientos o hasta millones de veces
a medida que van subiendo en las cadenas alimenticias. Los COPs tienen
generalmente alta solubilidad en lípidos (se disuelven fácilmente
en grasas y aceites) y baja solubilidad en agua (no se disuelven fácilmente
en agua).
Uno
de los grandes temas tratados en la reciente reunión de la
Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo fue la incorporación
del insecticida endosulfán en la lista a sustancias a ser eliminadas.
Los países miembros de este Convenio acordaron incorporar el
endosulfán en el Anexo A para ser eliminado y a su vez aplicar
un programa de trabajo para la implementación de alternativas
para este insecticida de uso agrícola.
La
incorporación del endosulfán a la lista de sustancias
a ser eliminadas por el Convenio de Estocolmo es una gran victoria,
a pesar de las prerrogativas de uso solicitados por India, China y
Uganda. La decisión ha sido el resultado de una larga campaña
internacional llevada a cabo por la Red de Acción en Plaguicidas
a nivel internacional (Pesticide Action Network), por la Red Internacional
por la Eliminación de los COP (IPEN), y por organizaciones
de la India, que por largas décadas han sufrido todo tipo de
afecciones vinculadas al uso de este agrotóxico, tales como
malformaciones, cáncer, abortos, entre otras tantas.
El
endosulfán en Uruguay
Este
insecticida ha sido usado en nuestro país desde hace largos
años en cultivos de lechuga, acelga, manzana, pimiento, papa,
tomates, melón, poroto, zapallo entre otros.
Con
la introducción de la soja transgénica (1998), el endosulfán
poco a poco comenzó a usarse en mayor cantidad, aumentando
así su uso sustancialmente a medida que la extensión
que este cultivo se expandía por todo el territorio. Es así
que se pasó de 9 toneladas de principio activo en 1999 a 48
en el 2002, 68 en el 2005 y 177 en 2007.
Impactos
registrados por este agrotóxico
En
Uruguay, el primer gran desastre provocado por el endosulfán
fue la mortandad de peces del año 2004 en el arroyo Guaviyú,
Paysandú. Posteriormente comienzan a aparecer mortandades en
distintos puntos del país, ya no solo de peces sino de una
amplia variedad de animales, incluyendo alrededor de 60 terneros (abril
2009 en Guichón en un campo de recría). En este último
caso, los terneros mueren a raíz del accidente de un avión
cargado con endosulfán destinado a ser esparcido en un cultivo
de soja.
Restricciones
al uso del endosulfán
En
vista de la creciente constatación de los impactos de este
insecticida, las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura
y Pesca toman medidas para restringir su uso, con el objetivo de minimizar
los riesgos derivados de esta sustancia.
Es
así que en noviembre del 2007 se restringe su uso, permitiendo
solo la formulación de Concentrado Emulsionable, al mismo tiempo
que su uso y aplicación queda permitido exclusivamente para
el control de insectos plaga pertenecientes a la Familia Pentatomidae
(comúnmente llamados “chinches”), siendo el máximo
de aplicación permitido por hectárea y por año
de 0,5kg de ingrediente activo.
Esta
resolución también se refiere a la aplicación
de este insecticida sobre las cuencas hídricas, estableciendo
que las aplicaciones aéreas deben realizarse a una distancia
no inferior a 100 metros de corrientes o fuentes de agua y para las
terrestres a una distancia no inferior a 50 metros de corrientes de
agua (ríos, arroyos y cañadas) o inferior a 100 metros
de lagos, lagunas, estanques o tajamares.
En
enero 2011 las autoridades plantean la conveniencia de hacer extensiva
la exigencia del uso de receta profesional a los productos formulados
a base del ingrediente activo del endosulfán. Las firmas que
efectúen compraventa deberán llevar un libro de relación
de las compras y el archivo de las recetas profesionales recibidas
para efectivizar la venta.
Camino
a su desaparición
Recientemente,
la Dirección de Servicios Agrícolas y Sanidad Vegetal
nos ha comunicado que existe un plan para prohibir la importación
y uso del endosulfán en el 2012. Ya al día de hoy no
hay habilitaciones nuevas.
El
plan de eliminación comenzará en el mes de junio, cuando
se solicitará a las empresas que poseen este insecticida que
realicen un registro del stock del cual disponen; con la obtención
de este resultado se sabrá cuanto endosulfán hay y a
partir de ahí se definirá su uso.
Los
impactos que este insecticida han sido muy extensos, las denuncias
han sido muchas desde las intendencias del interior, poblaciones afectadas
y tomadores de decisiones.
El
trabajo realizado para que esta sustancia se prohíba es de
larga data. El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y
Medio Ambiente, así como el Ministerio de Salud Pública
y otros entes del estado han estado involucrados en este proceso.
Organizaciones de la sociedad civil dentro de las que se encuentra
RAPAL Uruguay han trabajado intensamente para que esta sustancia sea
eliminada.
El
hecho de que finalmente se haya incorporado a nivel internacional
al endosulfán a la lista de sustancias a ser eliminadas por
el Convenio de Estocolmo es una gran victoria. En el caso de Uruguay
la victoria es aún mayor, ya que se han acortado los plazos
para su eliminación, habiéndose tomado la decisión
de prohibir su importación y uso el próximo año.
Una muy buena noticia.
María
Isabel Cárcamo
RAPAL
Uruguay
Mayo 2011