Esta historia fue enviada
por Eduardo, quien describe las consecuencias negativas que genera el
uso de agrotóxicos y las fumigaciones aéreas en todo el
país
Es una de las tantas que much@s
uruguay@s podrían transmitir. Basta con recorrer el país
y observar como nuestros campos son fumigados, causando serios efectos
negativos tanto en la salud de la gente como en el medio ambiente.
Eduardo comienza diciendo que “poblaciones
enteras, ubicadas en todos los departamentos del país son afectados
por la aplicación de estos venenos. La incidencia de cánceres
en Artigas se repite en Salto, Paysandú, San José y tantos
otros lugares. Quería referirme a lo que sucede en las plantaciones
de arroz (Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo, entre otros). Poblaciones
enteras son sometidas a la fumigación directa o por deriva de
herbicidas. Esto incluye y abarca además de domicilios particulares,
escuelas, huertas familiares, fuentes de agua utilizada para el consumo
humano; nada queda afuera y todo queda cubierto por un manto invisible”.
Continua su relato: “los aeroaplicadores
son dirigidos desde tierra por banderilleros, muchas veces mujeres,
que terminan bañadas en herbicidas. Estos hombres y mujeres,
en temporada de aplicación trabajan muchas horas, marcando el
terreno por el cual deben transcurrir los aviones para no dejar terreno
sin ser tratado. Estos trabajadores descansan en el terreno de la propia
plantación tratada. Los alimentos que ingieren entre pasada y
pasada del avión, o mientras éste recarga combustible
y/o agrotoxicos, son conservados en una mochila que llevan a sus espalda
y que también termina empapada de agrotóxicos”.
Eduardo agrega que “una investigación
realizada en la región, permitió detectar la aeroplicación
del Glifosfato PAMPA (cat. III, Rtro. 2502), cuando esta metodología
está expresamente prohibido por el fabricante. Pero además
surge destacadamente, el desconocimiento de los riesgos (invisibles)
a que se ven enfrentadas poblaciones enteras y trabajadores(as). En
el mismo sentido, las declaraciones realizadas por el Sr. Hugo Manini
Ríos (representante de los productores de arroz) y publicado
en el Diario “El País” en marzo del corriente año,
(2005) en cuanto al uso del CLOMAZONE, como "un herbicida cuya
deriva es muy grande, de tres o cuatro kilómetros. Es dañino
para algunos árboles y plantas, les deja las hojas blancas, pero
es inocuo para el hombre". Considerar a un agrotóxico categoría
toxicológica III como "inocuo", refleja de que manera
son considerados estos venenos por un amplio número de distintos
actores vinculados a la producción; al mismo tiempo que constituye
el reconocimiento más notorio de la situación de peligro
a que se ven enfrentados niños, hombres y mujeres de las más
bastas regiones de nuestro país.”
Esta historia no es aislada. El
año pasado, a fines de la primavera, paseábamos por el
departamento de Rocha con mi familia. Habíamos salido a disfrutar
de un día de picnic y a observar pájaros. Nos encontrábamos
en el mirador de India Muerta de Probides cuando de repente nos dimos
cuenta que estamos prácticamente siendo fumigados en nuestras
cabezas. Siendo consciente de lo que estas fumigaciones producen, decidimos
que nuestro paseo había terminado. Para nosotros fue fácil
tomar esa decisión: estábamos de paseo.
¿Que pasa con los pequeños
productores que son fumigadas constantemente y sus cabezas son rociadas,
sus cultivos son quemados y sus aguas son contaminadas?
El año pasado (14 de mayo
de 2004) el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca sacó
una resolución sobre “Aeroaplicación de fitosanitarios”
1º) Prohíbense las aplicaciones
aéreas de productos fitosanitarios, en todo tipo de cultivo,
a una distancia inferior a 500 metros de cualquier zona urbana o suburbana
y centro poblado.
2º) Prohíbense las aplicaciones
terrestres mecanizadas de productos fitosanitarios, en cultivos extensivos
(cereales, oleaginosos y forrajeras), a una distancia inferior de 300
metros de cualquier zona urbana o suburbana y centro poblado.
¿Será posible controlar
los vientos? ¿Bastará con sacar una resolución
por parte del MGAP como la descrita anteriormente para controlar la
naturaleza?
Muchos cultivos están pegados
a las casas.
¿Será necesario que
otros organismos del estado como la Dirección Nacional del Medio
Ambiente encargada de regularizar el ordenamiento territorial y ambiental
tome cartas en el asunto?
Julio 2005
RAPAL Uruguay