Trabajadores
arroceros piden estudios sanguíneos para detectar rastros de
agrotóxicos
Ese fue uno
de los temas planteados en reunión con la Dra Mariana Motta,
presidente del Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría
del Pueblo, que visitó la ciudad de Vergara, ubicada a unos 60
kilómetros de la capital olimareña, localidad cuya economía
depende casi exclusivamente de la actividad arrocera que se desarrolla
en la zona.
La reunión
se concretó en horas de la tarde de este jueves 26 de abril y
estuvieron presentes dos integrantes del equipo técnico que asesora
al INDHH que acompañaron a la Dra Motta.
La situación
de los trabajadores arroceros ya había sido planteada en una
visita del mismo equipo del INDHH a la ciudad de Treinta y Tres, donde
en diciembre de 2017 dos trabajadores presentaron su caso específico
con diagnósticos médicos, a partir de lo que el instituto
tomó cartas en el asunto y cursó una serie de oficios
a autoridades competentes.
Según
pudo saberse, entre las respuestas recibidas a esos pedidos de informes,
el MSP habría constatado diversas irregularidades en el manejo
de sustancias tóxicas por parte de trabajadores arroceros, lo
que habría dado lugar a una serie de acciones tendientes a corregir
esta situación. En el marco del seguimiento de tales acciones,
se produjo esta segunda visita en la que el contacto fue con otros trabajadores
preocupados por el mismo tema, los que expresaron su deseo de que el
INDHH solicite para este sector agrícola, estudios de sangre
periódicos a fin de detectar rastros de sustancias tóxicas
y poder actuar tempranamente con un diagnóstico precoz de las
enfermedades que estadísticamente tienen alta incidencia entre
los operarios expuestos a los plaguicidas de uso tan extendido en las
arroceras.
En Uruguay
no se dispone de datos específicos, pero si los hay en argentina,
donde estudios recientes indican por ejemplo, que mientras en el total
de la población la incidencia del cáncer es de 217 cada
100.000 habitantes, en una muestra de 27 localidades estrechamente vinculadas
a la producción agrícola con uso intensivo de agroquímicos,
la tasa trepa a 397 cada 100.000 habitantes. (Instituto de Salud Socioambiental
de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional
de Rosario, Argentina)
No es descabellado
suponer que algo similar a lo que ocurre en el vecino país podría
estar ocurriendo en Uruguay, por lo que la preocupación de los
trabajadores arroceros es absolutamente válida. Es de esperar
que el INDHH le dé trámite a su solicitud y a corto plazo
se instrumente una rutina de control de sangre y/orina, que documente
la realidad respecto al impacto del uso de plaguicidas en la salud de
los obreros arroceros.
Aníbal
Terán Castromán
30 abril
2018