Mortandad
de peces, intolerancia térmica y agrotóxicos
La
Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) ha
difundido recientemente un informe sobre mortandades de peces ocurridas
durante los meses de julio y mediados de agosto. De acuerdo al informe,
se descarta que las mortandades hayan ocurrido por sustancias tóxicas,
e identifica a las bajas temperaturas como la causa de las mismas.
El
informe dice que: “Los resultados de los análisis practicados
en peces, indicaron que los ejemplares presentaban buen estado general,
sin alteraciones patológicas en los órganos, y evidenciaban
varios días de ayuno. Las muestras de agua no revelaron la
presencia de niveles de pesticidas por encima de los valores permitidos”.
Las muestras recibidas por la DINARA y analizadas por el Área
de Acuicultura y Patología de Organismos Acuáticos del
Instituto de Investigaciones Pesqueras (Facultad de Veterinaria- UDELAR),
nada dicen si éstas fueron de peces vivos y/o muertos, o si
abarcó a todas las especies que se registraron muertas.
El informe señala que los ejemplares analizados “evidenciaban
varios días de ayuno”. Ello puede haberse debido a la
falta de alimentos disponibles o a que sus organismos estaban alterados.
Sin embargo el informe se limita a decir que los “ejemplares
presentaban buen estado general”.
Más allá de los análisis, lo cierto es que la
mortandad de peces ha abarcado una gran variedad de peces comunes
en nuestros ríos, arroyos y lagunas, tanto en verano como en
invierno. La mortandad de peces en agua dulce es un fenómeno
que cada vez se hace más común; tan común que
a las poblaciones del interior del país ya ni les llama la
atención.
Dada las explicaciones por parte de las autoridades de la DINARA sobre
la mortandad a causa del frío, habría que investigar
qué es lo que está ocurriendo, que a los peces les provoque
esa intolerancia al frío.
Intolerancia a cambios de temperatura
En enero del 2007 fue publicado en Estados Unidos un
estudio realizado en Australia, sobre los impactos que producen
tres sustancias químicas orgánicas (endosulfán
clorpirifos y fenol), en la temperatura del cuerpo de los peces de
agua dulce.
El trabajo concluye que la tolerancia a la temperatura de los peces
está limitada por una combinación de factores bióticos
y abióticos, incluyendo sustancias tóxicas diversas.
La reducción a la tolerancia a cambios de temperatura frente
a la presencia del endosulfán y clorpirifos, sugiere que, no
solo la temperatura influye en la sensibilidad de los peces a sustancias
químicas, sino que la exposición a dichas sustancias
también afecta su intolerancia a los cambios de temperatura.
De acuerdo al estudio mencionado anteriormente, podría haber
alguna relación entre el endosulfán y el clorpirifos
en la mortandad de los peces en los últimos meses, dado que
ambas sustancias son masivamente usadas en cultivos agrícolas
en nuestro país. Cabe señalar que en los análisis
realizados por la DINARA con respecto al agua se constató la
presencia de endosulfán. El informe nada dice sobre la presencia
de clorpirifos, por la simple razón de que no se buscaron residuos
de este insecticida en las muestras de aguas analizadas.
El informe dice que. “Las muestras de agua no revelaron la presencia
de niveles de pesticidas por encima de los valores permitidos”.
Cabe preguntarse: ¿valores permitidos para quién? ¿para
el ser humano o para la fauna acuática? Más importante
aún es la pregunta: ¿un nivel de pesticidas por debajo
de los valores permitidos asegura que los mismos no afecten a la vida
acuática?
Por otro lado, cabe señalar que la mortandad de peces está
ocurriendo tanto en verano como en invierno. En febrero hubo una gran
mortandad de peces en el río Yí. En su informe de entonces
la DINARA la atribuyó a causas ambientales y el caso fue cerrado.
Esta vez la explicación está en el frío.
Las causas de la mortandad pueden ser varias, pero al menos sí
se sabe que ciertas sustancias usadas ampliamente en Uruguay son muy
tóxicas para los peces, entre las que se cuentan el endosulfan
y clorpirifos. Desde hace años, se han llevado a cabo análisis
que así lo han demostrado y recientemente se ha publicado un
trabajo que confirma todo lo dicho anteriormente. El estudio realizado
en Australia aporta nuevos elementos para explicar lo que está
ocurriendo con nuestros peces, donde los insecticidas endosulfán
y clorpirifos están involucrados, y como estos afectan la tolerancia
de los peces a cambios de temperatura.
¿No será aconsejable hacer estudios más profundos
por parte de las autoridades y buscar las causas reales de lo que
esta sucediendo?
María Isabel Cárcamo
1 setiembre 2010