Niños
rurales legalmente contaminados y sin protección
¿En el 2011 serán protegidos o será otro año
de protección a las empresas?
En
diciembre 2008 el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca
(MGAP) resuelve prohibir la aplicación aérea de agrotóxicos
en todo tipo de cultivo, a una distancia inferior a 50 metros y las
aplicaciones terrestres a una distancia inferior a 30 metros del límite
del predio de escuelas rurales. Dicha
resolución exhorta a que las aplicaciones tanto aéreas
como terrestres, se efectúen en días inhábiles
o fuera del horario escolar.
Hasta
esa fecha se podía fumigar sobre las escuelas sin contar con
ninguna medida que lo prohibiese. Esta resolución viene a ser
un reconocimiento de lo sucedido por largos años en las escuelas
rurales. A pesar de no contarse con información oficial sobre
lo ocurrido, la situación era ampliamente conocida a través
de denuncias verbales y anecdóticas de los maestros, padres de
los niños y/o personal de la salud.
Es
importante señalar que en mayo del 2004 el MGAP había
establecido una zona de exclusión de 500 y 300 metros respectivamente
para la aplicación aérea y terrestre de agrotóxicos
en zonas urbanas, suburbanas y centros poblados,. En ese contexto, no
se explica por qué se es más permisivo cuando se trata
de una escuela rural, permitiendo que las fumigaciones se acerquen 10
veces más a los niños (50 y 30 metros).
Intentos
de cambiar la regulación
Desde
el momento de haberse conocido esta regulación se ha intentado
cambiarla, por entender que todos los niños y niñas del
país deben ser protegidos de la misma manera que se protege a
los habitantes de centros poblados.
A
lo anterior se agrega que tampoco existen regulaciones en cuanto a fumigaciones
en la cercanía de viviendas rurales que se encuentran fuera de
las zonas urbanas o suburbanas. O sea, que si “supuestamente”
los niños están protegidos a 50 y a 30 metros en sus escuelas
por esta regulación, no lo están en sus casas en el ámbito
rural.
Que
se ha hecho para cambiar esta regulación
A
pocos días de haberse publicado esta resolución (diciembre
2008) y con el objetivo de considerarla, distintas autoridades de gobierno
se reúnen en el marco de la Comisión Nacional de Prevención
de los Efectos Adversos de los Contaminantes Químicos Ambientales
(CCQ). Si bien se reconoce que antes de esta resolución no existía
restricción alguna para las aplicaciones de agrotóxicos
en las cercanías de las escuelas rurales, el CCQ expresó
su preocupación por las distancias determinadas por el MGAP y
las consideró totalmente insuficientes. Incluso se llegó
a manejar la posibilidad de que se tratase de un “error de tipeo”,
en el que se hubiera omitido un cero. Lamentablemente no se trataba
de un error y las distancias establecidas por el MGAP son efectivamente
de apenas 50 y 30 metros.
Durante
el 2009, distintas dependencias del estado trabajaron arduamente para
que esta regulación fuese cambiada. Increíblemente, a
pesar de estar involucrados organismos del estado en este pedido, la
regulación no fue cambiada.
En
marzo del 2010 un nuevo gobierno asume, con los consiguientes cambios
en el parlamento y de autoridades. Se comienza nuevamente el peregrinaje
con el objetivo de cambiar esta regulación, que obviamente lo
que menos apunta es a proteger a los niños y niñas, reconocidos
por distintas autoridades como las poblaciones más vulnerables,
y por lo tanto a ser protegidas prioritariamente.
Avanzado
el año, nuestra organización es recibida por distintas
comisiones del parlamento y en las diferentes audiencias el pedido es
tomado como muy razonable e importante a ser revisado a la brevedad.
Algunos parlamentarios comentan durante la audiencia que conocen anécdotas
de escuelas fumigadas, incluso durante el recreo.
RAPAL
Uruguay es también recibida por autoridades del MGAP y en esa
instancia se comenta que el propio Ministro no esta de acuerdo con esta
regulación y que se la estaría estudiando con miras a
ser cambiada.
Realidad
de las escuela rurales
Recorriendo
el interior del país no es difícil ver que los cultivos
de soja transgénica llegan hasta los alambrados que separan la
escuela del predio cultivado. Esto quiere decir que ni siquiera se cumple
con la regulación de 30 metros de las fumigaciones terrestres
y menos aun la de 50 metros aérea, ya que los cultivos terminan
donde empieza el patio de la escuela.
Las
maestras/os deben cerrar las puertas de sus salones cuando ven aparecer
el “mosquito” (maquinaria aplicadora de agrotóxicos).
Otra medida común es dejar a los niños durante el recreo
dentro de los salones de clase para que estos no entren en contacto
directo con los agrotóxicos. Tales situaciones se agudizan cada
vez más en proporción directa al aumento de las áreas
de cultivos en nuestro país.
Impactos de los agrotóxicos
Es ampliamente conocido que la exposición a agrotóxicos
provoca intoxicaciones agudas en niños (dolor de cabeza, mareos,
náuseas, vómitos, diarrea, enrojecimiento y erupción
en la piel, dificultad para respirar y tos) y que éste es un
grave problema en áreas rurales. La combinación de múltiples
agrotóxicos, situación común en las fumigaciones,
puede afectar la salud de los niños aun a bajas dosis.
Algunos
agrotóxicos en algunas circunstancias pueden causar o agravar
efectos crónicos y a largo plazo, como son las enfermedades a
la piel, respiratorias, neurológicas, inmunológicas, cáncer,
alteraciones reproductivas y enfermedades congénitas.
Si
la realidad del interior del país es conocida por los tomadores
de decisión y los impactos de los agrotóxicos también,
¿cuál es la razón para que aun no se tomen medidas
adecuadas para proteger a la población más vulnerable
y cambiar la regulación?
Otro
año está pronto a comenzar y es tiempo de hacer un balance
y tomar decisiones con respecto al futuro. La pregunta entonces es:
¿se protegerá a los niños de las escuelas rurales
contra las aplicaciones de agrotóxicos o se seguirá protegiendo
a las empresas que se benefician aplicándolos?
María Isabel
Cárcamo
Diciembre 2010