Del libro: Hormigas,
agrotóxicos y forestación. Ricardo Carrere con
la colaboración de María Isabel Cárcamo publicado
en junio del 2004, ponen en evidencia los peligros de la sustitución
que hace el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca en julio
del 2004 al prohibir un hormiguicida peliogroso (mirex) y la sutitución
con dos hormiguicidas peligrosos.
Lo que ya se sabe
acerca de los nuevos hormiguicidas
Los granulados son los hormiguicidas preferidos
por el sector forestal y el dodecacloro ha sido o está siendo
sustituido por el fipronil y la sulfluramida. Interesa entonces determinar
qué es lo que se sabe sobre estos agrotóxicos a fin de
poder analizar sus posibles impactos sobre el ambiente y la salud.
El fipronil es un insecticida descubierto
y desarrollado por Rhône-Poulenc entre 1985 y 1987 y puesto en
el mercado en 1993. Aunque es efectivo contra diversas plagas, existe
preocupación acerca de sus efectos en el medioambiente y la salud
humana. Su venta ha sido promocionada activamente en muchos países
industrializados y en vías de desarrollo y su utilización
a nivel mundial está aumentando (RAP-AL 2004a).
Los hormiguicidas granulados registrados
en Uruguay en base a fipronil son el Blitz y el Formidor y las patentes
de ambos están en manos de Aventis, por lo que interesa saber
algo acerca de esta empresa. Aventis es el resultado de la unión
entre la empresa Rhône-Poulenc (inventora del fipronil) con AgrEvo,
que a su vez fue el resultado de la unión entre Hoechst y Schering.
Aventis y Syngenta (resultado de la fusión entre Novartis y Zeneca)
son hoy las dos mayores corporaciones del mundo en el mercado de los
agroquímicos (Ekstrom 2000). Todas estas empresas han sido responsables
de la producción de numerosos agroquímicos hoy prohibidos
o severamente restringidos en todo el mundo.
Tanto el Blitz como el Formidor han sido
ubicados en la categoría IV (ligeramente tóxicos), pero
eso no significa que se trate de productos menos peligrosos que los
que han sustituido. En efecto, en febrero de 2004 Francia suspendió
la venta de insecticidas a base de fipronil (el componente activo de
estos dos hormiguicidas), debido a la muerte de millones de abejas por
la aplicación de ese insecticida a cultivos agrícolas.
Pero el fipronil no sólo es tóxico para las abejas, sino
que también tiene efectos adversos sobre la salud humana y la
agencia ambiental norteamericana (EPA) identifica al fipronil como un
posible cancerígeno (Beyond Pesticides 2003).
A lo anterior se suman los ya conocidos impactos
del fipronil sobre determinados grupos de aves y peces, que llevan a
Tingle y otros (2003) a concluir que "se requieren más estudios
de campo sobre los impactos del fipronil sobre la fauna de vertebrados
(anfibios, reptiles, aves y mamíferos) antes de que se pueda
validar adecuadamente el riesgo de este insecticida sobre la fauna silvestre".
Pero quizá lo más increíble,
en el marco del Convenio de Estocolmo, sea que se está sustituyendo
un organoclorado persistente (el mirex) por otro organoclorado persistente
(el fipronil). En ese sentido, es interesante citar a Staton (1999),
quien dice que la agencia ambiental norteamericana (EPA) "ha otorgado
la licencia y recomendado el uso indiscriminado del 'moderno' organoclorado
fipronil. Fipronil es uno de los más persistentes … y tóxicos
insecticidas licenciados para su uso desde el dieldrin, el lindano y
el DDT" (traducción propia del original en inglés).
El otro sustituto del dodecacloro es la sulfluramida,
que fue registrada en los Estados Unidos en 1989. En el Uruguay, los
hormiguicidas granulados en base a ese principio activo se venden bajo
los nombres comerciales uMirex-S, Agrimex-S y Fluramin y también
son considerados como "ligeramente tóxicos (categoría
IV). Es más, en su página web, el Instituto Veterninario
Uruguay S.A. promociona su uMirex-S (sulfluramida) como "hormiguicida
granulado ecológico" (ver http://www.ivu.com.uy/paginas/lhogar.htm).
Sin embargo, la información disponible muestra que difícilmente
este veneno pueda ser considerado "ecológico".
En efecto, la agencia ambiental de Estados
Unidos (EPA), ha informado que en animales de laboratorio, exposiciones
múltiples a dosis relativamente bajas de sulfluramida pueden
causar efectos adversos en materia de reproducción y desarrollo.
A ello se suma que la sulfluramida es áltamente tóxica
para las aves y tóxica para animales acuáticos (Beyond
Pesticides s.f.).
Más interesante aún resulta
saber que en los Estados Unidos todos los productos que contengan sulfluramida
deberán ser retirados del mercado a más tardar en el 2016.
El principal motivo de preocupación de la EPA se relaciona con
la larga vida de estos agroquímicos y sus posibles efectos a
largo plazo en materia de reproducción e impactos ambientales
(en particular por su alto potencial para bioacumularse en organismos
acuáticos). A tales efectos, la agencia ambiental llevó
a cabo negociaciones exitosas con las empresas productoras de cebos
tóxicos a base de sulfluramida, quienes acordaron comenzar a
retirar sus productos del mercado, en lo que fue catalogado como "una
victoria para la salud humana y para el ambiente" (Maryland Cooperative
Extension 2001).
Es decir, que mientras en nuestro país
se los anuncia como "ecológicos", en el país
que los vio nacer se avanza hacia la eliminación total de los
agroquímicos con la sulfluramida como principio activo.
En resumen, los actuales sustitutos del mirex,
basados en el fipronil y la sulfluramida, no constituyen ningún
avance en materia de conservación ambiental. En ese contexto,
interesa ver que otros enfoques posibles existen en el país en
materia de control de hormigas.
Fuente: Carrere, Ricardo y Cárcamo
María Isabel (2004).- Hormigas, agrotóxicos y forestación.
Páginas 56,57 y 58