Nuevos estudios
exponen daños del glifosato
Por Stephen Leahy
TORONTO - La fumigación
aérea financiada por Estados Unidos de plantaciones colombianas
de coca cerca de la frontera con Ecuador, dañó severamente
el ADN de la población local, revela un estudio.
Muestras de sangre de 24 ecuatorianos
que viven a una distancia de hasta tres kilómetros de la frontera
septentrional presentaron aberraciones de cromosomas entre 600 y 800
por ciento superiores a las de personas que viven a 80 kilómetros,
hallaron científicos de la Pontificia Universidad Católica
de Ecuador, en Quito.
Los habitantes fronterizos analizados habían
sido expuestos al herbicida común glifosato --que la compañía
estadounidense Monsanto patentó bajo el nombre de Roundup-- por
las aspersiones aéreas ordenadas por Bogotá a partir de
2000, como parte del Plan Colombia antidrogas y contrainsurgente financiado
por Washington.
Los ecuatorianos presentaron de inmediato
dolores intestinales y vómitos, diarreas, dolores de cabeza,
mareos, aturdimiento, ardor en ojos o piel, visión borrosa, dificultad
para respirar y sarpullidos, señala el estudio, que será
publicado en la revista científica brasileña Genetics
and Molecular Biology.
Pero el daño hallado en el ADN (ácido
desoxirribonucleico) de las personas analizadas, puede activar el desarrollo
de cáncer y de otras anomalías causantes de abortos espontáneos,
según el investigador César Paz y Miño, director
de Genética Molecular Humana en la Universidad Católica
de Ecuador y autor principal de la investigación.
En general, todas las personas presentan
algún grado de daño genético por exposición
a radiación ultravioleta, contaminación aérea o
productos tóxicos, entre otros factores. Pero de los 24 analizados,
ninguno consumía tabaco, alcohol o fármacos no prescriptos,
ni empleaba en su trabajo herbicidas o pesticidas que pudieran haber
causado el daño observado, dijo a Tierramérica Paz y Miño.
La concentración de Roundup, 20 veces
superior al máximo recomendado por las normas estadounidenses,
puede ser la razón de su efecto genotóxico (capaz de causar
mutación genética) en los individuos expuestos, agregó.
Las muestras de sangre fueron tomadas por
el médico español Adolfo Maldonado, de la no gubernamental
Acción Ecológica, que desde inicios de la década
viene estudiando problemas sanitarios, económicos y sociales
de poblaciones ecuatorianas afectadas por las fumigaciones de Colombia.
Washington financia desde 2000 las fumigaciones
colombianas de coca, materia prima de la cocaína de la cual Colombia
es primer productor mundial, y en los últimos tres años
gastó más de 1.300 millones de dólares en combatir
el narcotráfico.
En 2006, la Dirección Antinarcóticos
de la Policía Nacional Colombiana fumigó 171.613 hectáreas
de coca y adormidera, según el Informe sobre la Estrategia Internacional
de Control de Narcóticos difundido en marzo por el Departamento
de Estado (cancillería) de Estados Unidos.
Las aspersiones aumentan cada año
desde 2000. En 2006 fueron 24 por ciento superiores a las de 2005.
Tres unidades de fumigación aérea,
financiadas y operadas por Estados Unidos, trabajan a tiempo completo
en Colombia, y una cuarta se agregó en 2006, señala el
informe.
La aspersión "sigue estrictas
medidas ambientales, controladas por varias agencias del gobierno de
Colombia", afirma.
En cuanto a las afecciones sanitarias, "el
Instituto Nacional Colombiano de Salud no verificó un solo caso
de efectos adversos para la salud humana vinculados al rociamiento con
glifosato", asegura.
Paz y Miño refutó esa afirmación.
Además de su estudio, investigaciones de la Universidad de Los
Andes y la Universidad Nacional de Colombia "dan cuenta del daño
que las fumigaciones aéreas producen en los colombianos",
dijo.
Desde 1994, varios estudios han mostrado
impactos del Roundup en las personas y la naturaleza, añadió.
El Roundup es una mezcla de glifosato y de
otros productos que aumentan la penetración del herbicida o estimulan
sus efectos tóxicos.
Pero sólo el glifosato --ingrediente
activo-- ha sido completamente probado por las autoridades estadounidenses
en cuanto a sus impactos sanitarios y ambientales.
En 2005, científicos franceses liderados
por Gilles-Eric Seralin aseveraron que unas horas de exposición
al Roundup, a una concentración 10 veces más baja que
la hallada en el uso agrícola, eran tóxicas para células
de la placenta humana.
En mayo de 2007, Seralin reportó nuevos
hallazgos según los cuales, incluso diluido hasta 10.000 veces,
el Roundup alteraba la producción hormonal de las células
placentarias.
"Este trabajo puede ser de ayuda para
comprender mejor los abortos espontáneos, nacimientos prematuros
o malformaciones sexuales en recién nacidos", dijo Seralin
en un comunicado.
En abril de este año, daños
al ADN fueron documentados por científicos turcos de la Universidad
de Mersin. Incluso en concentraciones de cinco a 15 partes por millón,
el Roundup dañó el material genético de los peces,
aseveraron.
"No hay dudas de que las fumigaciones
están matando a los anfibios en Colombia", dijo Rick Relyea,
biólogo de la estadounidense Universidad de Pittsburgh.
En 2005, Relyea documentó que el Roundup
era letal para las ranas. Más de 90 por ciento de renacuajos
murieron tras ser expuestos a pequeñas dosis de polioxietil amina
(POEA), parte de la fórmula del Roundup que ayuda al glifosato
a penetrar en las hojas de las plantas.
Experimentos con ranas estadounidenses mostraron
que "más de 80 por ciento de los adultos expuestos al Roundup
en proporciones normales fallecieron en un día". No hay
datos sobre los impactos de la fumigación en anfibios colombianos.
Esos hallazgos llevaron al Congreso legislativo
de Estados Unidos a reclamar en 2006 garantías de que los humedales
colombianos no serían fumigados, dijo Relyea a Tierramérica.
Pero la mayoría de las ranas viven
en pequeños pantanos que no son fácilmente detectables
desde el aire, y muchas especies se encuentran en árboles y pasturas,
señaló.
Como el Roundup es el herbicida más
usado del mundo, puede ser un factor que explique la drástica
disminución de las poblaciones de ranas, pero no hay pruebas
concluyentes, sostuvo Relyea.
En cambio, son claras las evidencias del
efecto de las fumigaciones en la frontera ecuatoriana, aseguró
Paz y Miño.
Se ha documentado destrucción de cultivos
legales, muerte de ganado, animales domésticos y peces, además
de los impactos en la salud humana.
Su grupo de investigaciones está terminando
una nueva serie de estudios sobre los efectos del glifosato, solo o
con el POEA, en insectos y células humanas cultivadas in vitro,
anunció.
"Puedo adelantar que hemos hallado daño"
genético, declaró.
* El autor es corresponsal de
IPS. Publicado originalmente el 9 de junio por la red latinoamericana
de diarios de Tierramérica. (FIN/2007)
FUENTE:
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=41203